martes, 20 de junio de 2017

Cuantas veces hemos podido contemplar en reportajes al uso que la manera de atraer a los tiburones hacia la embarcación donde se pretende observar su comportamiento es derramar en los alrededores restos de pescado y sangre de los mismos, nunca falla.
Igualmente a nadie le cabe la menor duda de la existencia de millones de ratas en las poblaciones, normalmente en número mayor que de habitantes, pero se esconden entre la porquería de las alcantarillas, donde pueden medrar y reproducirse sin ser detectadas, y solamente emergen a la superficie con ocasión de catástrofes en las que se produzcan abundante pérdida de vidas humanas y no humanas para alimentarse de los cadáveres y carroña abandonados. Pero hasta ese momento su existencia, su censo nos es desconocido, y la vida transcurre para las gentes y animales de la superficie entre la rutina diaria que nos es conocida para bien o para mal. El olor a muerte, a sangre, al igual que en el caso de los tiburones, es el mayor atractivo de estas bestias subterráneas.
Igualmente sabemos que en nuestras sociedades, en nuestro entorno y mezclados entre nosotros, un número indeterminado, no censado, pero apostamos que razonablemente nutrido, sobreviven su mísera existencia cabestros de dos patas, retoños de maturranga, bucardos y mal nacidos difíciles de identificar, hasta que, como cebo inevitable, tiene lugar la muerte de un torero, el atentado contra un guardia civil o cualquier celebración tradicional que huela a España. Entonces aquellas alimañas asoman sus asquerosas cabezas de entre el otro mundo, el mundo del odio, el resentimiento y la ruina intelectual, en busca de un bocado que les haga sentirse protagonistas de una existencia aunque sea tan miserable.
Bueno, yo sería partidario de eliminar esos parásitos sociales de la misma manera que se hace con cualquier bestezuela perniciosa en caso de riesgo de epidemia, pero al parecer eso no es cristiano (yo tampoco), ni democrático (yo tampoco), ni civilizado (aquí he de claudicar) y en virtud de no sé qué mecanismos de sostén social hemos de soportar esta y otras violencias igual de nauseabundas enredadas en el entramado social que tanto trabajo nos cuesta trenzar. Quizás para darle más interés a una existencia que gusta vestir de acomplejadas ñoñerías.
Y es que España, una sociedad donde no existe la extrema derecha, algo útil como contrapeso (compruébese como ha funcionado en Francia) pero sí las extremas izquierdas e incluso los grupos anarquistas y antisistema instalados en el poder, no puede prescindir de esas piaras que les son tan provechosas a los medios de comunicación y diversos partidos políticos siempre ávidos de carroña.
 

miércoles, 7 de junio de 2017

Desde luego si yo fuera el padre del joven que con el monopatín defendió a una mujer del terrorista que la acuchillaba, creo que se llamaba Echeverría de apellido, solicitaría la inmediata repatriación del cadáver y exigiría una autopsia en España para dejar clara la causa de su muerte. En cualquier caso que quede claro que, a pesar de la proximidad de nuestra frontera con África, los españoles no nos parecemos lo más mínimo a estos hijos de puta de la chilaba, los asesinos islámicos y los que no tienen cojones para salir en masa a aclarar si, como algunos afirman por lo bajo, el Corán no manda asesinar inocentes. Como este abogado se hace patria y no como pretenden catalanes y vascos.

