domingo, 31 de mayo de 2015

Un pastor protestante de triste escarmiento con los nazis, llamado Martin Niemöller dejó una reflexión, basada en su experiencia, para la posteridad, que años después recondujo en similares términos Bertolt Brecht, y que en síntesis viene a decir:
 
"Primero vinieron a por los comunistas, y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron a por los judíos, y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron a por los sindicalistas, y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron a por los católicos, y yo no dije nada porque yo era protestante... Luego vinieron a por mí, pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada".
 
Señor Rajoy, don Mariano, ya vienen a por usted... y a por nosotros. La meditación de Niemöller es una dramática advertencia, un aviso a navegantes que usted nunca ha querido considerar; y ya es demasiado tarde. La inacción ante el delincuente, el chulo, el rufián, el matón y provocador, a la larga se convierte en un acto de lesa patria, una traición de lesa patria. Porque  a usted, soy consciente, no se le votó, como al infausto, lúgubre y sobrado de sí mismo Montoro, para ser educado, caritativo y agradable, pero sí para defender, con uñas y dientes, los intereses de su patria y de todos sus ciudadanos por igual. Pero no ha sido así. Se le acusa de tardo en sus decisiones, de hacer el Don Tancredo político, de desapasionado y de vivir por encima de los demás mortales sin considerarse obligado a dar explicaciones a sus gobernados de sus actos. Pero no es así. O al menos no es fundamentalmente solo así. Hace años le envié una carta personal y en ella ya se lo decía: usted es un traidor. Bien es verdad que Pedro Sánchez, además de un necio, un merluzo de la escuela de Zapatero, también es un traidor, y... y no conozco un político español al que no se le pueda aplicar semejante acusación. Y le voy a hacer un favor aclarándole las razones que más han influido en su descalabro electoral. Y no es en modo alguno el ramillete de corruptos, ladrones, prevaricadores, estafadores, culpables de cohecho, etc. lo que le está conduciendo a la nada, como en la Historia Interminable, porque la corrupción y el robo forma parte de la genética hispana, de sus entrañas y de su ser, lo mismo que la paella, los Sanfermines o la Semana Santa de Valladolid. Ese pecadillo los españoles lo tienen ya superado. Como en la "mili" el valor, a un español la corrupción se le supone. Pero el daño que ha hecho usted, y sus adláteres, incluido, por ejemplo, el mamarracho de Beteta que acusaba a sus propios empleados públicos de pasarse el día leyendo el periódico y tomando cafelitos, y tantos otros, a los ciudadanos honestos, trabajadores, dedicados a sus familias, a sus amigos y, cómo no, a sus interminables problemas personales, pisoteando su orgullo, sus esperanzas, sus derechos, sus convicciones y el respeto que les debe, eso nunca se lo van a perdonar.
Usted se siente el Cid Campeador porque  ha recuperado, ante el público europeo, la economía española, de la ruina diseñada por ZP, aunque con una fragilidad tal que ha bastado que resuciten los cadáveres marxistas-populistas para que la sutil confianza de los inversores se quiebre y la nación vuelva a perder los euros por miles de millones. Pero sus ofensas a las víctimas del terrorismo, sus regalos en sacos de euros a los catalanes para calmar su griterío (a pesar de lo cual siguen permitiéndose ofender a la bandera nacional y a SM el Rey), el abandono a su suerte de provincias y regiones enteras por no ser plañideras, la permisividad hacia aquellos políticos que se pasan las decisiones judiciales por los cojones, los beneficios de todo tipo para los asesinos vascos, permitir los asentamientos sarracenos mientras consiente que se pisoteen los derechos de los católicos y de sus hijos (recuerdo que yo no soy creyente), porque le va bien el aborto cuando piensa que le hace ganar votos (pedazo de idiota), porque permite que prolifere sin pausa y en progresión geométrica el nacionalismo, el independentismo, el fraccionamiento de España, la pérdida de valores sociales, el derrumbe de la familia como institución enfrentando legislativamente a los hijos con los padres y a los esposos en periodo de crisis, porque España se encuentra a la cola del ranking de formación de sus jóvenes, en algunas regiones totalmente neutralizados por los intereses autárquicos, etc., etc.
Todo eso y mucho más, que hay que ver lo que dan de sí 4 años para destruir la moral de un país, jamás se lo van a perdonar. De modo que más vale que deje las elecciones generales en manos de un equipo decente, honrado, luchador y consecuente, hasta la muerte, de sus propias convicciones. Claro que lo primero que habrían de definirse es la confesión del PP, que no es de derechas y mucho menos de centro (esto último no existe por mucho que se empeñen desde hace años), vamos que, como diría Mafalda, el PP no existe, y una vez que hayan redactado los principios a los que atenerse luchen por ellos sin pensar en mantener los votos 4 años después (uno de los muchos inconvenientes de la democracia) ni conducir dando bandazos a derecha e izquierda con la idea de arrimar papeletas de aquí y de allí. No sé quién le aconseja a usted (bueno todos lo sabemos) pero puedo asegurarle que eso no funciona.
¡Coño! le voy a hacer otro favor: dígale al inútil de Arriola que atienda: en el planeta Tierra, el agua que existía hace mil millones de años, es la misma que hoy día, porque el agua, en cualquiera de sus manifestaciones físicas, no ha abandonado el planeta; si hay sequía en unos puntos o inundaciones en otros es porque nuestro preciado líquido está mal distribuido. Pues bien, los ciudadanos españoles, hoy por hoy, están decantados clarísimamente en su voto hacia los principales partidos; no hay votantes irresolutos o indecisos, hay ciudadanos decepcionados, desencantados y desilusionados, los mismos que unas veces se niegan a votar y otras, arrastrados por su ignorancia, se arriman a la primera ascua que asoma por el horizonte, pero las habas están contadas.
En definitiva, señor Rajoy, don Mariano, es usted un traidor y si hoy día las leyes vigentes no permiten someterle a juicio sumarísimo bajo la acusación de lesa patria, no le quepa la menor duda de que la historia se los demandará, como se lo ha demandado a Fernando VII. 

