lunes, 27 de julio de 2015

Decía mi madre que más vele una vez colorado que ciento amarillo. Si se hubiera dado, hace muchos años, un puñetazo en la mesa, si alguien hubiera tenido los testículos suficientes para impones, por la vía que fuera, la ley en este país...Pero me temo que no todo era falta de testosterona.
El odio es ciego... pero también necio, irreflexivo y muy, muy dañino. Y si encima es ejercido por bestias cuyos argumentos o motivos no son la respuesta a una agresión previa por parte del odiado, sino que ni saben el origen de ese destructivo estado de ánimo, solo sienten el instinto de aniquilar, demoler, hacer un daño infinito como respuesta a bajas emociones hijas del rencor, la envidia y frustraciones, prejuicios y fracasos personales, resulta aún más doloroso, porque se engarza a la cadena genética de los individuos pasando de generación en generación sin que, al final, nadie sepa como comenzó semejante aborto emocional. Los asesinos vascos, los vascos en su conjunto, nunca han sabido a ciencia cierta el por qué de la necesidad de matar, observar impávidos como matan aquellos a los que llaman sus representantes, sus libertadores, o justificar estos actos. En resumen hay que expresar (derecho de expresión) el odio y las frustraciones asesinando de cualquier forma.  Pero con esa amenaza han malvivido en una situación de purga estalinista, vigilándose unos a otros, convencidos (mira que son mulas) de que podían obligar a todo un país a arrodillarse a sus pies aterrorizados y vencidos.
Pero he aquí que a los próceres nacionales, desde hace mucho tiempo, les priva la idea de ser, cada uno de ellos, quien pase a la historia como el "pacificador" de la región vasca, aquel que consiguió que la ETA no matara más. Y el milagro ha tenido lugar a caballo entre los gobiernos de la alianza de civilizaciones de ZP y el del "buen rollito" de Rajoy. ¿Y cómo lo han conseguido? Es fácil de saber si nos damos cuenta de lo que -¡Oh casualidad!- está pasando hoy día. Solo me falta por saber quien les convenció a los vascos diciéndoles:
"No seáis jumentos ¿no veis que así no vais a conseguir nada? Son muchas décadas intentando una independencia haciendo el bestia sin ningún resultado. Uníos a nuestra "democracia" y conseguiréis vuestro propósito".
Habrá sido el Gedeón de Zapatero, el autista Rajoy... No lo sé pero sé que la chusma etarra se está adueñando de las instituciones locales a pasos agigantados, en colaboración directa con la línea marxista leninista de las últimas elecciones y la actual dirección nacional del PSOE. ¿Es esto lo que esperaban conseguir todos ellos y temíamos todos nosotros, o al menos los que razonamos?. Creo que sí. Y es más el triunfo de la revolución bolchevique, el golpe contra el estado español, contra todas sus instituciones, las normas y reglas que nos rigen, nuestras costumbres, tradiciones, historia, creencias y en definitiva, todo aquello por lo que hemos luchado y sufrido toda nuestra vida, parece imparable, inevitable. Pero los vascos ya no matan... de momento. Porque ¿Quién será el que recoja la pistola de las manos asesinas vascas? Los catalanes (a estos no les hace falta ya), las fuerzas de la izquierda marxista tras el presuntamente inminente golpe, como ocurrió en 1931 con el Frente popular. De momento la franja de tierra que limita, más o menos, con los Pirineos, el Ebro, el Cantábrico y el Mediterráneo, autorizada a desmadrarse contra la ley y contra el ciudadano libre, reflexivo y de buena entraña está inflamada y en expansión. Pero la ETA ya no mata... De momento