martes, 6 de junio de 2017

Es francamente notable que yo llegue a coincidir con las opiniones del periodista Salvador Sostres, pues normalmente deploro, no solo el fondo de sus pareceres y radicales sentencias sino, igualmente, sus formas, más propias de un despotismo mal ilustrado y sectario cartujo, que de un intelectual reflexivo, analítico, prudente e informado. Pero en estas fechas que se dicen de Pentecostés, seguramente, hale alcanzado alguna epifanía reveladora pues el artículo que firma en el 5 de Junio de 2017, debo expresar albricias, es francamente (perdón, quise decir realmente) acertado.
En efecto, la sociedad catalana, en jamás de los jamases se la esperaba barnizada de tintes izquierdistas, y no digo nada ultra-izquierdistas, pero, eso sí, siempre aprovechada al aroma del "billete que no falte"; en definitiva la que siempre hemos conocido como "la burguesía catalana", lleva muchos años aprovechándose del agua revuelta que los independentistas provocan, agazapada tras una caja de botellas de cava y dando, a veces la de cal y otras la de arena. Parafraseando a Sostres "... llevan cinco años -yo afirmo que muchos más- esperando que alguien les resuelva el problema, sin agallas para salvaguardar la única estructura que protege sus intereses (el Estado español)... diciendo una cosa en público y otra en privado, intentando no quedar mal con nadie, en una equidistancia miserable..." He ahí el problema. Como dicen los franceses "Laissez faire, laissez passer, le monde va de lui même". Y mientras a ver quien ganas para ajustar sus apuestas.
En realidad esta actitud cobarde, torpe e insolidaria no nos debe de extrañar en los catalanes, en primer lugar por ser catalanes, algo que ya crea identidad, pero no como ellos creen ser diferentes, pero además no hay nada como hacerse el tonto, método sistemático de ocultación de responsabilidades de todos los políticos que nos han hecho compañía en los últimos 40 años, y siguen. Porque desde el principio del invento se les dijo que la España de las autonomías iba a ser un desastre, el cáncer que destruiría el tejido patrio. Y, en efecto, vivimos hipotecados, divididos, cabreados y acojonados gracias a un estado autonómico en el que las taifas respectivas ya no respetan a nadie ni nada; roban a manos llenas, incumplen impunemente la ley y los tratados, ofenden insensata y gratuitamente a las instituciones, los símbolos, la historia y las creencias de los ciudadanos. Y, en lo tocante a Cataluña, han consentido que se implantara el nacional-socialismo con todas sus consecuencias, y que se extendiera a Baleares y Valencia. Simultáneamente en las provincias Vascongadas se ha permitido un gobierno (tras otro) marxista-estalinista asesino y malhechor, y en Andalucía un enorme cortijo mandado por señoritos de catite y trabuco, donde todo latrocinio tiene su abrigo, arropado por el partido único mientras en el gobierno de la capital, unas veces lo ignoran intencionadamente, cuando gobierna el PSOE, y otras, si es el PP quien rige, se despistan entretenidos en llenarse los bolsillos de esos billetes que "no son de nadie". 
En España se ha dado pan a perro ajeno, a veces muy ajeno, y, como ya sabemos, pierdes el pan y te muerde el perro.
En fin que, como decía Susanita en las tiras de Mafalda, me encanta leer lo malos que son los demás para comprobar lo buena que soy yo, porque si atendemos a lo estúpidos, inútiles y peligrosos para sí mismos que son los británicos, España resulta ser un paraíso terrenal. Y lo mismo que podemos decir de las torpes, incompetentes e incapaces fuerzas y cuerpos de seguridad y los servicios de inteligencia ingleses, podemos afirmar de los franceses, los belgas o los alemanes, pongo por caso. y los ciudadanos venga a poner flores y velitas a los difuntos, y venga minutos de silencio y lágrimas y venga a votar a gobernantes cada vez más necios mientras se felicitan unos a otros por la alegría de vivir en una sociedad democrática, donde prevalece el "estado de derecho". Bien, queridos europeos, que les aproveche el suicidio.

