sábado, 15 de enero de 2011

En 1892, en la exaltada Cuba, José Martí, Máximo Gómez y Antonio Maceo, fundan en Nueva York, el Partido Revolucionario Cubano, de carácter independentista.
En España, el 25 de Marzo son aprobadas las bases para una constitución regional catalana, programa para una organización autónoma de Cataluña.
En EEUU se produce un tiroteo entre los trabajadores, en huelga, de la Carnegie Steel Company y detectives de ese consorcio del acero, por razones de salarios, con el resultado de 16 muertos por ambas partes.
El poeta Salvador Rueda publica su libro de poemas "En Tropel", prologado por Rubén Darío.
El 26 de Marzo, fallece en Nueva Jersey el poeta estadounidense Walt Whitman.
En Bergen (Noruega), fallece el empresario británico Thomas Cook, fundador de la primera agencia de viajes para grupos.
Finalmente, también muere en Berlín, el ingeniero e inventor Werner von Siemens.
El médico y escritor británico sir Arthur Conan Doyle, ha creado el personaje que le dará celebridad: Sherlock Holmes.
Implantado en España 20 años antes, de un modo extraño, por el italiano Fanelli, el anarquismo alcanza un gran auge, aunque dividido entre sindicalistas, revolucionarios profesionales y terroristas, lo que indujo al gobierno a tomar severas medidas contra estos enemigos del estado.
El pintor catalán, Santiago Rusiñol, inaugura en Sitges su casa-museo.
En Madrid es construida la primera fase de la Ciudad Lineal, ambicioso proyecto de Arturo Soria.



