lunes, 16 de octubre de 2017

El terrorismo que España ha sufrido durante 40 años que, aparentemente, se ha reducido en intensidad -autoridades dixit- ha marcado el carácter socio-político de los años llamados de la "Transición". Ya no muere nadie por causa de reivindicaciones vascas, pero el tal terrorismo carpetovetónico se ha disgregado de tal manera que ya no sabe uno por donde le va a venir el estacazo. Contamos, para nuestro peculiar drama hispano, con un terrorismo parlamentario, un terrorismo sindical, un terrorismo expresivo, un terrorismo familiar, un terrorismo latrocínico,  un terrorismo feminista, uno antisistema, un terrorismo independentista, un terrorismo partitocrático, un terrorismo fiscal y finalmente un terrorismo sostenido por la estupidez más ramplona y "democrática". Pero hoy quiero denunciar el terrorismo incendiario, otra forma de aterrorizar a las poblaciones, a las regiones enteras por medio de los incendios forestales,
Como con el total de los terrorismos, las autoridades, todas ellas, son inexcusable e inaceptablemente blandas con la persecución y ejecución de las más radicales  penas a los culpables de los delitos de incendio de bosques y montes y con ellos la vida de multitud de personas de golpe, bien literalmente sus vidas o destruyendo sus cosechas, sus viviendas, sus animales y en definitiva su bienestar su sosiego y el fruto de toda una vida de trabajo. Mas como ninguno de los tres poderes del estado, ni las fuerzas y cuerpos de seguridad parecen haber entendido la necesidad de acabar con esta plaga, este delito de terrorismo y con sus protagonistas, creo que lo más oportuno es que en los pueblos víctimas de tanto dolor y tanta congoja sean sus habitantes los que tomen el toro por los cuernos y hagan justicia. Saben perfectamente quien o quienes son los culpables... creo que no es necesario que explique nada más... todo el mundo sabe lo que es un somatén. ¡No dejéis que os arruinen la vida! ante los ojos impasibles de aquellos que deben defender vuestra seguridad y vuestros intereses.

 

sábado, 30 de septiembre de 2017

Que en el extranjero (el extranjero para mí), lo mismo que en España, y muy especialmente entre los inútiles de esa sociedad antidemocrática llamada Organización de Naciones Unidas, no cabe un imbécil más, es algo irrebatible, pero esa no es la cuestión, dejemos a la irrelevante y prescindible intelectualmente chusma planetaria engordar sus barrigas con su sectarismo fanático e irreflexivo.
Doy por hecho que mi silencio tan largo en esta tribuna de opinión, a pesar de todo el fuego y el azufre que está cayendo en esa Sodoma española conocida como Cataluña, habrá extrañado a más de un lector de este blog, por cierto el 90% extranjeros, pero es que he seguido la prensa escrita y hablada, día a día y las consideraciones hechas al respecto, eran (y hablo de la prensa libre) suficientemente acertadas, resueltas y enérgicas, en general... ¡AHORA!
 Pero en este instante, en que la historia se repite me vienen a la memoria dos razones: recuerdo, en primer lugar a Martin Niemöller y su:
"«Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a por mí,
no había nadie más que pudiera protestar.»
 