sábado, 27 de mayo de 2017

Amigos míos, se han celebrado unas primarias del PSOE en España y  ha ganado Pedro Sánchez, no sé qué ha ganado, pero ha ganado. Es posible que los lectores extranjeros se pregunten que qué es el PSOE; también en España nos lo preguntamos muchos. El actual partido socialista español, roto en mil pedazos por los sucesivos fracasos, la soberbia, el resentimiento y la ambición de Pedro Sánchez, que condujo a que fuera expulsado de su cargo de secretario nacional del partido hace unos meses, asustado y confundido de la imagen especular de sí mismo, ha vuelto a elevar sobre los escudos al mismo muchacho.
¿Y cual es el nuevo programa, el proyecto gubernativo del guaje? ¡ahh! No se sabe con claridad. al parecer "fusilar" a Mariano Rajoy, presidente del gobierno. ¿Y algo más? Pues no ha dicho nada más. ¿Y entonces los chicos (y chicas) con carné para que le han votado?. Ni yo lo sé ni lo saben ellos. El único que lo conoce y controla es el líder -aparentemente- de los anarco-comunistas Pablo Iglesias. Ese, el de la coleta, que es quien, con astucia de hiena anda manejando los hilos de la izquierda en España.
Hace ochenta y cuatro años, en este país, durante una calamitosa, ilegítima, facinerosa y criminal segunda república (también la primera república resultó un fracaso, aunque mucho menos malhechora, debido a que en el siglo XIX en España había potencias intelectuales todavía, en comparación con este estercolero intelectual que nos dirige hoy), los variados partidos de la izquierda, fracasados en un presunto intento de gobernar la nación a la aparente democrática manera, se vieron superados en las elecciones de noviembre de 1933 por una coalición de partidos conservadores, algo que no estaban dispuestos a tolerar los marxistas, que, inmediatamente, se pusieron a intrigar, dirigidos por la internacional komintern, que acabaría dictando el camino a seguir, para crear una liga de partidos de izquierdas y anarco-sindicalistas, el Frente Popular, fusionados y bolchevizados a la manera de comités de enlace (soviets), para llevar a cabo la definitiva revolución bolchevique en España. Para ello, la directrices soviéticas, que no perdían ripio de lo que sucedía en la nación ibérica, aprovecharon las divisiones internas de los socialistas (como ahora) y, a través de una depuración de funcionarios, militares, policías, prensa y jueces no comprometidos con la "revolución armada" bolchevique, sin tapujos, al grito callejero de "obreros proletarios en lucha contra los fascistas", mediante agrupaciones denominadas "bloques", negáronse a aceptar los resultados electorales, creando un ambiente de pre-guerra civil que a finales de 1935 resultaba intolerable.
En realidad, el partido comunista se había comido al socialismo y manejaba los hilos. Intentaron "disolver los partidos traidores a la república y al pueblo", apoyar a los partidos independentistas catalanes y vascos, abrir las cárceles y forzaron al país a otras surrealistas elecciones, en febrero de1936, que ya fueran de su gusto. Desde ahí el sistema democrático, ya muy enfermo, quedó roto y la sociedad dividida y preparada para el posterior drama bélico.
Pues, el tal Sánchez, nombrado a pesar de ser un perdedor recalcitrante, por un partido socialista destripado y acomplejado para dirigir su destino, que resulta una evidencia de nuevo fracaso, no posee, y él y los socialistas lo saben, fuerza electoral ante la nación, a no ser que se rinda a un nuevo Frente Popular, como hace 84 años, con comunistas, ya absorbidos por el partido de extrema izquierda Podemos, anarquistas, antisistema y todos los bichos vivientes de la extrema izquierda. y en eso está: puño en alto canta la internacional en todos sus mítines, viste el mismo atuendo que Iglesias y toda su ambición política, todo su programa político es cargarse a Rajoy. El resto, lo que diga Pablo Iglesias, es decir destruir el sistema político y social español: derribar la monarquía, pisotear a la iglesia católica y terminar con todo tipo de tradiciones españolas que huelan a religión o costumbres y fastos anteriores a la "Tercera República Española" marxista, leninista y totalmente sovietizada. Susana Díaz escondida en Andalucía no quiere ya saber nada; Pachi López desorientado e inservible como un klinex usado y todos los ideólogos, los que fueron y ya no son y los que aún son paro van a dejar de ser, gruñendo y refunfuñando como Pierre no doy una. Pues en eso andamos.
Por cierto, como me ha recordado la postura adoptada por el patán de Trump ante los líderes europeos con la mandíbula prominente, la cabeza elevada y las manos en la cintura, al fascista Mussolini. ¿A que no es cosa mía? Y dicen que están desapareciendo los asnos.