martes, 26 de mayo de 2015

Bueno, después de un intervalo de muchas semanas de ausencia en este blog, provocado por el deterioro, casi total de mi ordenador y el traslado definitivo de mi hábitat a un pueblecito asturiano, parece que nuevamente puedo volver  a exponer mis opiniones para quien tenga a bien leerlas, lo que, casualmente coincide con la resaca de las elecciones autonómicas y municipales en esta calamitosa España.
Algunas de mis observaciones me resulta cansino repetirlas una y otra vez, pero es que continuamente surgen signos que avalan dichas reflexiones. Y una de ellas es la evidencia de la mentira institucionalizada sobre la existencia de una Europa unida por los mismos intereses y caminando hacia una meta común. A este respecto es innegable que la Europa septentrional, perdida allá lejos entre su bunkerizada y acomodada sociedad del bienestar tan carente de generosidad y tan poco dada a compartir ni a cooperar en cualquier proyecto que pueda resultar incómodo para su aislamiento social, considera a los países del Mediterráneo meros esclavos, gente de baja estofa a los que visitar para disfrutar de sus bellezas naturales, principalmente de aquellas de las que ellos carecen, como si veranearan en el norte de África entre la solícita morería, y eso es todo. Vamos que las avalanchas de desgraciados inmigrantes desde el continente negro a las otras orillas del Mare Nostrum, para estos estúpidos constituye un mero problema entre miserables del sur. Los sistemas político-sociales de los pálidos norte-europeos, en nada se parecen a los nuestros, por no hablar de nuestro carácter apasionado y ruidoso que tanto les molesta a los devoradores de mantequilla. Pero mira por donde hay un mal, una lacra que infecta a todos ellos. Es más infecta a todo el mundo occidental, y es la adoración a la diosa DEMOCRACIA, que dicen inventaron los griegos (pobres griegos) pero que tanto retocáronla que en nada se parece, ni en la forma ni en el fondo, a la política de Pericles.
Conocido por mis lectores debe ser ya que yo siempre me he definido como "no demócrata", en tanto no cambien mucho las cosas, pero hay consideraciones que quiero apuntar para ver si algún ciudadano de este despistado país se entera de la movida.
En primer lugar el hecho de acudir a votar puede ser un derecho, pero en modo alguno un deber, de modo que el exhaustivo control que en las mesas electorales llevan de aquellos que lo han hecho me conduce a pensar que, al igual que en los plebiscitos franquistas, quien no lo haga queda señalado de entre la multitud censal.
Por otro lado mucha tinta se han llevado las criticas hacia la peligrosa partidocracia, pero resulta que en unas elecciones para nombrar alcaldes y presidentes de comunidades autónomas, la campaña corría por cuenta de los diferentes líderes nacionales. El ciudadano no ha votado a su anterior alcalde, si gestionó bien los problemas del pueblo, o a otro de su gusto, en caso de estar disconforme con su manera de proceder, sino que al parecer votaba a tal o cual partido, de modo que todos esos próceres nacionales están ahora debatiendo si Podemos ha ganado, si el PP ha perdido, si el PSOE debe negociar, etc. En fin que la nefasta religión de la democracia se ha dividido en sectas en las que los juramentados adoran a los distintos partidos políticos, en la figura de su líder correspondiente, al que deben pleitesía según el rito que figure en el manual de culto. Y los necios que acuden a las "misas negras" de los mítines y posteriores elecciones acreditan semejante milonga.
