lunes, 7 de septiembre de 2015

Según la prensa el criminal Putin está tratando de recomponer su imagen. Un jefe de estado intenta recomponer su imagen luciéndola en camiseta y alardeando de figura como un capullo de piscina. En fin. Además a ese que falta le hace retocar su imagen si tiene por costumbre imponerla mediante el tiro en la nuca o el envenenamiento; nadie le tose en Rusia y, como mucho le evitan en el resto del mundo. Pero no me hagan mucho caso que este no es el tema del día, lo que ocurre es que el tipo este me puede, sabemos que es un sociópata, torvo, resentido, estrafalario, amargado, receloso, aprensivo y mafioso pero el tener todos estos diagnósticos no impide que me levante el estómago, y cada día más.
En realidad, a día de hoy, estamos viviendo una peligrosísima situación que vengo anunciando hace mucho tiempo. Sin entrar a analizar los esfuerzos del Premio Nobel Obama por dar lecciones de moral social y política a través de sus homilías, pero evitando entrar en debates sobre la necesidad de convencer a los países occidentales de formar una coalición militar que entre a saco en esas dos caricaturas de naciones que son Siria e Irak y no dejar vivo ni a un solo miembro del Estado Islámico, ni a uno solo (tema sobre el que podríamos extendernos largo y tendido), resulta que los gobiernos de la Europa "libre", las "democracias" del Viejo Continente del siglo XXI, que tampoco están por la labor de jugarse ni un solo voto (que al fin y al cabo es el único objetivo de las mismas), en traer soldados muertos a casa y dar explicaciones a los antitaurinos... ¡huy! perdón, he querido decir los antisistema (los antitaurinos españoles son los antisistema financiados por la Holanda que tanto nos ama, para alborotar el ya muy alborotado patio español), es decir las extremas izquierdas, vamos los comunistas y los socialistas al uso, y ven, como ya hemos anunciado en este blog, acercarse a la serpiente multicolor inmigrante, comienzan a dar palos de fascista... ¡de ciego quería decir!, y enarbolan los métodos más irreflexivos, atolondrados, sin caer en que se les ve la posadera. En fin resumiendo diríamos que les encontramos evacuados en un retortijón intestinal incontenible que me provoca un estado entre una mezquina vergüenza ajena y la desazón de la nausea.
No hace mucho que yo lo advertí. Pero nada que no escuchan. Ahora me gustaría saber lo que piensa aquella comisaria europea, ¿Cómo se llamaba aquella majadera? ¡Ah, sí! Cecilia, y aquel otro comisario de derechos humanos, nada menos, un gilipollas llamado Nilh algo y, sacando factor común, todos los mentecatos, sean o no españoles, que también los hay, de la necia Europa que se han dedicado a criticar al gobierno de España y a la Guardia Civil, por evitar la entrada de expatriados en las fronteras de Ceuta y Melilla, por cierto con todo cuidadito para que no se hagan pupa con los pinchos, o devolverlos a Marruecos, cuando los países de Centroeuropa, es decir los dignos eslavos, los aguerridos prusianos, los progresistas escandinavos o los húngaros herederos de todos aquellos 5.000 supervivientes del nazismo que el diplomático español Ángel Sanz Briz conocido como el "Ángel de Budapest", sacó de las garras de una dictadura criminal y que a esta hora se dedican a masacrar a otros desgraciados que les parecen inoportunos y molestos.
Las alambradas de espinos y cuchillas (tan criticadas a España), las represalias policiales, que incluso impiden que la Cruz Roja les proporcione agua y alimentos, la utilización del ejército por parte de británicos y franceses (los mismos gabachos que siempre han presumido de ser un país de alojamiento para exiliados políticos, como Jomeini, por ejemplo), el hacinamiento en trenes al estilo de los judíos por las SS, para quitárselos de encima, la caza despiadada de familias que escapan del horror de una muerte segura y espantosa y van dejando un rastro de cadáveres a sus espaldas y... vamos que si se hubieran metido, los países de la digna Europa boreal, la lengua en el culo cuando opinaban, displicentemente, ante una taza de te o una jarra de cerveza, sobre la bien merecida fortuna de "esas tierras de desgraciados que huelen a ajo" llamadas España, Italia y Grecia, sin pestañear, y negándose a colaborar para resolver la sangría de los emigrantes en el Mediterráneo, los miles y miles de inocentes ahogados o muertos por frio, asfixia, hambre o sed, ahora no se les estaría  viendo el alcance tan pobre de su ética, de la moral de una civilización que va apagándose, de una Europa que se desmorona lentamente sin remedio... Y el islam lo sabe perfectamente.
¿Recuerdan como empezó la Gran Guerra? Pues creo que desde 1945 no se conocía un drama semejante, salvo los crímenes cometidos por los serbios en la Guerra de los Balcanes, naturalmente aún sin esclarecer ni castigar la mayor parte (muy al estilo de la payasada de Núremberg), o las purgas comunistas en el mundo soviético, que han pasado a la historia porque no hay que mirar al pasado, es más es mejor desconocerlo, ignorarlo, porque el comunismo resulta que es democrático en todos los parlamentos, incluso el comunismo más marxista y estalinista, mientras el fascismo, lógicamente, no. No obstante setenta años son muchos desde el final de la última contienda mundial; creo que a Europa le está haciendo falta otra gran guerra.
 