 

viernes, 5 de mayo de 2017

"Preciso es recordar -así lo proclama toda nuestra historia- que somos incoherentes, indisciplinados, apasionadamente localistas, amén de tornadizos e imprevisores. El todo o nada es nuestra divisa. Nos falta el culto de la Patria grande".
Así se expresaba don Santiago Ramón y Cajal, no solo un sabio de la neurohistología sino un humanista de primer orden, refiriéndose a los españoles de finales del XIX y principios del XX, ignorando, el Premio Nobel, que un siglo después, no solamente no hemos vencido aquellas miserias, sino que nos encontramos mucho peor. Siempre he dicho que mi alma es decimonónica, que no me gusta la época en la que vivo y que deploro esta España y a los españoles que me rodean. Y no crean que el resto de Europa y del mundo en general me provoca un entusiasmo irrefrenable ni una envidia onicofágica. Comentaba hace días con un amigo que si en este momento me dieran a elegir un país, distinto al mío, donde asentarme, puedo asegurar que no sabría elegir uno, en cualquier continente, donde echar mis raíces de jubilado. En fin que si vivo para entonces, en la primera excursión a Marte, para permanecer en el planeta rojo para siempre, denme por enrolado.
En otro rincón de sus escritos, Cajal afirmaba:
"Se ha dicho hartas veces que el problema de España es un problema de cultura. Urge, en efecto, si queremos incorporarnos a loa pueblos civilizados, cultivar intensamente los yermos de nuestra tierra y de nuestro cerebro, salvando para la prosperidad y enaltecimientos patrios todos los ríos que se pierden en el mar y todos los talentos que se pierden en la ignorancia".
Al parecer el médico aragonés concebía la existencia de pueblos civilizados que a mi, sintiéndolo mucho, me cuesta encontrar a una nación que merezca este calificativo.
Mas tocando, con mi consabida independencia intelectual e incorrección política, la punta del asta del toro mediático, habré de confesar que, aunque la corona de espinas de la corrupción, que tanto beneficio político concede a la izquierda (qué harían estos rojos si no hubiera existido Franco y no se hubiera destapado la corrupción del PP), catapulte sobre el papel impreso, y las pantallas reticulares y que, confesémoslo, pertenece al genoma hispánico, junto con otras desgracias como el desempleo, que ya refería Larra en sus artículos; los catalanes en sí mismos arrastrando las cadenas de la ridiculez en sus pretensiones que bien hubieron de aguantar los mismísimos Austrias; el crimen vasco-navarro, cuyo antecedente noventayochista condujo a tres guerras civiles desde 1833 al 1876, al grito de Dios, Patria y Rey (?), y, ya a finales del XIX y principios del siglo XX, terrorismo estatal que provocó cuatro grandes magnicidios a manos, no de terroristas como hoy se llaman, sino de anarquistas, en las personas de Prim, Cánovas, Canalejas y Dato; o bien otras preocupaciones de los españoles de hoy como son la problemática de la vivienda (hasta hace 70 años se alquilaban y se evitaban muchos conflictos), el precio de la gasolina, de la luz, la independencia de los hijos, presumir del teléfono celular de última generación, los divorcios y vuelta a dar por saco a casa, las majaderías que diga Luis Enrique, las cuitas de Belén Esteban  y esa vecina o vecino que está francamente apetitosa/o, he de confesar que mi mayor preocupación camina por otros senderos abandonados por los diversos gobiernos post franquistas y que al igual que mi maestro Ramón y Cajal se resume en todos los talentos jóvenes que se pierden en la ignorancia, fruto de la mala docencia de los múltiples y maturrangos planes de estudios tan bien sobados para los intereses políticos  del legislativo al uso,  en la propia ignorancia y en el olvido de la nación que les vio nacer, valga la redundancia, les formó y les omitió, les negó como personas y como técnicos en sus respectivas especialidades.
