jueves, 23 de marzo de 2017

A pesar de las descompuestas críticas de la galopante leyenda negra que tan bien le ha venido a la progresía contemporánea, la cicatería que, a veces, ha caracterizado a los fenómenos históricos para la depuración, purga y saneamiento de los malosos, acaba pasando factura antes o después. Así por ejemplo estoy convencido de que el duque de Alba y sus tercios se esforzaron menos de lo que nos quieren convencer en eliminar elementos prescindibles en los diabólicos Países Bajos, y la prueba es que todavía existen por ahí holandeses, sin duda descendientes de alguna ramera de la primera mitad siglo XVI, cuyo bagaje cultural se limita a la lectura de la susodicha leyenda negra que tan bien elaboraron sus antepasados para tapar los harapos morales que les atenazan su mal-vivir.
En la misma línea, pocos moriscos fueron expulsados por Felipe III un siglo después y pocos marxistas y anarquistas se exiliaron en 1939. Pero está demostrado que es imposible acabar con las ratas, con las que nos vemos obligados a convivir los ciudadanos meritorios, que cada día somos menos, a pesar de la instalación del Raticida Ibys instalado en todas las líneas del metro madrileño (ignoro si en otros también). Qué le vamos a hacer, la sombra del resentido es larga como la de los cipreses y la de los votantes necios, muy cortita, aunque abundante.
 
 
 

jueves, 16 de febrero de 2017

¿Quid prodes", se decía en tiempos de los antiguos romanos, es decir "¿A quién aprovecha?" o "¿Quién se ha aprovechado de ello?".
Recientemente el ministro español del Interior Juan Ignacio Zoido parece haber desenterrado el hacha de la justicia, más que atrasada, enterrada en vida para que no oliera mal a aquellos que la apestaron arrastrándola por el cieno del camino, y se encuentra dispuesto a aclarar algunos temas de más que dudosa resolución, digo, sin resolver en absoluto para no perjudicar política y judicialmente a estos o aquellos canallas que sacan pecho de salvadores de la democracia y alzan banderas de progresía incorrupta, aunque todavía existen algunos ciudadanos, entre los que me encuentro, como dice el encabezado de mi blog: "sin adscripción, ideología o creencia que mutile mi libertad intelectual", que somos capaces de pensar sin miedo a los resultados de nuestras reflexiones y, sobre todo, para que no se nos tome por idiotas. Me refiero, y se refiere el ministro,a los casos Marta del Castillo, adormecido porque claramente afecta a "personalidades" de relevancia social, al caso Faisán, que dejó en la boca de muchos españoles el sabor de la sangre escondida en una escupidera gubernamental, y, sobre todo, el crimen del 11-M, que a mí, personalmente, determinó mi convicción, muy anterior, de no implicarme nunca más en ningún folclore pseudodemocrático de este país. Pero miren ustedes que me extrañaría enormemente que el señor ministro fuera capaz de poner los compañones,  cuya posesión no le pongo en duda al señor Zoido, encima de la mesa y cargar como un nuevo Quijote contra los borregos que ha ocultado en medio del rebaño a los lobos de fauces ensangrentadas.
Porque la poderosa sospecha de la implicación política, física o de ejecución en la masacre de 2004 del PSOE, de ETA, y de los servicios de inteligencia marroquíes, trípode necesario y suficiente para su finalidad política, y de las implicaciones judiciales y mediáticas en la inyección intravenosa de veneno en los ciudadanos y el seco carpetazo al asunto, no nos ha rendido a un puñado de ilustrados no adscritos.