 Naturalmente todo ello es otra alarmante muestra del fracaso de las autonomías, el avance de los nacionalismos y el alejamiento de una muy deseable reforma electoral, de la que nuestros políticos de "profesión" no quieren ni oír hablar, que debería empezar por introducir las listas abiertas, es decir el voto a la persona y no al partido, para continuar por eliminar la subvención estatal a los partidos políticos y un largo etcétera que no voy a desglosar ahora.
 

martes, 24 de marzo de 2015

No sé si, a la vista de las noticias conocidas estas últimas semanas, es necesario en este momento seguir hablando del psicópata Putin y del peligro que representa para la paz en occidente un terrorista semejante, que ahora se vanagloria de haber movilizado todo su arsenal nuclear para emplearlo contra el resto de Europa, y EEUU, cuando invadió Crimea. No sé si ello es verdad o solo una fanfarronada de un matón fascistoide. Me da igual. Con este tipo hay que acabar como sea, y ello lo deben hacer los propios rusos. Algo parecido a como acabaron con Gadafi, pero sin perder la razón de estado, la motivación, el fundamento de estado, algo de lo que siempre han carecido los libios.
De modo que he estado esperando a que tuvieran lugar las elecciones en Andalucía, la región de España más ignorante, con mayor e incipiente abandono escolar, la más pobre, respecto a la renta per cápita de sus habitantes, la más corrupta, corrupción organizada y sostenida por las autoridades regionales y la que soporta un mayor índice de paro, también consolidado por el gobierno regional que practica el más descarado clientelismo, para asegurarse los votos de aquella panda de gandules, mediante la creación de sistemas para vivir sin dar golpe a costa del dinero público, tanto del estado español como del europeo (léase el ERE, por ejemplo). Y, claro está, ha triunfado en las pringosas urnas los miembros del régimen, el partido que ha elaborado tanta corruptela a base de nepotismo, prevaricación y cohecho, que es el partido socialista, el mismo que, en virtud de todo lo expuesto anteriormente, viene gobernando esta región española desde la muerte de Franco. Los andaluces no han llegado a conocer otro.
Y ahora viene el clásico debate postelectoral: Realmente quién ha ganado y Quién ha perdido. Porque si escuchamos a los líderes de los distintos partidos políticos que se presentaban, todos están encantados del resultado. No obstante,  créanme, ha ganado nuevamente la mentira, la corrupción y la gitanería y han perdido estas elecciones la decencia y la juez Alaya, cuyo empeño en destapar la caja de Pandora de la desvergüenza y la indignidad institucional, me temo, va a quedar en humo al viento. ¡Vivan las ferias, el fino y los "pescaítos" fritos! Y que los cómicos españoles sigan haciendo risas con la descarada ignorancia de un pueblo que en otro tiempo fuera cultivados por fenicios, griegos, romanos y árabes; al fin y al cabo también se puede vivir de esas culturas tan antiguas con los puestos de suvenires.