Repito y confieso que a mí las corruptelas de los políticos "bien pagaos", los jueces y fiscales mantenidos, la prensa amancebada, los empresarios coimados, sindicatos barraganos, etc., no me quitan el sueño. Hemos pasado de la España de charanga y pandereta de Machado a otra de "fulbol" y cateto autonomismo. Unamuno afirmó que amaba a España porque no le gustaba; yo ni la amo (a esta España tan "democrática") ni me gusta. Pero yo apremio a todos aquellos súbditos que se sientan realizados como ejemplares demócratas por votar cada cuatro años a un demente, a un incompetente o a un ignorante pretencioso, que se deje de votos y piense quienes serán los que construirán a sus nietos los puentes, carreteras, rascacielos, automóviles u ordenadores en este país; quienes  operaran a sus nietos o cuidaran de su salud, los enseñaran en las escuelas y universidades; quienes investigaran en España para distinguir y elevar la ciencia, el arte, la técnica y la humanística españolas al nivel que le corresponde. Si quieren que sean extranjeros los que se apoderen de nuestras industrias, hospitales, universidades, orquestas, talleres de todo tipo e incluso restaurantes, y todo porque nuestros jóvenes mejor preparados han tenido que emigrar o ganarse la vida colocando productos en los paneles de los supermercados, naturalmente de firma extranjera, en eso están las autoridades.
Esto es lo que me preocupa a mí. Y todo eso de que si todo lo que se roba en España o se dedica a la defensa se dedicara a labores sociales no habría paro y sí trabajo para todos, es una solemne estupidez. Si, poseídos por un sueño imposible, todo lo que se roba en España cayera en manos de la administración del estado, estaríamos igual; se lo habrían repartido los bancos y grandes  multinacionales, los catalanes para sus gilipolleces, los vascos o los andaluces para reforzar el PER. La auténtica verdad es que en España viviríamos como no han podido soñar en ningún país europeo si no existieran las comunidades autónomas.
España se ha suicidado. La nación con mayor y mejor capital humano y técnico de Europa ha arrojado por la ventana todos sus valores por el capricho de parecerse a la estructura de la república de 1931, y ¡esperen! porque todavía hay muchos que quieren que el parecido sea totalmente republicano, con bandera tricolor y todo. Y hablamos de una república ilegal e ilegítima, hija del mayor pucherazo del siglo XX en Europa, y resuelta en el mayor fracaso político de nuestra historia contemporánea.
¿Qué y cómo vivirán los hijos de nuestros hijos su aventura hispánica? Piénselo seriamente y exijan a los gobernantes luchar por ese bienestar, el intelectual y técnico. lo demás no solo es imposible de vencer sino además carísimo. El saber sí ocupa lugar. Pónganlo en el lugar que le corresponde para asegurar el futuro. Y a los mítines y a las elecciones que acuda la puñetera madre del sátrapa o de los sátrapas que gritan como asnos en celo, los que con unas lustrosas cuentas bancarias se quitan la corbata  para que ustedes estén convencidos que son del pueblo y luchan por el pueblo.