martes, 14 de julio de 2015

La perversión, encenagado moral y envilecimiento, el desorden político y social, la corrupción, la pérdida de principios y valores y la dominancia del materialismo más ramplón de la Roma imperial, corroyeron tan costosos y elaborados cimientos de aquella cultura, y condujeron a la invasión y ocupación del imperio por parte de los "bárbaros" que parecían dormitar pero que aguardaban su oportunidad al otro lado de la frontera imperial occidental. Así fue que Alarico I ocupó y saqueó una agonizante y militarizada Roma, que en virtud de su fragilidad social y política se vió obligada a formar sus legiones con mercenarios germanos que, como era de esperar, resultaron una maligna contaminación de aquella frívola y amoral sociedad, acabando por destituir al mismísimo emperador romano Rómulo Augústulo, apenas un niño, e instalando a Odoacro en su trono.
De modo que el 23 de Agosto de 476, Odoacro, general de los mercenarios germanos de más allá del Rin, y en aquellos días, en virtud de acuerdos, negociaciones y componendas, que parecían evitar males mayores, al servicio de Roma, se hizo con el poder.
En resumen que el poderoso e indestructible Imperio Romano, valedor de la brillante cultura europea durante siglos, cayó estrepitosamente víctima de su desidia, excesiva seguridad en sí mismo, su conformismo, inmoralidad y corrupción, y como consecuencia, inmediata dimos paso a la sombría, a la cerrada, rancia, retrógrada y apagada Edad Media, periodo triste en el que se arruinaron todos los progresos en ciencia y humanidades que desarrollaron los egipcios, griegos y romanos para que Europa transitara por un periodo de  mil años con dominancia de la clase aristócrata y la iglesia, humillación de los trabajadores manuales y del campesinado, encadenados a una eterna y extrema pobreza, y tremendas guerras que trajeron como resultado las hambrunas, la peste y la ignorancia.
En fin que, abreviando, después llegaron los árabes (a España), que finalmente, con muchos esfuerzos y mucha sangre derramada, conseguimos echarlos y, de inmediato, se implantó, a partir de los Reyes Católicos, o antes, un periodo de dominio, basado en el terror, de la Iglesia (y otros poderes fácticos asociados que hemos denominado feudalismo) que se infiltró en las almas de los pobres e ignorantes (el 90% o más), aterrorizándolos con terribles castigos si no cumplían con sus "deberes" (con los "espirituales" y los materiales que demandaban los poderes fácticos), o bien pensaban por su cuenta, opinaban en público o se rebelaban contra el status quo establecido.
Pero, un montón de siglos después, cuando ya parecía que todo aquello se había superado resulta que Europa es invadida, nuevamente, por los árabes, moros y otros norteafricanos, aunque de manera más sutil y lenta, pero igual de dañina, que se infiltran en la cultura occidental para imponer una vuelta el medioevo a través del Corán,, y apoyándose, no ya en la iglesia (católica, ortodoxa, protestante o anglicana), sino en una nueva religión llamada marxismo que se vale para su adoctrinamiento a las masas de un ritual, una sagrada ceremonia que se conoce como democracia., que ritualiza su corrupta falsedad apoyándose en el terror a las ignorantes masas si no cumplen con sus deberes hacia el sistema y sus gurús.
Bueno pues ya tenemos todos los elementos para afirmar que estamos inmersos en una nueva Edad Media europea, en que se ignoran todos los avances conseguidos siglos pasados en materia de ciencia, tecnología, humanística y sociedad, como en el siglo V se hizo con la sabiduría de los clásicos. Volverá la ignorancia (de la mano de la informática y la tecnología de la comunicación (Whatsapp, etc.) y las tribus urbanas), las hambrunas (indigencia creciente de los ciudadanos en países desarrollados), la pérdida de valores y principios (alcoholismo, drogas y relativismo juvenil), la corrupción  y la peste (el SIDA por ejemplo). Cuidado súbditos europeos que os están empalando y no decís nada, mientras una nueva, oscura y triste edad Media nos ha alcanzado.