lunes, 23 de febrero de 2015

Si consideramos que el cronista de la batalla de Poitiers llama "europeos" a todos aquellos, fuera el que fuera su origen, que tenían como causa común  el oponerse al avance árabe en el Viejo Continente, no andemos dando vueltas al concepto de "Comunidad Europea" y, en general, de Europa, a una familia constituida por una suerte de confuso galimatías de comunidades que funcionan como tribus autónomas muy lejos de un común proyecto y que, en virtud de nacionalismos a la carta, deploran, aborrecen y reniegan, incluso, de su particular origen, soñando con un destino personalizado a la medida, en tanto los "árabes", mucho más huérfanos de normativas civilizadas que aquellos del medioevo, invaden sus territorios plácida y lentamente y ante los que, unas legislaciones débiles, encorsetadas y ambiguas, que los europeos han dado en llamar "estado de derecho", nada pueden. Y cuando hablo de Europa y europeos no me refiero en absoluto a la nación rusa.
Pero si muy poco se puede esperar de una real unión entre naciones que, por otro lado, se llaman hermanas, aliadas y amigas, imagínense estos estados ayudando a terceros, no pertenecientes a la conocida como Comunidad Europea y/o la OTAN. Pongo por ejemplo plantar cara al grupo terrorista que se autodenomina Estado Islámico, para auxiliar a unos pobres infelices a los que les ha tocado la china de nacer donde no debían, o pararle los pies a un sujeto de alma podrida, un psicópata social, un resentido, ruin, cruel, de desviada patía, que anda mirando al suelo y no te mira a los ojos cuando habla, se tiñe el pelo de rubio, un sádico asesino, que no se para en consideraciones cuando ha de envenenar a un oponente haciéndole ingerir Polonio o Dioxinas ni, incluso, sacrificar a los tripulantes de un submarino propio sin acudir a rescatarlos, por no sentirse en ridículo ante el mundo. Ese tipejo miserable que no conoce sentimientos como lealtad, honradez, humanidad u honor no es Maduro, sino Putin un peligrosísimo sayón, que para más asco, resulta que ha sido "votado democráticamente" por su pueblo; cosas de la democracia. Claro que en mi visita a Rusia pude comprobar que aquel pueblo, sin duda apasionado patriota, es indolente en cuanto a su futuro. Le da igual. Ellos viven, la mayoría como puede, el día de hoy procurando llegar a mañana, literalmente, sin haberse buscado problemas.
Reconozcamos que los eslavos son, cuando menos, muy raros. Porque nunca podré entender que haya ucranianos que hayan olvidado lo que verdaderamente deben a los rusos. Primero fue Lenin quien sometió a los soberbios nacionalistas de Ucrania a un severo embargo de sus riquezas agrarias, aunque luego aflojó la tensión, y después el mayor asesino de todos los tiempos, seguramente mentor de Putin, Stalin, quien, a partir del año 1924 fusiló a todos los ucranianos con cierto nivel intelectual y profesional (médicos, artistas, abogados, ingenieros, escritores, científicos) con el conocido pretexto de que eran traidores o agentes contrarrevolucionarios (esto también nos acerca a Venezuela, y por alusiones al partido Podemos), para pasar más tarde a una criminal "colectivización" del resto de los ucranianos, prácticamente todos obreros y campesinos, que el pueblo del gobierno de Kiev rechazó de plano. Resultado una masiva confiscación de todo producto agrícola, del ganado y cualquier tipo de alimento en aquella rica región, el cerco militar de sus fronteras para que nada ni nadie pudiera entrar y salir y, consecuentemente, la muerte por inanición de más de 7 millones de seres humanos.  Pues parece que, en efecto, un buen número de ucranianos ha olvidado su historia, y matándose con sus compatriotas, están decididos a repetirla. Esto es así y seguirá siendo así mientras los egoístas, capones y pusilánimes europeos continúen argumentando "prudentes" razones para no complicarse la vida con los problemas de otros. Eso también pensó Chamberlain con Hitler, convencido de haberse librado de las iras del nazismo por tener un papelito firmado. Amigos con gente como Putin solo hay un argumento.