Cualquier persona culta y con sentido común, jamás pondría en tela de juicio el patriotismo del monarca Alfonso XIII, como, tampoco, el de su nieto, nuestro actual monarca; otra cosa son los errores de gobierno cometidos a lo largo de su reinado, señas que parecen definir de manera característica a los Borbónes, aunque los haya habido muy malas personas, en el siglo XIX. Por ello voy a relatar una anécdota que, posiblemente, hoy día, poca gente conozca: Alfonso XIII, dirigiéndose a don Gumersindo de Azcárate, en la conversación que con este sostuvo en el regio alcázar el 14 de Enero de 1913, pronunció una solemne frase. Este evento fue muy comentado, y la visita de Azcárate una de las varias que hicieron a Palacio, por invitación del monarca, distintos hombres de reconocida competencia que militaban en el campo republicano:
"Amo tanto a mi patria, que si en España fuese necesaria la República, y se proclamase, yo la ofrecería mi espada de soldado". Profético razonamiento que, como dije, muestra su acrisolado patriotismo, pero, como el tiempo demostraría, su torpeza política.
Cada vez hay más voces mediáticas que nos dan la razón sobre la necesidad de revertir el sistema de las autonomías a un mero escaparate decorativo (a tanto no se atreven) para que se miren al espejito todos aquellos paletos afectos de un complejo de inferioridad, no tratado por ningún psiquiatra, y se satisfagan en un narcisismo, un yoismo hedonista y paranoico, ante su reflejo diferencial, y por supuesto "mejor que el de sus pobres vecinos". Pero ¡ay! algo me dice que nadie va a tener aquello que mencionó, con la finura que le caracteriza, la asombrosa intelectual Pajín, para aplicar el artículo 155 de la Constitución y volver a empezar por donde todos los gobiernos, desde Adolfo Suarez, no han hecho más que despedazar, destruir una España que nacía a una nueva época, con un brillante futuro de posibilidades. De modo que a esperar otra compostura, y así eternamente.
Si, ya de por sí, el tema de Extraco y Adif y el tal Cornide y ¡dinero que se regala! ¡Y me llevo una! algo que, por otro lado, ya, ni nos sorprende ni, desgraciadamente, nos escandaliza, es una golfada más (que Europa tome nota), la actitud que tampoco nos sorprende ni nos escandaliza, de Conde Pumpido, de la piara de los sumisos y genuflexos sectarios, entra, por enésima vez, en el universo del delito (presunto, naturalmente) de la prevaricación y alta traición. Pero ellos son así. Tan son así que, el talentoso de Tomás Gómez, que todavía no ha entendido que tiene menos porvenir que Ilsa-Frigo en la Laponia, y, en un alarde de estulticia que debería hacerse ver, lleva a cabo una defensa de la condenada Trinidad Rollán, en unos términos que, no solo le dejan en ridículo a él, sino también a Rollan, al PSOE madrileño y no madrileño, y a todos los que sentimos vergüenza ajena (los del PSOE ya han demostrado que carecen de esta incómoda cualidad). Ha comentado, al parecer, que "en el PSOE no cabe nadie que sea corrupto como en el PP". ¡Hala! y para rematarlo asegura que Rollán va a buscar una "mejor justicia". Y se ha quedado tan oreado; claro que si lo que quería decir era una justicia mas dócil, la encuentra seguro. Quizá nadie le ha explicado que el ministerio de la Trini, cuando estaba en Sanidad, apoyó a una red mafiosa que importaba médicos de la República Dominicana, sin homologación del título, les cobraban un dineral, pero les regalaban el acceso al MIR, es decir, les regalaban la especialidad. Y por ahí andan con el fonendoscopio al cuello. Según estimaciones de la OMC, entre 10.000 y 12.000 "médicos irregulares" trabajan en España. Naturalmente eso no es corrupción del PSOE; es del PP. Por eso Conde Pumpido se niega a investigarlo.
Decía Montesquieu, ensayista político a quien ajustició y enterró Alfonso Guerra, con eficacia demostrada, que:
"Hay dos géneros de corrupción: uno cuando el pueblo no observa las leyes, y el otro cuando el pueblo es corrompido por las leyes, mal incurable ya que radica en el único remedio que el mal tendría".
Ya no estamos en Estado de Excepción (yo siempre digo de excepción, porque los matices leguleyos me traen al fresco) socialista; porque también existe un Estado de Excepción, propiamente militar, en que los que mandan son los armígeros, aunque este, con la crisis de testiculina que soporta el cuadro de mandos de nuestro heroico ejército, que le vamos a pedir.
En "El Celoso Prudente" Tirso de Molina nos comenta:
"Nunca un español dilata
la muerte a quien le maltrata,
ni da a su venganza espera..."
Claro que esto corresponde a finales del XVI, y ya hemos evolucionado mucho.
El teje-maneje que se trae el gobierno (por llamarle de alguna manera, porque en España existe en este momento un vacío de todos los poderes, incluidos la oposición y la Jefatura del Estado) con dos de los veintitantos sindicatos reconocidos en España, los de siempre, es de aurora boreal. El chanchullo más indigno entre un partido "de los trabajadores" y una mafia "defensora del derecho de los trabajadores", en contra de los "trabajadores", desconcierta al más brujuleado. Así, el comunista marxista-estalinista sindicalista de CCOO, sale con que "los trabajadores tambien tienen que ceder un poco". Estos esquizofrénicos esquemas políticos solo ocurren, según mi entender, en este miserable país. Y no soy el único que piensa de esta manera; don Enrique de Diego, inteligente articulista y escritor, también cree que "lo que tenemos son mafias sindicales dedicadas a vivir del presupuesto"; y yo añado que de las generosas dádivas, en tanto se hacen escoltar por un ejército de juramentados que puede tasarse en 57.000 liberados, solo de los ínclitos UGT y CCOO. Por cierto ¿han reparado en los coches de Tojo y Méndez?
Y han llegado inspectores de Europa, para levantar las alfombras de las cuentas hispanas, y resulta que uno de ellos es del PSOE y asesor, o lo fue, de Zapatero. Lo cual, ni va a evitar el rescate de España, que ya está preparado, ni la espantá, o diáspora del Viejo Continente, sino que confirma mi sospecha de que la Europa del euro, tampoco tiene salvación. No en vano, Cervantes aseguraba:
"Adonde interviene el favor y las dádivas, se allanan los riscos y se deshacen las dificultades".
La Secretaria de Estado (antes ministerio) de la Vivienda, Beatríz Corredor va a ser defenestrada por el Ayatolá Pepiño, lo que nos ofrece síntomas de que la susodicha peña comienza a vivir los últimos estertores de su patética existencia, y con ella, la miserable y dañina Sociedad Pública de Alquiler, refugio de seres de mala ralea, que Dios confunda, y los mande a todos al paro. En el libro de Jeremías, cap. XLIX, versículo 16, se afirma: "Arrogantia tua decepit te".
Y ya, para no enloquecer más a los lectores, vean que Jáuregui ha dicho de ZP, que es "el líder reformista más ortodoxo". Veamos, si un enfermizo empeño en ganar la guerra civil que comenzó en 1936, la instauración de la 3ª República, con un rey muy republicano, y borrar la historia de España, tal como ocurrió, para que las inmensas manadas de ignorantes lo sean más todavía, resulta que significa ser reformista...; y atacar a la religión, proteger las coyundas homosexuales equiparándolos con el resto de las familias, declararse feminista, mientras legisla para machacar al varón, en un agravio comparativo intolerable, declararse rojo, algo que ya no existe ni en Rusia, y destruir el país creando las fronteras que los Reyes Católicos suprimieron, empobreciendo a la clase media, enriqueciendo a la clase dirigente y privando a las jóvenes generaciones de los principios más elementales, infectando de inmigrantes nuestra sociedad, vendiendo nuestro patrimonio, incluso el oro de la reserva nacional, y sembrando el odio entre los españoles, es ser un tipo ortodoxo... Pues no hay nada más que decir.
Y volviendo la vista y el recuerdo a los manuscritos de Montesquieu, publicados en París por B. Grasset, reflexionemos con el pensador:
"En los estados despóticos, la tranquilidad no es nunca la paz; recuerda el silencio de esas ciudades que el enemigo acaba de ocupar".

Buenas noches.

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