martes, 16 de junio de 2015

Bien, pues ya están aquí. Los necios votantes españoles han abierto las cárceles, las pocilgas y las letrinas y han colocado a sus representantes, a todos aquellos que, al parecer, van a resolverles los problemas que les preocupan. Ya, por fin, la demagogia greñosa, la zafiedad ofensiva, el marxismo de escaparate se han adueñado de nuestras ciudades para satisfacción de la canalla y euforia revanchista del populacho, bajo los auspicios de los dirigentes más vacíos, ineptos, botarates e ignorantes del PSOE de toda su historia (incluyo a ZP) obsesionados con destruir, a cualquier precio, a la derecha del PP, que tanto les incomoda, y de paso a la nación española en todos sus aspectos. Lo que está ocurriendo en España resulta excesivo incluso para la oscura masonería.
No pasaron ni 24 horas y ya dieron la cara jurando, prometiendo, apalabrando o como sea que se manifiesten estos desarrapados, su cargo por la república y junto a la bandera republicana, por el partido o por sus santos... Ya han testimoniado su necesidad de invadir las iglesias (la capilla de la Universidad Complutense una edil), aunque es de agradecer que todavía no quemaran ninguna; ya han expresado su odio a los judíos para los que aconsejan los hornos crematorios, y hacia los minusválidos; ya sabemos que para los adversarios políticos, a los que declaran enemigos, recetan el empalamiento  y la tortura antes de masacrarlos y como solución final el Kalashnikov, argumento, por cierto muy del gusto estalinista.
Pues señor, en mi anterior intervención reflexioné sobre la similitud entre las perspectivas político-sociales de la actual España y el grave problema en la Alemania del siglo pasado y que tantas vidas costó en todo el mundo. Pero tenemos un referente mucho más próximo, en cuanto a distancia aunque coetáneo de aquella calamidad germana. Porque es que los españoles no hay manera de que aprendan ni con dolor. Me estoy refiriendo a las elecciones municipales que tuvieron lugar en España en 1931, y que paso a recordar para los que ignoren el proceso, los que no lo recuerden o los que hayan querido olvidarlo:
Es el caso que en pleno reinado de Alfonso XIII, y en vista de que el gobierno dictatorial del general Primo de Rivera no había sido capaz de solventar los problemas regionales que impedían el progreso de las comarcas, el rey encargó la formación de gobierno al almirante Aznar, quien convocó elecciones municipales el 12 de Abril de aquel 1931, para designar más de 80.000 concejales de todos los pueblos y ciudades de la nación. El resultado global fue de victoria de los partidos considerados monárquicos en los pueblos y de victoria de los partidos de izquierda republicana (Esquerra Republicana, Agrupación de partidos Socialistas republicanos, Liga Regionalista Catalana, Comunistas y PNV) en el cómputo de las grandes capitales. He de hacer notar que los nacionalistas vascos, legalitarios de Requetés y Carlistas, es decir de extrema derecha, resulta escalofriante introducirlos entre las izquierdas radicales, al igual que los independentistas catalanes apestosamente burgueses y, en buena parte, impregnados de masones. De todas formas y para las mentes simples, si queremos enfocarlo de manera total, el cómputo sería favorable a los partidos republicanos en 451 ediles sobre un total de casi 82.000. (40.324 para monárquicos y 40.775 para izquierda republicana). No obstante hemos de hacer una anotación y es que se produjo una gran abstención de votantes de derechas (toma nota Rajoy) como castigo hacia Alfonso XIII por haber destituido a Primo de Rivera.
El caso es que la muchedumbre se echó a la calle con banderas republicanas, las autoridades se asustaron, no supieron reaccionar y declararon la Segunda República española. El rey fue expulsado de España y, acto seguido, tomaron el poder las fuerzas radicales de izquierdas, se armaron los sindicatos y los anarquistas y comenzaron las invasiones de las tierras, la quema de iglesias y conventos, el asesinato de religiosos y religiosas, la profanación de cementerios, la persecución de personas sospechosas de ser "de derechas" o de creencias religiosas, el crimen el asesinato y el secuestro. La inacción de la Guardia Civil y las fuerzas del orden y el apoyo de los políticos del primer gabinete republicano a la anarquía (Manuel Azaña, cuando se pidió la presencia de la Guardia Civil para controlar los desórdenes, se negó afirmando que todos los conventos de Madrid no valían lo que la vida de un solo republicano), amparando lo que se llamó la justicia del pueblo, extendió el caos, el crimen y los abusos del populacho por todo el territorio nacional. Los tres poderes del estado solo servían al "nuevo orden" y... bueno las consecuencias son de sobra conocidas: 5 años de calamitosa república, una guerra civil, que aún colea y una dictadura de 40 años.
Recórranse toda la prensa española de las últimas 48 horas y, posiblemente, de los próximos días, semanas y meses y saquen sus propias conclusiones.