Y si no recuerden que el comité ejecutivo de ETA se reunió con el PSOE en febrero de 2004 (es decir pocos días antes del crimen); que los dirigentes de Batasuna-ETA y del sindicato LAB llevaban algunos años de reuniones con Eguiguren, del PSE-PSOE, a raíz de que los asesinos vascos hubieran pactado una "tregua" de asesinatos con Carod Rovira para Cataluña exclusivamente, mientras seguirían asesinado en el resto de España; que Marruecos quería liquidar el gobierno de Aznar desde la intentona de Perejil, donde hicieron el ridículo lamentablemente, razón por la que se pusieron en contacto con ETA para planificar un gran atentado que, en vísperas de las próximas elecciones, hiciera caer al presidente español y al PP del gobierno; que el PSOE estaba al corriente de todo y dedicó la campaña, de la mano del vil Rubalcaba, a acusar, hasta de manera subliminal, de fascista al partido popular; que hasta el mismo Rodríguez Ibarra tuvo tantas dudas que dijo que devolvía el carnet y pediría la disolución del partido; que hay una grabación clarificante de Pepiño Blanco a Rubalcaba diciendo: "Ya está todo listo, Alfredo... todo el mundo se ha tragado lo de los islamistas... Hemos ganado las elecciones"; que a Pedro J. Ramírez, que investigó todos estos extremos y muchos otros, le amenazó incluso Zapatero; que Fernando Reinares, catedrático de Ciencias políticas de la Universidad Rey Juan Carlos afirmó que achacar el atentado al envío de tropas españolas a Irak era una enorme simplificación; que Josu Ternera amenazó en el aeropuerto de Frankfort con una masacre por parte vasca; la ocultación posterior de pruebas e implicados por parte de Marruecos; la implicación de mandos de la Guardia Civil, Policía Nacional u CNI, cuya actitud siempre fue sospechosa y con extraña falta de diligencia, como, por ejemplo que la pandilla de moros implicados estuvieran fichados y vigilados y nunca se llegara a su detención; que los expertos negaron que Bin Laden estuviera detrás del atentado, del cual no tenía noticias, aunque pasado eltiempo se apuntó al suceso por interés para capitalizarlo en su beneficio o que los trenes se lavaran con agua y jabón y acetona para que no se detectara el explosivo  y que rápidamente se los transformó en chatarra, etc., etc., etc.
Porque algunos sí tenemos memoria histórica.
Y sería posible que el ministro Juan Ignacio Zoido destape de una vez por todas tanta podredumbre cuando su jefe, el presidente Rajoy lleva años evitando tocar el tema... Yo no lo creo.

miércoles, 18 de enero de 2017

Decía Schopenhauer que "África tiene monos y Europa tiene franceses". Yo no quito ni pongo rey, pero no me cabe la menor duda de que semejante afirmación solo pudo hacerla desde una inquina poderosa hacia los gabachos. A pesar de todo, y aprovechando este comentario y la teoría sobre la semejanza entre la parte y el todo, no puedo evitar contemplar, a veces, a España y los españoles como un trasunto social de nuestro Viejo Continente y los europeos.
Para empezar habría que definir quienes son los europeos. Naturalmente yo desecho de inmediato a los turcos. Por lo demás son todos aquellos pueblos que han compartido, en algún momento de su historia, destinos conjuntos y que han mantenido una relación estrecha aunque fuera para molerse a palos. En ese sentido los países escandinavos, entre los que puede añadirse Rusia (que se considera eslava), solo pueden aducir haber cooperado con la historia del resto del continente, a través de las invasiones vikingas, aunque a este respecto, las islas Británicas sí pueden afirmar haber alojado el suficiente tiempo a los normandos, las gentes del hielo, como para haber genetizado una buena parte de su alma cruel, impasible, altanera, ingrata y pendenciera (que posteriormente trasladaron a los EEUU).
Y a eso voy. Yo, a los países nórdicos, a los escandinavos y eslavos, aunque geográficamente lo sean, no los considero europeos; de hecho me cuesta aceptar igualmente a los pueblos de la orilla oriental del Adriático y de la occidental del mar negro. Pero el resto hemos tenido que aguantarnos unos a otros, siglos y siglos lo mejor que hemos podido.
España, crisol de culturas, no puede evitar ser, así mismo, un estofado hecho con algunas viandas caducadas. África tiene monos y Europa franceses... Europa tiene británicos y España catalanes, porque es notoria la similitud entre ambas ruines sociedades, tan próximas al espíritu puro y duro de las mafias (no necesariamente las italianas). Igualmente Europa tiene rusos y España vascos.  Una nación, como la rusa, gobernada durante siglos y siglos por el institucionalizado asesinato (ahora también) del disidente, del contrario a la doctrina impuesta por el poder, tiene su espejo (diría Stendhal) en la tribu asesina del norteño pueblo vascongado, por otro lado mucho más reciente en el desarrollo del Rh marxista-requeté-clerical, más claramente asesino. Y la línea que une a estas dos regiones españolas por el Pirineo sur, comunica a los gemelos más dañinos de la época contemporánea: el comunismo y el fascismo, por otro lado, como escribí en una pasada reflexión, y afirmaban Francois Furet y Ernst Nolte, las dos caras de una misma moneda.