miércoles, 19 de abril de 2017

Amigos, hoy voy, con algún adorno por mi parte, a esquematizar una reflexión hecha por el periodista José Javier Esparza acerca de una de las muchos latrocinios que condecoran a la Gran Bretaña a lo largo de su vil historia:

"Estamos en 1704. España sufre la Guerra de Sucesión. Carlos II, el último rey de los Austrias, ha muerto sin descendencia. Los grandes poderes mundiales mueven ficha para que la Corona española quede bajo su área de influencia, porque España... sigue siendo una potencia descomunal. Por un lado está Francia, que tiene e su favor el testamento real, porque Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV, ha sido designado heredero, in extremis, por el agonizante Carlos II, de quien era sobrino... Por otro lado está la coalición del imperio austriaco y de Inglaterra, el primero porque el archiduque Carlos, igualmente sobrino de Carlos II, había sido designado heredero de la corona española en un testamento anterior, y los ingleses porque, evidentemente, temían la constitución de un bloque franco-español... El hecho es que en 1702 comienza la guerra, la mayor parte del tiempo en territorio español.
En ese contexto de la Guerra de Sucesión, el 3 de Agosto de 1704 se presenta ante Gibraltar una flota anglo-holandesa (los holandeses siempre que han podido hacer daño a España no han perdido la ocasión. Su odio nos llega desde la declaración de heredero de los Países Bajos de Carlos V a su hijo Felipe II, en vez de entregárselo a Guillermo de Orange) al mando del almirante (el corsario, digo yo) Rooke, que no viene en nombre de Inglaterra (que no tiene declarada la guerra con España, ni mucho menos) sino en defensa de los derechos, y en nombre del archiduque Carlos , heredero del imperio austro-húngaro. Es decir que no es que Inglaterra está invadiendo España, sino que aquella formidable fuerza naval, actúa en nombre de uno de los aspirantes al trono... Tras cinco horas de cañoneo, la plaza se rinde.
En almirante (el pirata, insisto) Rooke, por su cuenta, toma el peñón, pero no para el archiduque Carlos de Austria, sino para la reina Ana de Inglaterra, dedicándose acto seguido al pillaje, asesinato, violación y saqueo...
Como es sabido el estatuto de Gibraltar se formalizó en 1713 por el Tratado de Utrecht que ponía fin a aquella gran guerra europea de intereses, en cuyo interior se había librado la Guerra de Sucesión española. Aquel tratado, en lo concerniente al peñón decía asó:
"El rey católico cede por este Tratado a la Corona de la Gran Bretaña la plena y entera propiedad de la ciudad y castillos de Gibraltar... Pero para evitar cualesquiera abusos y fraudes en la introducción de las mercaderías, quiere el rey católico que la propiedad se ceda a la Gran Bretaña sin jurisdicción ninguna territorial y sin comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra... Si en algún tiempo a la Corona de la Gran Bretaña le pareciera conveniente dar, vender, enajenar de cualquier modo la propiedad de la propiedad de la dicha ciudad de Gibraltar, se dará a la corona de España la primera acción antes que a otros (esto, naturalmente, incluye a Fabián Picardo y su camarilla) para redimirla..."
... España no aceptaba (ni acepta) la legitimidad de la captura inglesa de Gibraltar (en un acto de piratería de una nación hacia otra con la que no tenía declarada guerra alguna)... Tan evidente es esto que hubo ingleses que se manifestaron como sigue:
John Bright, político liberal británico, en 1862: "El peñón de Gibraltar fue tomado y retenido por Inglaterra cuando no estábamos en guerra con España y su apropiación fue contraria a todas las leyes de la moral y del honor"
William C. Atkinson, hispanista escocés, reconocía en 1954: "La toma de Gibraltar en 1704, fue un acto de piratería"...
La ONU definió en 1964 el estatuto de Gibraltar como colonia..."
Aquí concluyo la referencia al señor Esparza al que agradezco su contribución a que se conozca la verdad y el préstamo de estas letras.
Por cierto, también era condición del acuerdo que las aguas territoriales correspondientes a Gibraltar, alcanzarían no más que el alcance del disparo de una bala de cañón, de un cañón de entonces, acuerdo que también se han pasado los ingleses por la entrepierna. No voy a preguntar por la opinión de la anciana reina de Inglaterra sobre esta cuestión de honor, primero porque la porcelano no suele emitir palabras y además porque la visita de su familia a la roca ya dice bastante del concepto de honor de los Windsor, el mismo de los Tudor o Estuardo. Sólo debemos observar, entre los títulos que adornan la silente figura de Isabel II, de cuantos lugares del planeta figura como monarca la nonagenaria graciosa (?) majestad.
Debemos insistir en que la historia de Inglaterra, Reino Unido o Gran Bretaña, como quieran, ha sido, y sigue siendo, la de unos ladrones imperialistas, fanfarrones, jactanciosos y tan anacrónicos como lo es el mundo, la sociedad los sarracenos islámicos. Con decir que hace unos días tan solo amenazaban a España con una guerra enviando su gran armada para acojonarnos. Y este miserable espíritu montó a bordo del May Flower y extendió su manto de matonismo de alcohólico depredador al otro lado del Atlántico, como la genética esparce los caracteres propios entre los descendientes de una especie viva. Y si no analicen, por poner un ejemplo, la manera cómo los yanquis nos robaron Cuba y Filipinas a golpe de cañón, y mintiendo sobre la voladura del Maine, lo que les sirvió de pretexto para declarar una guerra que sabían ganada de antemano. En España los llamamos gentuza a gentes como estas. Pero hoy día, si Inglaterra no tuviera al forzudo americano protegiendo sus espaldas, no tenían media bofetada de una Europa unida; claro que esto ya es ciencia ficción.
 