sábado, 13 de junio de 2015

Mis lectores alemanes lo saben perfectamente: Adolf Hitler alcanzó el poder tras varias elecciones de un don nadie, un presunto fracasado, aprovechándose primero de los efectos de la gran depresión, es decir de la desilusión, el desengaño y la miseria de un pueblo en la ruina y anhelante de un líder que les prometiera salir de aquella penuria y de la indignidad que les provocaba el tratado de Versalles y la enorme corrupción que asfixiaba la nación. En resumidas cuentas, el fracaso de la República de Weimar y la torpeza de Hindenburg que le despreció creyéndole un iluminado sin futuro, cuyas alucinaciones dejó reflejadas en su libelo titulado Mein Kampf condujeron a lo que la historia nos recuerda.
Hitler, desde 1924, fecha en que fue liberado de la prisión, puso en marcha la reestructuración del partido Nazi y comenzó a hacer política en serio a la sombra de la "democracia", es decir a presentarse a las sucesivas elecciones, las de 1924, 28 y 30, de derrota en derrota,  hasta sus prósperos resultados en las de 1932 (con un 38%), y 1933 con un sonoro 44% y 288 escaños en el Reichstag, estas últimas aliñadas de intrigas y extrañas alianzas. Tras los resultados prometedores de 1933, negoció con Papen para que convenciera al decadente y decrépito Hindenburg (aquí Rajoy) para que le encargara de la formación de un gabinete, presuntamente bajo el control de los poderes económicos de los grandes capitales de la industria.
Mientras tanto el poder político y social, basado en la violencia callejera, del partido Nazi, había ascendido como un cohete en toda la nación. El incendio del Reichstag y la muerte del anciano Hindenburg dieron el pistoletazo de salida para la toma del poder por parte del dictador austriaco. Lo demás todo es historia.
Iba a comenzar este comentario afirmando que "Spain is diferent", pero qué va. Lo que esta pasando en España en estas semanas ya ha ocurrido antes. Solo hay que cambiar los nombres de los personajes y los partidos y, sobre todo, no perder de vista la gran estupidez de 90% de los votantes que se las tragan dobladas. Hay quien afirma que, habiéndose percatado astutamente el PSOE (claro que a ellos no les asesora el nigromante Arriola), hará un par de años, del descalabro electoral que se avecinaba, crearon en su propia cocina a Podemos y situaron de chef, de cara al populacho, al necio de Pedro Sánchez. Porque el partido socialista no se ha aliado con Podemos, sino que han elevado al altar popular a una franquicia que les interesa trabajar ante los descontentos y, poco a poco ir ascendiendo sujetos a ese globo, hasta que ya nos les sea útil. Mientras tanto hay que enterrar al PP, vivo o muerto, para evitar su incómoda presencia, como Hitler hizo con los judíos, e ir haciendo alianzas hasta con el diablo si fuera necesario para hacerse con el poder, aunque en el camino se destruya la nación, el reino de España, lo que a todos ellos, con coleta o sin ella, se la trae floja. Y todo ello comenzó con Zapatero y sigue con otro merluzo igual.
No sé si esta teoría es correcta, pero lo cierto es que cuadra con los acontecimientos de la Alemania de los años treinta del pasado siglo.
Recuerdan: "Quien no recuerda la historia de su pueblo, está obligado a repetirla". Y, francamente, Rajoy de historia anda muy flojito... bueno flojito de todo.
En resumen, los sucesos post-electorales de estos últimos días en España vienen a fortalecer mi convicción para declararme no demócrata. Primero, niego que mi voto (mi criterio) valga lo mismo que el del 90% de los españoles. Segundo, en un sistema "democrático" los políticos solo piensan en los votos a conseguir cuatro años después, esa es su visión de futuro para la gobernación de la nación. Tercero, niego que la mayoría sea quien tiene la razón. Y para mayor abundancia, y sosteniendo que la democracia es el sistema político en el que gobierna la voluntad de la mayoría, al menos en España es mentira pues las mayorías están siendo aplastadas por las minorías unidas (oligarquía). Dicho de otra forma, se ha falseado, corrompido y violentado la voluntad popular; y la gente lo acepta sin echarse a la calle y volviendo a las urnas en la próxima oportunidad para seguir bajándose los pantalones. Mas que conmigo que no cuenten, como no cuentan desde hace, al menos, treinta años.

domingo, 31 de mayo de 2015

Un pastor protestante de triste escarmiento con los nazis, llamado Martin Niemöller dejó una reflexión, basada en su experiencia, para la posteridad, que años después recondujo en similares términos Bertolt Brecht, y que en síntesis viene a decir:
 
"Primero vinieron a por los comunistas, y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron a por los judíos, y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron a por los sindicalistas, y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron a por los católicos, y yo no dije nada porque yo era protestante... Luego vinieron a por mí, pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada".
 