Bien pues en segundo lugar, y a riesgo de parecer cansino al insistir en que yo no soy demócrata, la morralla política que nos ha dirigido, a todos los niveles, desde la muerte de Franco, solo se ha preocupado de gobernar para 4 años vista, es decir para mantener o aumentar el caudal de votos, sin preocuparse de dónde venían, y así seguir ostentando el poder.
Ellos crearon el sistema de COMUNIDADES AUTÓNOMAS, que ha arruinado las arcas del país, y sigue en ello, y ha propiciado la instalación de la canalla más vil en la política que nunca vióse en la historia de España. Se ha confiado en manos del hampa los recursos más inviolables para el ciudadano y su descendencia: la educación de las generaciones que habrán de seguirnos, la sanidad, bien muy caro en España pero necesario tal como lo hemos desarrollado, policía, control sobre el funcionariado de la autonomía, control sobre la recaudación de la comunidad (que luego debían aportar al balance general para su distribución según necesidades. y lo hacen cuando les da la gana), capacidad legislativa y, la guinda del pastel, los estatutos de autonomía.
He subrayado la capacidad legislativa para que los necios, nacionales y extranjeros, entiendan que una consulta popular, un referéndum, sufragio o plebiscito puede llevarla a cabo, según la ley, una comunidad autónoma, lo mismo que un ayuntamiento, sobre un tema que les afecte exclusivamente a ellos, pero no cuando implique a todos los ciudadanos de la nación. Así por ejemplo, un municipio podrá consultar a sus habitantes sobre si coloca árboles en una calle o si determinar la altura máxima de las construcciones en el pueblo. Del mismo modo una autonomía podrá consultar si lleva a cabo una oposición para funcionarios de la misma comunidad o si trasladar la fiesta del patrono de la comunidad a otro día distinto del establecido hasta ese momento, pero nunca podrán llevar a cabo un referéndum sobre una cuestión que compete opinar a la nación entera. Este es el caso de Cataluña, región que me pertenece tanto a mí como a los naturales catalanes. ¡ESTAMOS!
Y ahora la pregunta decisiva: ¿Cómo hemos llegado a esta situación actual? Cuando tanta gente nos dábamos cuenta, hace tantos años del suicidio al que iba encaminada España, y tantas veces lo dijimos. Pero cerrando los ojos, untando a catalanes y vascos de billetes y prebendas, cada vez más sustanciales, transformando a sus políticos en reyezuelos, aquí estamos.
Cuando el reino de Judá, gobernado por el rey Joaquim, vasallo de Babilonia, se negó a pagar los tributos que venía participando al imperio mesopotámico, el rey Nabucodonosor arrasó Jerusalén, destruyó su templo y se llevó prisioneros a todos sus habitantes.
Cuando, en el año 70, los judíos, pertenecientes a la provincia romana de Judea (Palestina para los romanos) se rebelaron contra roma, El emperador Tito entro con sus legiones y masacró a todo bicho viviente y destruyó, por segunda vez el templo judío.
Cuando Stalin impuso la colectivización agraria a Ucrania, y sus habitantes se negaron a entregar el producto de sus cosechas de cereal, el regidor soviético mató, en dos años, a siete millones de ucranianos de hambre. Esto es un recuerdo para comunistas y marxistas.
Pero volvamos a nuestras reflexiones y dejemos, de momento, las clases de historia. En efecto, Jordi Pujol lanzaba proclamas independentistas hace 35 años, pero se le calmaba con dinero y dejándole que robara a manos llenas, al fin y al cabo, yo no soy catalán... Pero ahora han venido a por el gobierno da la nación y todos somos catalanes. Y ahora ¿que?
Yo, desde aquí, acuso al difunto Adolfo Suarez, a los hoy desenvuelto locuaces e inspirados moralizadores Felipe González, Alfonso Guerra y José María Aznar y a Mariano Rajoy y Pedro Sánchez de alta traición, y crímenes contra el honor la seguridad e independencia de la patria las personas y los bienes de España. Naturalmente ningún tribunal les va a juzgar, porque se ocultan detrás del amparo de la democracia, es decir, "pues que en las próximas elecciones no me voten". Pero  desde mi moral y de la de las personas de bien, ustedes son reos, al menos, de cadena perpetua. Pobre España.
 


sábado, 15 de julio de 2017

El 23 de Febrero de 1981, un puñado de militares con tricornio entró, armas en ristre, en el parlamento de los diputados de España tratando de imponer su voluntad a los representantes legítimos del pueblo español, subvirtiendo la legislación vigente. El embate duró menos de 24 horas, al rendirse los mandos de las fuerzas implicadas; esto ya es un detalle. Los cabecillas, fueron acusados de provocar un golpe de estado, como no podía ser de otra forma, y les fueron aplicadas penas de cárcel de 30 años para abajo (bien es verdad que atribuidas a algunos culpables porque no estaban todos los que eran ni mucho menos), que nunca llegaron a cumplir, ni por aproximación la mayoría, en virtud de la misma blandura judicial que ahora excarcela compasivamente a etarras, violadores, narcotraficantes gallegos, ladrones socialistas andaluces, golfos catalanes, etc. Finalmente nadie sufrió daños, aunque el susto fue morrocotudo.
A día de hoy, el gobierno catalán promueve todo tipo de ilegalidades, insultos y amenazas al resto de los españoles, desde hace muchos años, sin pausa y de forma progresiva, hasta llegar a proclamar la independencia de la nación española contraviniendo todos los capítulos de la legislación en vigor, y nadie les acusa de golpe de estado, y, como mucho, los amenazan con una multita y una incapacidad para ejercer cargo político unos meses (véase el caso Mas). Naturalmente estos no han hecho uso de las armas como Tejero y compañía, pero el dolo "nazi" provocado a miles de personas mediante un sistemático acoso y aleccionamiento de los más jóvenes, para la causa, durante los últimos 40 años, ha provocado la muerte civil de muchas personas y muchas familias que han visto su vida destrozada (bueno algo parecido a lo que ocurre en Andalucía con los sindicatos)
Parece que en España no hay más asesinos que en Vascongadas, región sobre la que no hay mucho que explicar ya, pero es que hay muchas formas de asesinar y mucha calaña de asesinos: Naturalmente, en primer lugar están aquellos que llevan a cabo la muerte de una o varias personas por su propia mano; estos son los que en mi país, si afirman pertenecer a una banda terrorista, después viven como duques en las cárceles y de dos mil seiscientos años, por ejemplo, de condena, cumplen doce. Pero luego también están los que relativizan el asesinato así como sus causas y sus consecuencias (Pedro Sánchez y otros) y los que provocan la muerte social de otras personas; en esta categoría entrarían los de partidos políticos de extrema izquierda (o simplemente de izquierdas), ya que como dije en otra ocasión, en España, lamentablemente, no existe extrema derecha oficialmente, si excluimos al nazismo catalán. Y por último encontramos a todos aquellos que relativizan, politizan y polarizan, para su beneficio, a la sociedad, a esa sociedad siempre irreflexiva y necia, para dividir y enfrentar a la nación aunque ello conduzca a una guerra civil, y de estos, de los inductores y de los necios, la sociedad se nutre en, al menos, dos terceras partes de sus habitantes. En resumen que en España conviven conmigo más de veinticinco millones de "asesinos".
Yo en la próxima reencarnación quiero ser águila imperial, esposo de boticaria o catalana (seguro que así ganaría un premio Planeta).