sábado, 8 de abril de 2017

Hace, aproximadamente, 2.563 años del nacimiento de Buda, 2.017 años del de Jesucristo y 1.430 del nacimiento de Mahoma, y para aquellos que no tengan el más mínimo interés religioso recordaremos que hace un sigo de la primera Guerra Mundial, 72 años de la Segunda Guerra Mundial; hace 105 años de la Primera Guerra Balcánica, un año  menos de la Segunda Guerra Balcánica y, sobre todo a día de hoy, hace 25 años de la criminal guerra de Yugoslavia, del comienzo del último genocidio llevado a cabo en Europa por europeos.
El siglo XX ha sido para la "memoria histórica" (la de Zapatero era, y sigue siendo, memoria histérica) la centuria más dramática de la era Contemporánea y parte de la Moderna, a pesar de las guerras napoleónicas. Estamos en el siglo XXI, pendientes de un pasaje inmediato a Marte, comunicándonos, por llamarlo de alguna manera, a través de instrumentos celulares que, menos mahonesa, hacen de todo, venciendo al sida y a la mayoría de  los cánceres, viajando en automóviles "inteligentes", controlando la genética, la post-relatividad y la teoría cuántica y todavía Gran Bretaña amenaza con declarar la guerra a España, el marxismo, los nacionalismos, y el fascismo, valga la redundancia, como el ave Fénix, se elevan de sus propias cenizas y la gente, los ciudadanos, añorando su calidad de vasallos, jalean y encumbran a delincuentes, llevándolos al poder para su propia desdicha. Porque de eso se trata, de malhechores, forajidos, facinerosos y, si la ocasión les es propicia, criminales.
Este es el caso, lo he dicho en este blog hasta la saciedad, de Putin, en este momento, el sujeto más peligroso y cobarde del viejo continente, asesino declarado y alimentado por el entusiasmo, no de una parte de los rusos, sino incluso de algunos majaderos españoles con ínfulas de intelectuales, como es el caso de un tal Sostres o un tal J.M. Prada, un cursi que anda por ahí encantado de haberse conocido. Añadamos ahora al grupo de indeseables a Zeljico Reiner, Marine le Pen, Gianluca Iannone, Gavor Vona, F. Hollande, Geert Wilders, Frauke Petry, Nikos Michaloliakos, Bjorn Soder, Timo Soini, Kristian Thulesen Dahl, Norbert Hofer, o Adam Walker y para seguir con las izquierdas Pierre Laurent, Patrik Kobele, Arlette Laguiller, los de la FAU alemana, Peter Taaffe, Alexis Tsipras, Pandelis Pouliopoulos, Jaak Perkuy, Pierre Beaubois, Clare Daly, Robert Griffiths, Jon Gnarr, Wernwe Faymann, Runa Evensen, Tiny Kox, Emile Roemer, Marek Borowki, Alexander Lukashenko, Milos Zeman, etc., etc. A los que añadir en España al necio de  Zapatero y su prole, Pablo Iglesias y todos los integrados y votantes de Podemos y sus ramificaciones, muy notables alcaldes y alcaldesas, el resentido Pedro Sánchez, los comunistas del trapío del niño pijo Gabriel Rufián, el miserable Sánchez Gordillo o Alberto Garzón, apellido siniestro dónde los haya, y, en definitiva, todos los populistas, feministas, anticapitalistas, antitaurinos y un sin fin de tipos europeos de textura carmesí.
En conciencia de haberme dejado en el tintero una legión de mamarrachos de ambas tonalidades, que resultan una bomba de relojería latente y a la espera de un líder carismático (Theresa May), herpético (Putin) o rico (Trump), que pueda desencadenar otra masacre, quedo convencido de que el ser humano "demócrata" es el más imbécil de la creación y que la evolución darwiniana no puede hacernos la faena de dejar al homo bipedus como último eslabón evolutivo de nuestro planeta y, a ver si con un poco de suerte...