Señor Rajoy, don Mariano, ya vienen a por usted... y a por nosotros. La meditación de Niemöller es una dramática advertencia, un aviso a navegantes que usted nunca ha querido considerar; y ya es demasiado tarde. La inacción ante el delincuente, el chulo, el rufián, el matón y provocador, a la larga se convierte en un acto de lesa patria, una traición de lesa patria. Porque  a usted, soy consciente, no se le votó, como al infausto, lúgubre y sobrado de sí mismo Montoro, para ser educado, caritativo y agradable, pero sí para defender, con uñas y dientes, los intereses de su patria y de todos sus ciudadanos por igual. Pero no ha sido así. Se le acusa de tardo en sus decisiones, de hacer el Don Tancredo político, de desapasionado y de vivir por encima de los demás mortales sin considerarse obligado a dar explicaciones a sus gobernados de sus actos. Pero no es así. O al menos no es fundamentalmente solo así. Hace años le envié una carta personal y en ella ya se lo decía: usted es un traidor. Bien es verdad que Pedro Sánchez, además de un necio, un merluzo de la escuela de Zapatero, también es un traidor, y... y no conozco un político español al que no se le pueda aplicar semejante acusación. Y le voy a hacer un favor aclarándole las razones que más han influido en su descalabro electoral. Y no es en modo alguno el ramillete de corruptos, ladrones, prevaricadores, estafadores, culpables de cohecho, etc. lo que le está conduciendo a la nada, como en la Historia Interminable, porque la corrupción y el robo forma parte de la genética hispana, de sus entrañas y de su ser, lo mismo que la paella, los Sanfermines o la Semana Santa de Valladolid. Ese pecadillo los españoles lo tienen ya superado. Como en la "mili" el valor, a un español la corrupción se le supone. Pero el daño que ha hecho usted, y sus adláteres, incluido, por ejemplo, el mamarracho de Beteta que acusaba a sus propios empleados públicos de pasarse el día leyendo el periódico y tomando cafelitos, y tantos otros, a los ciudadanos honestos, trabajadores, dedicados a sus familias, a sus amigos y, cómo no, a sus interminables problemas personales, pisoteando su orgullo, sus esperanzas, sus derechos, sus convicciones y el respeto que les debe, eso nunca se lo van a perdonar.
Usted se siente el Cid Campeador porque  ha recuperado, ante el público europeo, la economía española, de la ruina diseñada por ZP, aunque con una fragilidad tal que ha bastado que resuciten los cadáveres marxistas-populistas para que la sutil confianza de los inversores se quiebre y la nación vuelva a perder los euros por miles de millones. Pero sus ofensas a las víctimas del terrorismo, sus regalos en sacos de euros a los catalanes para calmar su griterío (a pesar de lo cual siguen permitiéndose ofender a la bandera nacional y a SM el Rey), el abandono a su suerte de provincias y regiones enteras por no ser plañideras, la permisividad hacia aquellos políticos que se pasan las decisiones judiciales por los cojones, los beneficios de todo tipo para los asesinos vascos, permitir los asentamientos sarracenos mientras consiente que se pisoteen los derechos de los católicos y de sus hijos (recuerdo que yo no soy creyente), porque le va bien el aborto cuando piensa que le hace ganar votos (pedazo de idiota), porque permite que prolifere sin pausa y en progresión geométrica el nacionalismo, el independentismo, el fraccionamiento de España, la pérdida de valores sociales, el derrumbe de la familia como institución enfrentando legislativamente a los hijos con los padres y a los esposos en periodo de crisis, porque España se encuentra a la cola del ranking de formación de sus jóvenes, en algunas regiones totalmente neutralizados por los intereses autárquicos, etc., etc.
Todo eso y mucho más, que hay que ver lo que dan de sí 4 años para destruir la moral de un país, jamás se lo van a perdonar. De modo que más vale que deje las elecciones generales en manos de un equipo decente, honrado, luchador y consecuente, hasta la muerte, de sus propias convicciones. Claro que lo primero que habrían de definirse es la confesión del PP, que no es de derechas y mucho menos de centro (esto último no existe por mucho que se empeñen desde hace años), vamos que, como diría Mafalda, el PP no existe, y una vez que hayan redactado los principios a los que atenerse luchen por ellos sin pensar en mantener los votos 4 años después (uno de los muchos inconvenientes de la democracia) ni conducir dando bandazos a derecha e izquierda con la idea de arrimar papeletas de aquí y de allí. No sé quién le aconseja a usted (bueno todos lo sabemos) pero puedo asegurarle que eso no funciona.
¡Coño! le voy a hacer otro favor: dígale al inútil de Arriola que atienda: en el planeta Tierra, el agua que existía hace mil millones de años, es la misma que hoy día, porque el agua, en cualquiera de sus manifestaciones físicas, no ha abandonado el planeta; si hay sequía en unos puntos o inundaciones en otros es porque nuestro preciado líquido está mal distribuido. Pues bien, los ciudadanos españoles, hoy por hoy, están decantados clarísimamente en su voto hacia los principales partidos; no hay votantes irresolutos o indecisos, hay ciudadanos decepcionados, desencantados y desilusionados, los mismos que unas veces se niegan a votar y otras, arrastrados por su ignorancia, se arriman a la primera ascua que asoma por el horizonte, pero las habas están contadas.
En definitiva, señor Rajoy, don Mariano, es usted un traidor y si hoy día las leyes vigentes no permiten someterle a juicio sumarísimo bajo la acusación de lesa patria, no le quepa la menor duda de que la historia se los demandará, como se lo ha demandado a Fernando VII. 