martes, 20 de junio de 2017

Cuantas veces hemos podido contemplar en reportajes al uso que la manera de atraer a los tiburones hacia la embarcación donde se pretende observar su comportamiento es derramar en los alrededores restos de pescado y sangre de los mismos, nunca falla.
Igualmente a nadie le cabe la menor duda de la existencia de millones de ratas en las poblaciones, normalmente en número mayor que de habitantes, pero se esconden entre la porquería de las alcantarillas, donde pueden medrar y reproducirse sin ser detectadas, y solamente emergen a la superficie con ocasión de catástrofes en las que se produzcan abundante pérdida de vidas humanas y no humanas para alimentarse de los cadáveres y carroña abandonados. Pero hasta ese momento su existencia, su censo nos es desconocido, y la vida transcurre para las gentes y animales de la superficie entre la rutina diaria que nos es conocida para bien o para mal. El olor a muerte, a sangre, al igual que en el caso de los tiburones, es el mayor atractivo de estas bestias subterráneas.
Igualmente sabemos que en nuestras sociedades, en nuestro entorno y mezclados entre nosotros, un número indeterminado, no censado, pero apostamos que razonablemente nutrido, sobreviven su mísera existencia cabestros de dos patas, retoños de maturranga, bucardos y mal nacidos difíciles de identificar, hasta que, como cebo inevitable, tiene lugar la muerte de un torero, el atentado contra un guardia civil o cualquier celebración tradicional que huela a España. Entonces aquellas alimañas asoman sus asquerosas cabezas de entre el otro mundo, el mundo del odio, el resentimiento y la ruina intelectual, en busca de un bocado que les haga sentirse protagonistas de una existencia aunque sea tan miserable.
Bueno, yo sería partidario de eliminar esos parásitos sociales de la misma manera que se hace con cualquier bestezuela perniciosa en caso de riesgo de epidemia, pero al parecer eso no es cristiano (yo tampoco), ni democrático (yo tampoco), ni civilizado (aquí he de claudicar) y en virtud de no sé qué mecanismos de sostén social hemos de soportar esta y otras violencias igual de nauseabundas enredadas en el entramado social que tanto trabajo nos cuesta trenzar. Quizás para darle más interés a una existencia que gusta vestir de acomplejadas ñoñerías.
Y es que España, una sociedad donde no existe la extrema derecha, algo útil como contrapeso (compruébese como ha funcionado en Francia) pero sí las extremas izquierdas e incluso los grupos anarquistas y antisistema instalados en el poder, no puede prescindir de esas piaras que les son tan provechosas a los medios de comunicación y diversos partidos políticos siempre ávidos de carroña.
 

miércoles, 7 de junio de 2017

Desde luego si yo fuera el padre del joven que con el monopatín defendió a una mujer del terrorista que la acuchillaba, creo que se llamaba Echeverría de apellido, solicitaría la inmediata repatriación del cadáver y exigiría una autopsia en España para dejar clara la causa de su muerte. En cualquier caso que quede claro que, a pesar de la proximidad de nuestra frontera con África, los españoles no nos parecemos lo más mínimo a estos hijos de puta de la chilaba, los asesinos islámicos y los que no tienen cojones para salir en masa a aclarar si, como algunos afirman por lo bajo, el Corán no manda asesinar inocentes. Como este abogado se hace patria y no como pretenden catalanes y vascos.