A día de hoy, el alma británica está dando cuenta de sus limitaciones y de la ignorancia de la historia. Sus limitaciones como personas de bien. Estos energúmenos llegan hasta donde llegan y no más allá, posiblemente por vivir en un clima tan desabrido y acre, amargados por una alimentación carente de gracia y de muchos principios activos imprescindibles para acceder a una convivencia feliz o, como dije antes, unos cromosomas contaminados por genes normandos, por cierto, indeseables e indeseados. Y rezuman ignorancia de la historia contemporánea cuando no acaban de darse cuanta de que aquel espíritu bucanero, de que aquel sometimiento y explotación de los pueblos donde ponían el pié, de que aquel expoliar a próximos y lejanos por la fuerza, muchas décadas hace que pasaron de moda. Que se marchen de Europa no debería arrugarnos el entrecejo pues solo han estado unidos al continente en dos ocasiones: a través del imperio romano y durante el periodo en que poseían la Normandía continental, desde el siglo XI hasta que la perdió Juan I (Juan sin tierra). El resto de su historia ha sido un pasar absolutamente del continente, salvo para beneficiarse de sus habitantes, y manifestar de todas las formas posibles que ellos no son europeos y que mucho cuidadito no vaya a ser que os mandemos la armada y os volemos los puertos. Y así siguen (véase sus actuaciones en Gibraltar). Pues que parecido con los catalanes  que no hay quien les quite de la cabeza la idea de que son superiores al resto de los españoles, aunque no paren de hacer el ridículo por el mundo, y se han asido a los métodos más nacional-socialistas que están a su mano para putear a los indiferentes a su dogma, pero sin dejar de aferrarse a la teta de la vaca española. En definitiva, Europa tiene británicos y España catalanes.
Mientras, Putin, el asesino de opositores por el procedimiento tan renacentista del veneno, o de sus propios militares (Kursk), en un estofado de marxismo estalinista al que se le añadió un chorrito de leche para suavizarlo un poco, podría ser el espejo de unas provincias vascongadas en las que el asesinato ya forma parte se su ser, donde el cadáver de una persona tirado en la calle o volcado sobre el volante de su coche, no inquieta a la "ciudadanía", ni les impide dejar de jugar a las cartas (o era al dominó, no recuerdo) en el bar próximo o alterarse en su paseo o atragantarse con su chiquito. Y si hay que votar, porque somos muy demócratas, pues se vota a la ETA y sus apoyos y andando. Europa sufre a Rusia y España a Vascongadas. Como si los europeos no tuviéramos bastante ya con el Islam, la crisis, los rescates, los populismos, la ola de frio polar y Trump. ¡Que calamidad!

viernes, 13 de enero de 2017

¿Será cierto que Putin, la impenetrable víbora, le tiene agarrado por los huevos al burdégano de Trump a través de vergonzosos episodios de su vida, ciertos o no, que teme el neoyorquino que sean aireadas a los cuatro vientos?. Pero queridos estadounidenses (a los que corresponda) ¿a quién habéis votado?. Una de las reconocidas "virtudes" de la democracia, que yo deploro, es que cualquiera puede llegar a ser presidente del país (aquí lo fue Zapatero); pues ahí lo tenéis, disfrutarlo. En España tuvimos una copia en pequeñito y de influencia solamente local, afortunadamente, que se llamaba Jesús Gil, un pedestre patán , un forajido ignorante, con dinero (no tanto como Donald) y la desvergüenza suficiente como para medrar en la política marbellí y crear escuela.