martes, 26 de mayo de 2015

Bueno, después de un intervalo de muchas semanas de ausencia en este blog, provocado por el deterioro, casi total de mi ordenador y el traslado definitivo de mi hábitat a un pueblecito asturiano, parece que nuevamente puedo volver  a exponer mis opiniones para quien tenga a bien leerlas, lo que, casualmente coincide con la resaca de las elecciones autonómicas y municipales en esta calamitosa España.
Algunas de mis observaciones me resulta cansino repetirlas una y otra vez, pero es que continuamente surgen signos que avalan dichas reflexiones. Y una de ellas es la evidencia de la mentira institucionalizada sobre la existencia de una Europa unida por los mismos intereses y caminando hacia una meta común. A este respecto es innegable que la Europa septentrional, perdida allá lejos entre su bunkerizada y acomodada sociedad del bienestar tan carente de generosidad y tan poco dada a compartir ni a cooperar en cualquier proyecto que pueda resultar incómodo para su aislamiento social, considera a los países del Mediterráneo meros esclavos, gente de baja estofa a los que visitar para disfrutar de sus bellezas naturales, principalmente de aquellas de las que ellos carecen, como si veranearan en el norte de África entre la solícita morería, y eso es todo. Vamos que las avalanchas de desgraciados inmigrantes desde el continente negro a las otras orillas del Mare Nostrum, para estos estúpidos constituye un mero problema entre miserables del sur. Los sistemas político-sociales de los pálidos norte-europeos, en nada se parecen a los nuestros, por no hablar de nuestro carácter apasionado y ruidoso que tanto les molesta a los devoradores de mantequilla. Pero mira por donde hay un mal, una lacra que infecta a todos ellos. Es más infecta a todo el mundo occidental, y es la adoración a la diosa DEMOCRACIA, que dicen inventaron los griegos (pobres griegos) pero que tanto retocáronla que en nada se parece, ni en la forma ni en el fondo, a la política de Pericles.
Conocido por mis lectores debe ser ya que yo siempre me he definido como "no demócrata", en tanto no cambien mucho las cosas, pero hay consideraciones que quiero apuntar para ver si algún ciudadano de este despistado país se entera de la movida.
En primer lugar el hecho de acudir a votar puede ser un derecho, pero en modo alguno un deber, de modo que el exhaustivo control que en las mesas electorales llevan de aquellos que lo han hecho me conduce a pensar que, al igual que en los plebiscitos franquistas, quien no lo haga queda señalado de entre la multitud censal.
Por otro lado mucha tinta se han llevado las criticas hacia la peligrosa partidocracia, pero resulta que en unas elecciones para nombrar alcaldes y presidentes de comunidades autónomas, la campaña corría por cuenta de los diferentes líderes nacionales. El ciudadano no ha votado a su anterior alcalde, si gestionó bien los problemas del pueblo, o a otro de su gusto, en caso de estar disconforme con su manera de proceder, sino que al parecer votaba a tal o cual partido, de modo que todos esos próceres nacionales están ahora debatiendo si Podemos ha ganado, si el PP ha perdido, si el PSOE debe negociar, etc. En fin que la nefasta religión de la democracia se ha dividido en sectas en las que los juramentados adoran a los distintos partidos políticos, en la figura de su líder correspondiente, al que deben pleitesía según el rito que figure en el manual de culto. Y los necios que acuden a las "misas negras" de los mítines y posteriores elecciones acreditan semejante milonga.
 Naturalmente todo ello es otra alarmante muestra del fracaso de las autonomías, el avance de los nacionalismos y el alejamiento de una muy deseable reforma electoral, de la que nuestros políticos de "profesión" no quieren ni oír hablar, que debería empezar por introducir las listas abiertas, es decir el voto a la persona y no al partido, para continuar por eliminar la subvención estatal a los partidos políticos y un largo etcétera que no voy a desglosar ahora.
 