martes, 6 de junio de 2017

Es francamente notable que yo llegue a coincidir con las opiniones del periodista Salvador Sostres, pues normalmente deploro, no solo el fondo de sus pareceres y radicales sentencias sino, igualmente, sus formas, más propias de un despotismo mal ilustrado y sectario cartujo, que de un intelectual reflexivo, analítico, prudente e informado. Pero en estas fechas que se dicen de Pentecostés, seguramente, hale alcanzado alguna epifanía reveladora pues el artículo que firma en el 5 de Junio de 2017, debo expresar albricias, es francamente (perdón, quise decir realmente) acertado.
En efecto, la sociedad catalana, en jamás de los jamases se la esperaba barnizada de tintes izquierdistas, y no digo nada ultra-izquierdistas, pero, eso sí, siempre aprovechada al aroma del "billete que no falte"; en definitiva la que siempre hemos conocido como "la burguesía catalana", lleva muchos años aprovechándose del agua revuelta que los independentistas provocan, agazapada tras una caja de botellas de cava y dando, a veces la de cal y otras la de arena. Parafraseando a Sostres "... llevan cinco años -yo afirmo que muchos más- esperando que alguien les resuelva el problema, sin agallas para salvaguardar la única estructura que protege sus intereses (el Estado español)... diciendo una cosa en público y otra en privado, intentando no quedar mal con nadie, en una equidistancia miserable..." He ahí el problema. Como dicen los franceses "Laissez faire, laissez passer, le monde va de lui même". Y mientras a ver quien ganas para ajustar sus apuestas.
En realidad esta actitud cobarde, torpe e insolidaria no nos debe de extrañar en los catalanes, en primer lugar por ser catalanes, algo que ya crea identidad, pero no como ellos creen ser diferentes, pero además no hay nada como hacerse el tonto, método sistemático de ocultación de responsabilidades de todos los políticos que nos han hecho compañía en los últimos 40 años, y siguen. Porque desde el principio del invento se les dijo que la España de las autonomías iba a ser un desastre, el cáncer que destruiría el tejido patrio. Y, en efecto, vivimos hipotecados, divididos, cabreados y acojonados gracias a un estado autonómico en el que las taifas respectivas ya no respetan a nadie ni nada; roban a manos llenas, incumplen impunemente la ley y los tratados, ofenden insensata y gratuitamente a las instituciones, los símbolos, la historia y las creencias de los ciudadanos. Y, en lo tocante a Cataluña, han consentido que se implantara el nacional-socialismo con todas sus consecuencias, y que se extendiera a Baleares y Valencia. Simultáneamente en las provincias Vascongadas se ha permitido un gobierno (tras otro) marxista-estalinista asesino y malhechor, y en Andalucía un enorme cortijo mandado por señoritos de catite y trabuco, donde todo latrocinio tiene su abrigo, arropado por el partido único mientras en el gobierno de la capital, unas veces lo ignoran intencionadamente, cuando gobierna el PSOE, y otras, si es el PP quien rige, se despistan entretenidos en llenarse los bolsillos de esos billetes que "no son de nadie". 
En España se ha dado pan a perro ajeno, a veces muy ajeno, y, como ya sabemos, pierdes el pan y te muerde el perro.
En fin que, como decía Susanita en las tiras de Mafalda, me encanta leer lo malos que son los demás para comprobar lo buena que soy yo, porque si atendemos a lo estúpidos, inútiles y peligrosos para sí mismos que son los británicos, España resulta ser un paraíso terrenal. Y lo mismo que podemos decir de las torpes, incompetentes e incapaces fuerzas y cuerpos de seguridad y los servicios de inteligencia ingleses, podemos afirmar de los franceses, los belgas o los alemanes, pongo por caso. y los ciudadanos venga a poner flores y velitas a los difuntos, y venga minutos de silencio y lágrimas y venga a votar a gobernantes cada vez más necios mientras se felicitan unos a otros por la alegría de vivir en una sociedad democrática, donde prevalece el "estado de derecho". Bien, queridos europeos, que les aproveche el suicidio.