Todo apunta a considerar que el putero, nepótico y quién sabe que otras "virtudes" adornan a este jumento, de Donald Trump será el 36º presidente de los EEUU, pero de ningún modo podrá considerársele el presidente de "la mayor potencia del mundo", ya que le ha echado el guante el zar fratricida. ¡Que cosas! La "democracia" ha ofrecido a los EEUU la posibilidad de elegir para dirigir a su país (con botón nuclear y todo) a un zafio y ordinario palurdo (muy rico) que piensa gobernar en contra de los provechos americanos, pues, a pesar de su insistencia en que primero están los yanquis (los de color blanco leche) se enfrenta desde antes de jurar el cargo a sus propias instituciones, las que no le caen bien, o las que aseguran un mayor bienestar de los menos afortunados (los negros o café con leche). Y todo porque ha sabido levantar un emporio industrial. Es como si a Juan Roig, director de Mercadona, se le supone capacitado para construir un puente sobre   la bahía de Santander, o a Amancio Ortega en condiciones para llevar a cabo una intervención de trasplanté de Hígado. Pero ya sabemos como se escribe la historia.
Por ejemplo, ¿a que todos ustedes recuerdan el asalto a la embajada de los EEUU en Teherán durante el gobierno de J. Carter, saltándose a la torera todas las normativas internacionales sobre el respeto a las delegaciones extranjeras, con gravísimo peligro para la vida y la integridad de los residentes en aquella delegación? ¿A que también se acuerdan del asalto de los Bóxers a las legaciones extranjeras en la capital china en Agosto de 1900, que dio lugar a la película "55 días en Pequín"? Naturalmente que sí, al igual que el asalto del Álamo por el general Santana en 1836. Cómo no. Faltaría. Pero ¿a que no tienen ni puñetera idea de que a raíz de la rebelión de los claveles en Portugal, el 25 de Abril de 1974, movimiento que ha pasado a la historia como ejemplo universal de elegancia, empatía y civilizada serenidad entre los naturales del país del fado, resulta que los turbas democráticas portuguesas (naturalmente de izquierdas) y las llegadas de otros rincones de Europa (igualmente de izquierdas), asaltaron y destrozaron la embajada de España, persiguiendo a sus funcionarios al grito de "¡cazad a los fascistas!" con el favor y anuencia de autoridades civiles y militares que se llamaron andana, obligando a nuestros diplomáticos a huir, y esconderse o refugiarse en domicilios amigos porque temían por su vida. Y esto no ha convenido decirlo ni en Portugal, ni en España ni en ningún otra nación con una prensa tan ejemplar veraz y respetuosa de los derechos humanos. Y qué decir de la trama tejida por la prensa amarilla y las autoridades civiles y militares de los EEUU, en 1898, para hundir su propio acorazado USS Maine y echarle la culpa a España y así despojarla a punta de fusil de sus provincias (porque acababan de ser declaradas provincias) de ultramar.   Pues así se escribe la historia, amigos, a base de mentiras o bien ocultando las verdades, y siempre, siempre comiéndose el pez grande al chico, eventos estos que a los aficionados a la historia nos encanta desvelar.
Y continuando con las grandezas de la democracia, resulta que este Trump reconoce que le espían los rusos y afirma que los respeta por ello. Bueno dice que respeta la negación del petersburgués de estar implicado en el cotilleo pero, a la vez, afirma que no volverá a ocurrir porque a él Putin lo respeta mucho. Vamos, que ahí anda lamiendo culos con sabor a vodka, por si las moscas. Y la ventanita de los espías rusos lleva abierta años, bastantes años, un montón de años, sobre las instituciones yanquis. Los mismos que, presuntamente, Trump y Putin se osculean en los focicos (dicen aquí en Asturias).
Si el presidente electo se va de putas o no, no es la pregunta del millón de dólares, más preocupante resulta que sea un traidor a los intereses de los EEUU y del mundo occidental. Que le tiren las mesalinas, coimas y pellejas, podrá ser una afición reprochable, o no, que diría Rajoy, pero está casado, ahora, con una nativa de la, en otro tiempo, Eslovenia comunista, de profesión prototipo (modelo), ambiciosa, bellísima y nada tonta, pero, ante todo, de convicciones socio-políticas dudosas, cuando menos. Y si en Rusia los anhelos sobre la URSS se mantienen inhiestos a día de hoy, quien nos asegura que algo parecido ocurra en el alma de los eslovenos.
Y a mi, que soy español, que coño me importa este potaje gringo. Pues, es que resulta que mi familia y yo vivimos a medio camino de dos tierras que poseen armamento nuclear, que están controlados por dos individuos con un cerebro perturbado, con muy mala leche y que resultan más peligrosos que un barbero con hipo.