martes, 3 de febrero de 2015

Puede que para los lectores de otros países, lo que voy a comentar les resulte un tema de escaso interés, insignificante. En efecto los personajes que lo protagonizan, como personas, son francamente insignificantes, despreciables, pobres (en el sentido moral del término), ridículos, ruines y miserables, aunque en modo alguno estúpidos, pues han conseguido arrastrar, con oportunistas maniobras políticas de un pringoso populismo tercermundista, a una grey de descerebrados votantes que les glorifican con aplausos y vítores, su "irreductible voluntad" de acabar con el "capitalismo fascista y burgués". Bueno yo estoy refiriéndome, en España, al partido político Podemos, el equivalente, parece ser, de la Syriza griega, cuyos cabezas de lista ya han dado suficiente medida de su nivel.
Pues resulta que el segundo en el mando del susodicho, un tal Billetero... digo, Monedero que, inmoralidades y trajines rapiñantes al margen, se ha manifestado, en un rapto de incontenido espasmo gastro-esofágico, ensalzando hasta la nausea el "leninismo" como único camino para levantar a la podrida Europa capitalista. Y yo imagino que, si seguimos muy escuetamente la doctrina política de Lenin, al pie de lo que el "ideólogo" soviético manifestó, debe referirse a que resulta imprescindible fundar en primer lugar una "Comisión Especial para Luchar contra el Sabotaje y la Contrarrevolución", en abreviatura CHEKA, para aplastar a la oposición y destruir al burgués, tomar el poder, en nombre del proletariado, anulando cualquier resistencia y oposición contrarrevolucionaria y capturar el gobierno por las armas. Resulta, sigue la disciplina del líder soviético, imprescindible organizar la revolución a través de un levantamiento armado que conduzca a una guerra civil, tras lo que, sin dudar de la victoria del "pueblo", se instaure la censura de prensa y opinión, la prohibición de la propiedad privada (de los demás, no de la suya como ya ha dejado patente), el asalto por las armas de los feudos y rentas particulares y la prohibición de cualquier otro partido, parecer, creencia, juicio o pensamiento mediante las purgas que ello requiera... ¡Ah! y además, la prohibición del uso de la corbata y la implantación de la camisa por fuera ¿Se referirá a ello este pollo? Puede ser que sí, pero no hay miedo, porque si hay que tomar un arma para conseguirlo, este mierdecilla, que aparece arropado por un remolino de guardaespaldas del partido que le ocultan totalmente para que ni los periodistas se acerquen a él, y que utiliza las puertas de atrás para no ser descubierto, no parece dispuesto a derramar su sangre ni su capital en apoyo de reivindicaciones proletarias. Vamos, que no es ningún Trotsky. Más bien no tiene ni media torta. Ninguno de ellos.
En fin que repito que no hay peligro. Quien piense que la manifestación que han montado en la Puerta del Sol madrileña, congregando a varios miles (pocos si consideramos que vinieron de toda España) de perroflautas, puede considerarse como un éxito, se equivocan. En realidad se trataba de una mayoría de comunistas de Izquierda Unida (coalición de extrema izquierda que ya es conocida como "Izquierda Hundida"), huérfanos de patrocinio y hambrientos de algaradas, agresiones a los escaparates y cajeros automáticos, y pancartas amenazadoras. Eso es todo. Porque un comunista (o socialista) que no es agresivo, que no insulta y falta el respeto a los demás vecinos, que no monta piquetes para atacar a quien piensa distinto, que no arma griterío y se coloca al margen de la legislación establecida para todos los ciudadanos y en resumen que no piensa continuamente en las purgas estalinistas, se va apagando como la llama de una velita que se extingue. Ya es sabido que el ser humano en este planeta está clasificado por un 30% de pobres desgraciados del tercer mundo, un 20% de golfos, criminales y vividores, un 40% de necios, espectadores de Tele5 y votantes con el hígado y un 10% de personas sensatas, de las que solo el 1% serán conocidas por sus enormes méritos, y los demás a vivir el día a día como mejor podemos, esforzándonos en consagrar una formación intelectual, humanística y ética mejor cada día para sí y los suyos, sin más ideología que la honradez, la ética en su labor y una visión reconfortante del universo, del más allá. Esto es lo que hay.