sábado, 27 de mayo de 2017

Amigos míos, se han celebrado unas primarias del PSOE en España y  ha ganado Pedro Sánchez, no sé qué ha ganado, pero ha ganado. Es posible que los lectores extranjeros se pregunten que qué es el PSOE; también en España nos lo preguntamos muchos. El actual partido socialista español, roto en mil pedazos por los sucesivos fracasos, la soberbia, el resentimiento y la ambición de Pedro Sánchez, que condujo a que fuera expulsado de su cargo de secretario nacional del partido hace unos meses, asustado y confundido de la imagen especular de sí mismo, ha vuelto a elevar sobre los escudos al mismo muchacho.
¿Y cual es el nuevo programa, el proyecto gubernativo del guaje? ¡ahh! No se sabe con claridad. al parecer "fusilar" a Mariano Rajoy, presidente del gobierno. ¿Y algo más? Pues no ha dicho nada más. ¿Y entonces los chicos (y chicas) con carné para que le han votado?. Ni yo lo sé ni lo saben ellos. El único que lo conoce y controla es el líder -aparentemente- de los anarco-comunistas Pablo Iglesias. Ese, el de la coleta, que es quien, con astucia de hiena anda manejando los hilos de la izquierda en España.
Hace ochenta y cuatro años, en este país, durante una calamitosa, ilegítima, facinerosa y criminal segunda república (también la primera república resultó un fracaso, aunque mucho menos malhechora, debido a que en el siglo XIX en España había potencias intelectuales todavía, en comparación con este estercolero intelectual que nos dirige hoy), los variados partidos de la izquierda, fracasados en un presunto intento de gobernar la nación a la aparente democrática manera, se vieron superados en las elecciones de noviembre de 1933 por una coalición de partidos conservadores, algo que no estaban dispuestos a tolerar los marxistas, que, inmediatamente, se pusieron a intrigar, dirigidos por la internacional komintern, que acabaría dictando el camino a seguir, para crear una liga de partidos de izquierdas y anarco-sindicalistas, el Frente Popular, fusionados y bolchevizados a la manera de comités de enlace (soviets), para llevar a cabo la definitiva revolución bolchevique en España. Para ello, la directrices soviéticas, que no perdían ripio de lo que sucedía en la nación ibérica, aprovecharon las divisiones internas de los socialistas (como ahora) y, a través de una depuración de funcionarios, militares, policías, prensa y jueces no comprometidos con la "revolución armada" bolchevique, sin tapujos, al grito callejero de "obreros proletarios en lucha contra los fascistas", mediante agrupaciones denominadas "bloques", negáronse a aceptar los resultados electorales, creando un ambiente de pre-guerra civil que a finales de 1935 resultaba intolerable.
En realidad, el partido comunista se había comido al socialismo y manejaba los hilos. Intentaron "disolver los partidos traidores a la república y al pueblo", apoyar a los partidos independentistas catalanes y vascos, abrir las cárceles y forzaron al país a otras surrealistas elecciones, en febrero de1936, que ya fueran de su gusto. Desde ahí el sistema democrático, ya muy enfermo, quedó roto y la sociedad dividida y preparada para el posterior drama bélico.
Pues, el tal Sánchez, nombrado a pesar de ser un perdedor recalcitrante, por un partido socialista destripado y acomplejado para dirigir su destino, que resulta una evidencia de nuevo fracaso, no posee, y él y los socialistas lo saben, fuerza electoral ante la nación, a no ser que se rinda a un nuevo Frente Popular, como hace 84 años, con comunistas, ya absorbidos por el partido de extrema izquierda Podemos, anarquistas, antisistema y todos los bichos vivientes de la extrema izquierda. y en eso está: puño en alto canta la internacional en todos sus mítines, viste el mismo atuendo que Iglesias y toda su ambición política, todo su programa político es cargarse a Rajoy. El resto, lo que diga Pablo Iglesias, es decir destruir el sistema político y social español: derribar la monarquía, pisotear a la iglesia católica y terminar con todo tipo de tradiciones españolas que huelan a religión o costumbres y fastos anteriores a la "Tercera República Española" marxista, leninista y totalmente sovietizada. Susana Díaz escondida en Andalucía no quiere ya saber nada; Pachi López desorientado e inservible como un klinex usado y todos los ideólogos, los que fueron y ya no son y los que aún son paro van a dejar de ser, gruñendo y refunfuñando como Pierre no doy una. Pues en eso andamos.
Por cierto, como me ha recordado la postura adoptada por el patán de Trump ante los líderes europeos con la mandíbula prominente, la cabeza elevada y las manos en la cintura, al fascista Mussolini. ¿A que no es cosa mía? Y dicen que están desapareciendo los asnos.