 Sea como fuere cada vez que parece que el mundo "libre" da algún pasito hacia delante, cuando parece brillar una luciérnaga de intelectualidad y sentido común, cuando vivimos un hálito de esperanza, ¡zas! llega alguien y te lo jo... fastidia todo otra vez. En fin solo nos queda suspirar, esperar debajo de la cama y, en mi caso, sentir algún alivio patriótico porque el cupo de necios democráticos no solo rebasa los límites tolerables en España (donde incluso hay gente, que siempre consideré lúcidas y preparadas, que todavía defienden a estos dos tipos), que también se las traen por ahí.

viernes, 6 de enero de 2017

Nada haría más ilusión a la gente de Podemos, anarquistas, anticapitalistas, antisistema, anticlericales, antipatrióticos, antimonárquicos (que no es lo mismo que republicanos), antimilitaristas, antitaurinos,... anti todo, que la aparición de un nuevo Tejero dispuesto a provocar un golpe redentor. Porque el renacido sistema de destrucción de una sociedad, que no es ningún descubrimiento, por cierto, es dejar que la misma se consuma en su propia salsa mientras se le añade continuamente astillas a la hoguera de sus incapacidades, limitaciones, deficiencias y menoscabos, sobre todo si tenemos en cuenta la crónica necedad del 80% de los ciudadanos que la ocupan y estercolan, que diría Miguel Hernández de su desaparecido amigo Ramón Sijé. Y ese es el fundamento de la provocación y el "agipro" (agitación y propaganda) que tan bien maneja la izquierda sectaria y populista.
Aquí, en España, la temperatura de cocción de una sociedad dividida en dos patrones, alcanza ya limites intolerables, aunque todavía en rango de confitura, por eso hay que seguir dando por saco con las caravanas de Reyes Magos y las Navidades en general, contra las corridas (de toros, claro, aunque todo se andará), contra la Semana Santa y sus manifestaciones populares, contra los nombres históricos de las calles, contra la aparición del Ejército en cualquier actividad festiva, llevando a cabo una educación de nuestros niños y jóvenes, muy bien diseñada para apartarlos de todos los valores que puedan entorpecer sus fines y, por supuesto, a favor del independentismo regional, mirando para otro lado, cuando no justificando, el terrorismo islamista, la ocupación de viviendas y terrenos ajenos, la revolución callejera, alterando la paz y la tranquilidad de los ciudadanos, que no hay forma de que se den cuenta de que han metido los lobos en su redil, a ver si hay un "redentor" al que se le inflan los cojones y la monta; eso sería la máxima aspiración de esta chusma.
Pero, insisto, esta lacra no es exclusiva de la nación española, ahí tenemos a Putin, provocando con sus aviones militares traspasando los espacios aéreos de otras naciones, reiteradamente, y amenazando a occidente con un ataque nuclear. o al cebollo de Corea del Norte y sus provocadores misiles, o la comunista y multifacetaria China vestida de capitalismo de diseño mientras se adueña de instituciones públicas y privadas occidentales (incluso humildes equipos de fútbol), o las podridas sociedades mejicana, colombiana, de Bolivia, Ecuador, Venezuela, Nicaragua, India, Paquistán, etc. cuyos próceres se alimentan (con frecuencia son los únicos que se alimentan en esos países) de la miseria moral y la salud de millones de jóvenes a los que envenenan con las drogas que cultivan y exportan, lo que les informo por si no se habían dado cuenta, iría transformando las sociedades capitalistas occidentales en porquerizas sin futuro, es decir sin una juventud sana moral e intelectualmente suficiente para prosperar a medio y largo plazo. Todo ello no son, como digo, sino provocaciones, en la misma línea: a ver si llega un mesías que revuelva el rio para su provecho.
Y al fin llega Donald Trump, otro descerebrado, ignorante, insolente y patán, pero cargado de dinero, algo que no deja de ser de agradecer, ya que los izquierdistas ramplones, no paran de robar hasta que no se hacen ricos. Y este majadero (al que medio electorado estadounidense ha votado, no lo olvidemos, posiblemente los hijos de las revoluciones de 1968, es decir del mundo hippie, los canutos, el amor libre y el dolce far niente) nos ha resultado otro provocador, pero de extrema derecha (dejemos los eufemismos para la prensa cautelosa). Ello es curioso, pero ni es la primera ni será la última vez que sucede. La caída del mundo occidental está diseñada a través de la triple alianza marxismo- anarquismo- islamismo.
