viernes, 6 de enero de 2017

Nada haría más ilusión a la gente de Podemos, anarquistas, anticapitalistas, antisistema, anticlericales, antipatrióticos, antimonárquicos (que no es lo mismo que republicanos), antimilitaristas, antitaurinos,... anti todo, que la aparición de un nuevo Tejero dispuesto a provocar un golpe redentor. Porque el renacido sistema de destrucción de una sociedad, que no es ningún descubrimiento, por cierto, es dejar que la misma se consuma en su propia salsa mientras se le añade continuamente astillas a la hoguera de sus incapacidades, limitaciones, deficiencias y menoscabos, sobre todo si tenemos en cuenta la crónica necedad del 80% de los ciudadanos que la ocupan y estercolan, que diría Miguel Hernández de su desaparecido amigo Ramón Sijé. Y ese es el fundamento de la provocación y el "agipro" (agitación y propaganda) que tan bien maneja la izquierda sectaria y populista.
Aquí, en España, la temperatura de cocción de una sociedad dividida en dos patrones, alcanza ya limites intolerables, aunque todavía en rango de confitura, por eso hay que seguir dando por saco con las caravanas de Reyes Magos y las Navidades en general, contra las corridas (de toros, claro, aunque todo se andará), contra la Semana Santa y sus manifestaciones populares, contra los nombres históricos de las calles, contra la aparición del Ejército en cualquier actividad festiva, llevando a cabo una educación de nuestros niños y jóvenes, muy bien diseñada para apartarlos de todos los valores que puedan entorpecer sus fines y, por supuesto, a favor del independentismo regional, mirando para otro lado, cuando no justificando, el terrorismo islamista, la ocupación de viviendas y terrenos ajenos, la revolución callejera, alterando la paz y la tranquilidad de los ciudadanos, que no hay forma de que se den cuenta de que han metido los lobos en su redil, a ver si hay un "redentor" al que se le inflan los cojones y la monta; eso sería la máxima aspiración de esta chusma.
Pero, insisto, esta lacra no es exclusiva de la nación española, ahí tenemos a Putin, provocando con sus aviones militares traspasando los espacios aéreos de otras naciones, reiteradamente, y amenazando a occidente con un ataque nuclear. o al cebollo de Corea del Norte y sus provocadores misiles, o la comunista y multifacetaria China vestida de capitalismo de diseño mientras se adueña de instituciones públicas y privadas occidentales (incluso humildes equipos de fútbol), o las podridas sociedades mejicana, colombiana, de Bolivia, Ecuador, Venezuela, Nicaragua, India, Paquistán, etc. cuyos próceres se alimentan (con frecuencia son los únicos que se alimentan en esos países) de la miseria moral y la salud de millones de jóvenes a los que envenenan con las drogas que cultivan y exportan, lo que les informo por si no se habían dado cuenta, iría transformando las sociedades capitalistas occidentales en porquerizas sin futuro, es decir sin una juventud sana moral e intelectualmente suficiente para prosperar a medio y largo plazo. Todo ello no son, como digo, sino provocaciones, en la misma línea: a ver si llega un mesías que revuelva el rio para su provecho.
Y al fin llega Donald Trump, otro descerebrado, ignorante, insolente y patán, pero cargado de dinero, algo que no deja de ser de agradecer, ya que los izquierdistas ramplones, no paran de robar hasta que no se hacen ricos. Y este majadero (al que medio electorado estadounidense ha votado, no lo olvidemos, posiblemente los hijos de las revoluciones de 1968, es decir del mundo hippie, los canutos, el amor libre y el dolce far niente) nos ha resultado otro provocador, pero de extrema derecha (dejemos los eufemismos para la prensa cautelosa). Ello es curioso, pero ni es la primera ni será la última vez que sucede. La caída del mundo occidental está diseñada a través de la triple alianza marxismo- anarquismo- islamismo.
Pero volviendo a mi país, donde oficialmente no existe extrema derecha como en Francia, Alemania, Grecia, Italia, Polonia o Austria, cuando se conversa con la gente de temas de política nacional, se les suele llenar la boca, que no las ideas, de loas a la santa democracia, a la paciencia, a satisfactorios remedios psicológico-sociológicos de medio pelo y a soluciones verdaderamente imaginativas que llegarán de la mano del partido político de sus sueños, pero, cuando se sabe escuchar entre líneas, cada vez más esperan la llegada del susodicho mesiánico libertador que acabe con tanta ruindad a través de un golpe de estado redentor. En un país con ciudadanos quemados, hábil e intencionadamente dividido en dos "imperios" a los que enfrentar (las dos Españas de Antonio Machado) la provocación de la izquierda anarquista y populista resulta el camino más seguro para garantizarse argumentos que pretexten a estos ideólogos sin ideología, para justificar su existencia y su acción. no nos engañemos, es la ley de leyes, la norma suprema para alcanzar su proyecto destructivo con un mínimo esfuerzo.