martes, 24 de marzo de 2015

No sé si, a la vista de las noticias conocidas estas últimas semanas, es necesario en este momento seguir hablando del psicópata Putin y del peligro que representa para la paz en occidente un terrorista semejante, que ahora se vanagloria de haber movilizado todo su arsenal nuclear para emplearlo contra el resto de Europa, y EEUU, cuando invadió Crimea. No sé si ello es verdad o solo una fanfarronada de un matón fascistoide. Me da igual. Con este tipo hay que acabar como sea, y ello lo deben hacer los propios rusos. Algo parecido a como acabaron con Gadafi, pero sin perder la razón de estado, la motivación, el fundamento de estado, algo de lo que siempre han carecido los libios.
De modo que he estado esperando a que tuvieran lugar las elecciones en Andalucía, la región de España más ignorante, con mayor e incipiente abandono escolar, la más pobre, respecto a la renta per cápita de sus habitantes, la más corrupta, corrupción organizada y sostenida por las autoridades regionales y la que soporta un mayor índice de paro, también consolidado por el gobierno regional que practica el más descarado clientelismo, para asegurarse los votos de aquella panda de gandules, mediante la creación de sistemas para vivir sin dar golpe a costa del dinero público, tanto del estado español como del europeo (léase el ERE, por ejemplo). Y, claro está, ha triunfado en las pringosas urnas los miembros del régimen, el partido que ha elaborado tanta corruptela a base de nepotismo, prevaricación y cohecho, que es el partido socialista, el mismo que, en virtud de todo lo expuesto anteriormente, viene gobernando esta región española desde la muerte de Franco. Los andaluces no han llegado a conocer otro.
Y ahora viene el clásico debate postelectoral: Realmente quién ha ganado y Quién ha perdido. Porque si escuchamos a los líderes de los distintos partidos políticos que se presentaban, todos están encantados del resultado. No obstante,  créanme, ha ganado nuevamente la mentira, la corrupción y la gitanería y han perdido estas elecciones la decencia y la juez Alaya, cuyo empeño en destapar la caja de Pandora de la desvergüenza y la indignidad institucional, me temo, va a quedar en humo al viento. ¡Vivan las ferias, el fino y los "pescaítos" fritos! Y que los cómicos españoles sigan haciendo risas con la descarada ignorancia de un pueblo que en otro tiempo fuera cultivados por fenicios, griegos, romanos y árabes; al fin y al cabo también se puede vivir de esas culturas tan antiguas con los puestos de suvenires.