Pero volviendo a mi país, donde oficialmente no existe extrema derecha como en Francia, Alemania, Grecia, Italia, Polonia o Austria, cuando se conversa con la gente de temas de política nacional, se les suele llenar la boca, que no las ideas, de loas a la santa democracia, a la paciencia, a satisfactorios remedios psicológico-sociológicos de medio pelo y a soluciones verdaderamente imaginativas que llegarán de la mano del partido político de sus sueños, pero, cuando se sabe escuchar entre líneas, cada vez más esperan la llegada del susodicho mesiánico libertador que acabe con tanta ruindad a través de un golpe de estado redentor. En un país con ciudadanos quemados, hábil e intencionadamente dividido en dos "imperios" a los que enfrentar (las dos Españas de Antonio Machado) la provocación de la izquierda anarquista y populista resulta el camino más seguro para garantizarse argumentos que pretexten a estos ideólogos sin ideología, para justificar su existencia y su acción. no nos engañemos, es la ley de leyes, la norma suprema para alcanzar su proyecto destructivo con un mínimo esfuerzo.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Amigos lectores, creo que en alguna ocasión ya he tratado someramente este tema: no soy ni el primero ni el único que afirma que el marxismo y el fascismo/nacismo han tenido su origen en la misma "célula madre". De hecho Francois Furet y Ernst Nolte han dejado claro, de manera independiente en sus relaciones epistolares, puesto que sus principios base, sus ideologías éticas difieren fundamentalmente, aunque en variedad de puntos llegan a coincidir, que, en efecto, las fanáticas opiniones de Mussolini y de Lenin habían partido de un socialismo ultrarrevolucionario y que "el sistema liberal, en lo que ofrece de contradictorio y de indefinidamente abierto hacia el futuro, constituyó la matriz de las dos grandes ideologías, comunista y fascista". Insisten estos historiadores que "en el plano práctico, el exterminio de la burguesía realizado por Lenin en nombre de la abstracción de la sociedad sin clases, crea un pánico social en el punto de Europa más vulnerable a la amenaza comunista, ocasionando el triunfo de Hitler y del contraterror nazi". En otras palabras, el desarrollo del marxismo ideológico y su aplicación en la economía y sociedad de los pueblos de manera fanática, furiosa, cruel y homicida de personas, creencias y derechos fundamentales, favoreció, como método de defensa o vacuna, el éxito rotundo de los nacionalismos extremos del polo opuesto: fascismo y nazismo. Tengamos en cuenta que el marxismo partió, en el siglo XIX, de una teoría económica y pasando por una filosofía social se transformó en una acción política popular; el fascismo/nazismo surgió tras la Primera Guerra Mundial, como daño colateral de una crisis europea no resuelta en el Tratado de Versalles, sino todo lo contrario, encarnizada por el mismo.
En algunas culturas semejante dicotomía parece amortiguarse por una mayor experiencia compartida de convivencia de opuestos: así es indudable que la izquierda en Francia tiene su origen en la Revolución Francesa, efecto tan arraigado en los chovinistas afectos históricos galos, pero este no es el caso de Rusia, tan poco revolucionaria como acomodada y obediente a la dictadura del "padrecito" zar y sumisa a las doctrinas del pope del lugar, durante siglos y siglos, aunque ello conllevara un enorme sacrificio de los administrados en todos los órdenes materiales.
Es una evidencia indiscutible que no puede entenderse el nazismo/fascismo y el comunismo, el uno sin el otro; ambos principios son equiparables. Más no así los finales. El fascismo tuvo su desarrollo entre una sociedad de muy dudosa disciplina social, política y moral, como es el italiano, como prueba que a medio conflicto bélico cambió el interés del pueblo, como el viento cambia sobre las velas de un barco, y donde dije digo, digo Diego o lo que es igual, donde dije viva Mussolini, pues le asesino y vivan los yanquis.