sábado, 17 de enero de 2015

Bueno, bueno, bueno, el papa ha cometido el delito de pensar y opinar.
Todo aquel que siga este blog sabe que no soy creyente, y además lo que opino sobre el terrorismo en general -y el vasco en particular- y sobre el islam... ¡Ah!, se me olvidaba, también que me defino como "no demócrata", pero tengo la decencia de seguir las reglas del juego de la sociedad en la que me muevo. Que yo ahora venga a justificar mis opiniones comenzando por decir: ¡ante todo no al crimen, y mucho menos al organizado!, es una majadería, de modo que paso a opinar, sustentado por mi derecho a la "libertad de expresión", si, la que no tiene el papa. Y mi opinión es que los susodichos dibujantes del libelo francés, como de "El Jueves" español y cualquier otra publicación de ese corte son unos resentidos, unos periodistas frustrados que, como no saben hacer otra cosa, se las dan de progres, antisistemas y provocadores pijos... en resumen unos fracasados y unos cerdos. ¿Qué había que matarlos por ello?... Sí, pero no con metralletas y pistolas, sino, como hacemos las personas civilizadas, con la indiferencia, marcando las distancias y comportándonos como ciudadanos libres intelectualmente, a pesar de no necesitar para ello insultar, ofender o herir a nadie; y los que escribimos y divulgamos, como científicos de la palabra (o la letra impresa) y como investigadores de aquello que a las personas decentes, que como veo tampoco en Francia abundan, les interesa para conseguir un mañana mejor que un hoy.
Pero fíjense hasta dónde llega el chovinismo francés que en nombre de la república se les considera héroes a los asesinados, se les coloca medallas y se les hace un funeral, casi, de estado; algo exagerado, pienso yo, quizás porque en España, muy al contrario, se libera a los criminales que asesinaron a miembros de las fuerzas de seguridad o inocentes ciudadanos, se deja entrar por las fronteras a todo bicho viviente (con Zapatero, papeles para todos), se condena al anonimato a sus víctimas, y, el líder socialista, que aspira a gobernar la nación, pide que desaparezca el ministerio de la defensa. De todas formas los franceses se han pasado varios pueblos; pero ellos son así.
En resumen que el papa, muy prudentemente ha opinado, separando ambos conceptos, que matar está muy mal y que insultar y herir los sentimientos de la gente, también. Y además yo no soy Charlie Ebdho, ni lo seré nunca.
En fin que siempre alrededor de estos crímenes sociales aparece un tonto útil que se las sabe todas, se sube al púlpito y pontifica para la salvación de los demás. Y este es el caso de Obama que, además de no considerar necesario acudir con otros líderes políticos a París para acompañar en su dolor al de Francia, pues él está muy por encima de todo eso, ha afirmado que en los EEUU "nuestros musulmanes no tienen problemas en sentirse americanos", y que de ellos deberían copiar los europeos. Mira Hussein Obama, la nación estadounidense tienen problemas para que se sientan yanquis no solo los musulmanes (a este se la ha olvidado ya el 11-S y el pavor que sienten en sus fronteras con cualquier extraño) sino los negros, marginados a los que apalea o mata  la policía; los estados del sur de la nación deseosos, desde hace ciento cincuenta años, de perder de vista a los del norte, o los espaldas mojadas, equivalentes a nuestros marroquíes del sur. Tampoco se integran los chinos o hindúes residentes con comercios de basura, los hispanos (ojo que nada tienen que ver con los españoles), y en espacial los  de Puerto Rico, y la mayoría de los europeos que pisan aquella tierra, entre los que me incluyo yo. Pero si revisamos la historia de Norteamérica, deja que te diga que a los europeos lecciones desde los EEUU ¡ni una!; ni siquiera de democracia o de estado de derecho, deficiente en Europa, pero que en manos de los estadounidenses son conceptos peligrosos para muchas comunidades. Preocúpate de resolver tus problemas internos, que no son pequeños y deja de aleccionar a tus padres, aquellos de quienes procedéis y que os lo han dado todo y os pueden seguir dando sopas con ondas en cualquier tema.

