viernes, 13 de enero de 2017

¿Será cierto que Putin, la impenetrable víbora, le tiene agarrado por los huevos al burdégano de Trump a través de vergonzosos episodios de su vida, ciertos o no, que teme el neoyorquino que sean aireadas a los cuatro vientos?. Pero queridos estadounidenses (a los que corresponda) ¿a quién habéis votado?. Una de las reconocidas "virtudes" de la democracia, que yo deploro, es que cualquiera puede llegar a ser presidente del país (aquí lo fue Zapatero); pues ahí lo tenéis, disfrutarlo. En España tuvimos una copia en pequeñito y de influencia solamente local, afortunadamente, que se llamaba Jesús Gil, un pedestre patán , un forajido ignorante, con dinero (no tanto como Donald) y la desvergüenza suficiente como para medrar en la política marbellí y crear escuela.
Todo apunta a considerar que el putero, nepótico y quién sabe que otras "virtudes" adornan a este jumento, de Donald Trump será el 36º presidente de los EEUU, pero de ningún modo podrá considerársele el presidente de "la mayor potencia del mundo", ya que le ha echado el guante el zar fratricida. ¡Que cosas! La "democracia" ha ofrecido a los EEUU la posibilidad de elegir para dirigir a su país (con botón nuclear y todo) a un zafio y ordinario palurdo (muy rico) que piensa gobernar en contra de los provechos americanos, pues, a pesar de su insistencia en que primero están los yanquis (los de color blanco leche) se enfrenta desde antes de jurar el cargo a sus propias instituciones, las que no le caen bien, o las que aseguran un mayor bienestar de los menos afortunados (los negros o café con leche). Y todo porque ha sabido levantar un emporio industrial. Es como si a Juan Roig, director de Mercadona, se le supone capacitado para construir un puente sobre   la bahía de Santander, o a Amancio Ortega en condiciones para llevar a cabo una intervención de trasplanté de Hígado. Pero ya sabemos como se escribe la historia.
Por ejemplo, ¿a que todos ustedes recuerdan el asalto a la embajada de los EEUU en Teherán durante el gobierno de J. Carter, saltándose a la torera todas las normativas internacionales sobre el respeto a las delegaciones extranjeras, con gravísimo peligro para la vida y la integridad de los residentes en aquella delegación? ¿A que también se acuerdan del asalto de los Bóxers a las legaciones extranjeras en la capital china en Agosto de 1900, que dio lugar a la película "55 días en Pequín"? Naturalmente que sí, al igual que el asalto del Álamo por el general Santana en 1836. Cómo no. Faltaría. Pero ¿a que no tienen ni puñetera idea de que a raíz de la rebelión de los claveles en Portugal, el 25 de Abril de 1974, movimiento que ha pasado a la historia como ejemplo universal de elegancia, empatía y civilizada serenidad entre los naturales del país del fado, resulta que los turbas democráticas portuguesas (naturalmente de izquierdas) y las llegadas de otros rincones de Europa (igualmente de izquierdas), asaltaron y destrozaron la embajada de España, persiguiendo a sus funcionarios al grito de "¡cazad a los fascistas!" con el favor y anuencia de autoridades civiles y militares que se llamaron andana, obligando a nuestros diplomáticos a huir, y esconderse o refugiarse en domicilios amigos porque temían por su vida. Y esto no ha convenido decirlo ni en Portugal, ni en España ni en ningún otra nación con una prensa tan ejemplar veraz y respetuosa de los derechos humanos. Y qué decir de la trama tejida por la prensa amarilla y las autoridades civiles y militares de los EEUU, en 1898, para hundir su propio acorazado USS Maine y echarle la culpa a España y así despojarla a punta de fusil de sus provincias (porque acababan de ser declaradas provincias) de ultramar.   Pues así se escribe la historia, amigos, a base de mentiras o bien ocultando las verdades, y siempre, siempre comiéndose el pez grande al chico, eventos estos que a los aficionados a la historia nos encanta desvelar.
Y continuando con las grandezas de la democracia, resulta que este Trump reconoce que le espían los rusos y afirma que los respeta por ello. Bueno dice que respeta la negación del petersburgués de estar implicado en el cotilleo pero, a la vez, afirma que no volverá a ocurrir porque a él Putin lo respeta mucho. Vamos, que ahí anda lamiendo culos con sabor a vodka, por si las moscas. Y la ventanita de los espías rusos lleva abierta años, bastantes años, un montón de años, sobre las instituciones yanquis. Los mismos que, presuntamente, Trump y Putin se osculean en los focicos (dicen aquí en Asturias).
Si el presidente electo se va de putas o no, no es la pregunta del millón de dólares, más preocupante resulta que sea un traidor a los intereses de los EEUU y del mundo occidental. Que le tiren las mesalinas, coimas y pellejas, podrá ser una afición reprochable, o no, que diría Rajoy, pero está casado, ahora, con una nativa de la, en otro tiempo, Eslovenia comunista, de profesión prototipo (modelo), ambiciosa, bellísima y nada tonta, pero, ante todo, de convicciones socio-políticas dudosas, cuando menos. Y si en Rusia los anhelos sobre la URSS se mantienen inhiestos a día de hoy, quien nos asegura que algo parecido ocurra en el alma de los eslovenos.
Y a mi, que soy español, que coño me importa este potaje gringo. Pues, es que resulta que mi familia y yo vivimos a medio camino de dos tierras que poseen armamento nuclear, que están controlados por dos individuos con un cerebro perturbado, con muy mala leche y que resultan más peligrosos que un barbero con hipo.
 Sea como fuere cada vez que parece que el mundo "libre" da algún pasito hacia delante, cuando parece brillar una luciérnaga de intelectualidad y sentido común, cuando vivimos un hálito de esperanza, ¡zas! llega alguien y te lo jo... fastidia todo otra vez. En fin solo nos queda suspirar, esperar debajo de la cama y, en mi caso, sentir algún alivio patriótico porque el cupo de necios democráticos no solo rebasa los límites tolerables en España (donde incluso hay gente, que siempre consideré lúcidas y preparadas, que todavía defienden a estos dos tipos), que también se las traen por ahí.