Los otros dos sistemas son más dignos de estudio: la difusión de la doctrina nazi, impuesta a su mismo pueblo, el elegido, mediante la convicción erudita de un líder necesario y suficiente, hacia otras culturas y naciones, se llevó a cabo mediante la invasión militar de países sometidos por la fuerza y el terror de los ejércitos y las armas de millones de gentes del pueblos alemán elegidos como "hijos" entusiastas de un caudillo levantado en andas por la nación alemana, valiéndose de una de las muchas trampas que esconden los sistemas democráticos  dentro de sus urnas. Hitler pretendía extender su dominio invadiendo físicamente y sometiendo a sus vecinos, y a los vecinos de sus vecinos, siempre atravesando fronteras con sus Panzer, su Wehrmacht y su fiel Gestapo, al más puro estilo teutón, vándalo, burgundio o turingio, por ejemplo.
No es este el caso de Stalin y de los ideólogos Comunistas. Ellos no invaden por tierra, (si exceptuamos la opresión ideológica mantenida mediante el terror militar de los países del Pacto de Varsovia) invaden las ideas, quebrantan las almas, destruyen el pasado, las epopeyas, los testimonios de los pueblos y las personas, someten por el pánico a su mismo pueblo y sus personas, a cambio de una idílico estado cuya justicia social se base en el odio y el desprecio a todo aquel que no opine de igual manera intentando socavar sus cimientos sociales estén tan lejos como estén mediante la acción política. En otras palabras, estos dos sistemas dictatoriales tuvieron un mismo origen pero un final diferente: El nazismo es un cáncer que se disemina por contigüidad y el marxismo/comunismo por metástasis. El nazismo murió con su líder, mientras el marxismo/comunismo/socialismo sobrevive infiltrado en todos los países del globo, como ahora intenta hacer el islam, aunque hoy día en el occidente se hayan travestido de ideologías democráticas.
A pesar de todo, en los continentes desarrollados, tras la caída del muro de Berlín, y el demostrado fracaso de las políticas de izquierdas, que tantos se resisten a admitir, la dispersión de los criterios y doctrinas marxistas pareció llegar a tocar fondo en el seno de las sociedades de fundamento capitalista, digamos las sociedades "libres". Los nuevos "popes" doctrinarios de libertades benefactoras para "el pueblo", para "el trabajador" tenían que introducir algún factor de corrección en sus discursos para resultar creíbles a esas porciones tan numerosas de ciudadanos que tan bien podían arrastrar con sus flautas para desestabilizar gobiernos, estados y sistemas que parecían apetecibles y sencillos de embaucar, como es el caso de España, insuficientemente cicatrizada de una guerra civil, o guerra del odio entre vecinos, mal informada, o mejor totalmente desinformada e ignorante, en modo de autodestrucción nacionalista de sus propias raíces, de su historia y del progreso social, económico y político conseguido.
Pero la acción de las células reivindicativas de nostálgicas doctrinas de las malparadas y decepcionantes izquierdas, y tras un periodo de estupor, allá en los años noventa, ha vuelto a la carga infiltrándose en las sociedades occidentales haciendo uso de los mecanismos más depurados, y variopintos. Naturalmente valiéndose de la indefensa, impotente y desarmada por sus propios principios, democracia, para deslizarse por entre sus costuras, y creando otras paralelas cabezas de puente útiles a sus fines, como los partidos verdes, los animalistas (antitaurinos), radicales independentistas, terroristas de diverso cuño, populistas, partidos republicanos, anarquistas y como no los emboscados socialistas. Para alcanzar su fin, esto es la desestabilización de los sistemas capitalistas occidentales, se pueden asociar a cualquier grupo islamista (palestinos, iraníes, kurdos, etc.), cualquier dictadura de corte marxista o asociaciones de pretensión intervencionista y de estricta, escrupulosa, fanática e intransigente  doctrina (masonería, illuminati, bilderberg), gran cantidad de ONG y asociaciones populares (organizaciones de padres de alumnos, judiciales, de acción política, feministas, juveniles, culturales y docentes) y valiéndose de los medios de difusión para provocar (prensa presuntamente humorística) y de los tecnológicos e informáticos más avanzados (las redes). Se llaman a sí mismos demócratas, y dan lecciones de moral, de ética, decencia e integridad, pero atacan a la religión cristiana (y especialmente la católica, solo la católica), la única que defiende valores de compasión, humanidad, consideración y tolerancia hacia los semejantes, caridad y respeto a la vida, y, en cambio, apoyan al asesino islam; acometen a la propiedad privada, a la libertad de culto y de enseñanza y a la capacidad del individuo para prosperar por su propio esfuerzo, negando ayudas oficiales a todo el que no participa de sus ideas.