martes, 16 de diciembre de 2014

No creo que exista una persona cabal en las culturas democráticas occidentales del orbe (y fíjense que digo cabal, lo cual elimina un enorme número de ciudadanos asiduos de los campos de fútbol de cualquier categoría, de los mítines políticos, manifestaciones, macrofiestas, antitaurinos, corruptos, catalanes, vascos, a todos los adolescentes y a aquellos jóvenes tarados mentales y carentes de elementales principios que nos han quedado paseando por ahí sus fracasos y desengaños por culpa de una deficiente educación, y al pequeño Nicolás, lo cual reduce la estadística en proporciones enormes) que no esté convencido de que el ISLAM corresponde a una doctrina, a una secta devenida en clanes de criminales, dementes y resentidos, que afirman practicar una religión cuyo dios les exige quitar la vida a inocentes e indefensas personas, y en la que el primero que llega se hace llamar imán, o elegido de Alá y se siente capacitado a declarar la guerra a todo el orbe, y lo que es peor, atrae como un gigantesco imán a asesinos, criminales, violadores y delincuentes/as, en general, del mundo occidental para lavar con sangre sus frustraciones, sus desequilibrios psicopáticos o para ejercitar la posibilidad de probar la sensación de asesinar en un entorno favorable y más propicio que aquel en el cual se criaron y donde semejantes aberraciones están prohibidas y perseguidas. Y los tenemos dentro de casa, como ya he denunciado en otras ocasiones. Pero los paños calientes que caracterizan a las naciones que adoran a la diosa democracia, principalmente a aquellos individuos que se confiesan de izquierdas, facilitan la acción de todos estos dementes y, por consecuencia, la caída de occidente como caen las manzanas en otoño.
Pero no piensen que todos los problemas mundiales derivan del entorno de los turbantes y las barbas, porque, por ejemplo, ahí tenemos al subnormal de Maduro, al canalla de Kim- Jong Un, a la inmoral Kirchner, a tantos genocidas africanos, a las bandas de delincuentes que justifican sus crímenes en virtud de una supuesta defensa del proletariado, de unos imaginarios derechos nacionalistas o del mantenimiento de un orden impuesto por el terror, en América y hasta en regiones de España y, como no, al estrafalario dictador ruso Putin, quien está llevando al país estepario camino de la ruina, a base de crímenes (dejando morir a los marineros del Kursk, o asesinando a aquellos que representan una oposición a su voluntad como Yushchenko o Litvinenko, por ejemplo), convencido de que la solución al fracaso de su dictadura está en las purgas y en pasear sus ejércitos, barcos de guerra y aviones para acojonar a occidente. Pero no se despisten porque nunca faltará algún inaguantable presunto intelectual que defenderá al zar, como por ejemplo el cursi Juan Manuel de Prada, un plumífero que está encantado de haberse conocido y que cuando se sube a su particular púlpito difunde lecciones de lo que sea, es erudito en todo, descalificando a todo el que no opine como él, y que ama a Putin de manera sospechosa. Qué le vamos a hacer, en este mundo tiene que haber de todo