En fin, a todas las personas del mundo occidental libre, mucho ojo y vayamos tomando conciencia de que ya tenemos al lobo dentro del redil, con mil disfraces, y se nos va a comer las ovejas; y lo que es peor, no extrañe a nadie que un buen día surja un mesías de ultraderecha, algo que ya estamos vislumbrando en diversos países europeos y en EEUU, que nos lleve, de nuevo hacia otra calamidad armígera, hoy, potencialmente, mucho más desastrosa.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Ortega y Gasset navegaba, en sus reflexiones sobre las masas, sobre que:
"La sociedad es siempre una unidad dinámica de dos factores: minorías y masas. Las minorías son individuos o grupos de individuos especialmente cualificados. La masa es el conjunto de personas no especialmente cualificadas... La muchedumbre, de pronto, se ha hecho visible y se ha instalado en los lugares preferentes de la sociedad... Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo -en bien o en mal- por razones especiales, sino que se siente como todo el mundo... Hoy asistimos al triunfo de una hiperdemocracia, en que la masa actúa directamente sin ley, por medio de presiones materiales, imponiendo sus aspiraciones y sus gustos... ahora cree la masa que tiene derecho a imponer y dar vigor de ley a sus tópicos de café. Yo dudo que haya habido otras épocas de la historia en que la muchedumbre llegase a gobernar tan directamente como en nuestro tiempo. Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad, y lo impone dondequiera..."
Bueno no creo que haga falta más ampliación de la idea. No obstante para las víctimas de los últimos planes de estudio he de informar que Ortega y Gasset era una sola persona, no dos; fue un filósofo español de gran renombre, catedrático de metafísica y meritorio académico de la Real de Ciencias Políticas y Morales, que vivió en la primera mitad del siglo XX. Aclarado este extremo añadiré que hubo una época en que nadie, en el mundo de la cultura, en el orbe intelectual, se hubiera atrevido a llevarle la contraria, claro que eso era antes de la Rebelión de las Masas, pero ahora, cuando "todo el mundo es masa", no puedes descuidarte de la opinión de intelectos como los de Belén Esteban, de Zapatero, de Neymar, Bibiana Aido, el mismo Pedro Sánchez y toda la troupe del populismo, estalinismo o anarquismo galopante, influyente e imperante, sus adeptos y sus votantes, vamos dos terceras partes de España. Y por qué no de enajenados como Trump, Putin, Faraje o Cameron; Berlusconi... y todos los populistas, estalinistas y  anarquistas, sus adeptos y votantes del mundo occidental; al menos dos terceras partes de los habitantes de Europa y América del norte.
En todo me remito a las reflexiones de Ortega, quien en el año 1937, fecha de la primera edición de su irrepetible obra, no podía imaginarse los límites de ignorancia, cretinismo, arrogancia y coacción  que la masa ha alcanzado en el primer decenio del siguiente siglo, cabalgando sobre la mula que denominan democracia y que les es útil para toda desventura, ultraje y acometida. El mundo occidental es una enorme Gotham, sin un Batman que la redima, una Sodoma que acabará sus días de dominio corrupto bajo el fuego purificador de la necia fascinación, el fanatismo musulmán, como acabó la refinada y corrompida Roma que dobló la cerviz ante la bestialidad invasora de las tribus del norte europeo.
A raíz de la Revolución Francesa, las clases dominantes intelectualmente, la nueva nobleza burguesa, la aristocracia detentora del capital, convencidos de poder controlar las masas, dio rienda suelta a sus exigencias sociales entregándoles un juguete que llamaron democracia, algo así como dejarle a un niño un revolver cargado y las masas se rebelaron e impusieron su doctrina de taberna de arrabal, el triunfo, como Ortega proclama, de una hiperdemocracia, la imposición de la vulgaridad y -añado yo- la política más necia y antipatriótica que se ha conocido en siglo y medio en España. Del marxismo estalinista hablaremos otro día.
Ah, por cierto, José Ortega y Gasset no era fascista, fue defensor, para su desgracia, de la segunda república española, fundando con Pérez de Ayala y Marañón (estos sí son dos personas distintas) una especie de partido político al respecto, algo de lo que tuvieron que arrepentirse años después a tenor de como se produjo este indecente tiempo político.