viernes, 21 de agosto de 2015

Dos de las razones que enriquecen mi "espantá", mi oportuna, aunque siempre tardía, jubilación son el haber acabado con mis huesos en un pueblecito asturiano pequeño, sin comercios (miento, hay tres furgonetas que nos traen en distintos días de la semana comestibles, pan y congelados) y con una hermosísima playa que da término a un pequeño valle de manzanos de sidra y huertos vecinales; el haberme librado de los majaderos que dirigen la sanidad de la Comunidad de Madrid (incluyo las directrices del Hospital Puerta de Hierro) y por evitarme el berrinche intelectual de acoger, por imposiciones del guión, a mamarrachos que acuden a la consulta con camiseta de tirantes, bermudas, sandalias playeras y gorra de visera, que no se quitan no vaya a ser que se les escapen las dos o tres ideas que han elaborado a lo largo de su vida y allí las tienen almacenadas. Ahora resulta que estos espantajos de ilustración y cultivo muy semejante al del berberecho, se nos están echando encima como concejales, alcaldes o presidentes de comunidad autónoma. En fin todo parece indicar que la sensibilidad del gochu, que dicen los asturianos, se extiende, ya hace muchos años, sin remedio por allá donde la democracia alcanza a tentar con sus pseudópodos la pobre capacidad del elector para elegir a sus elegidos.
Y todo esto viene a reforzar el asco que me produjo una foto publicada por la prensa en el día de hoy. Cuando se acude a rendir un postrero homenaje, por cierto sin que nadie te haya llamado, a una persona de la categoría humana y profesional, de la distinción, nobleza y humanidad de María de los Ángeles López Segovia (Lina Morgan) no puede acudirse en camisa con las mangas remangadas. Pero el necio de Pedro Sánchez, que ya no sabe que hacer ni decir para parecerse a Pablo Iglesias, para simular ser el más marxista, el más caribeño, el más progre, el más gilip..., no da más de sí. Que le vamos a hacer. la necedad, el cretinismo, el síncope intelectual y la insensibilidad cabalgan por nuestros campos patrios como los cuatro jinetes del Apocalipsis. Cuánto tendrían que enseñar a estos betetas, a estos patriarcas de cerebro algodonoso la mayoría de los habitantes de estos rincones rurales, estos paisanos de avanzada edad que aún encallecen sus manos con  la guadaña y la azada pero que cuando abren la boca sentencian verdades como puños y exhalan señorío y cultura por todos sus poros.

lunes, 17 de agosto de 2015

El dictador imperialista, el bucanero, el corsario británico todavía no se ha acostumbrado a que el mundo no le pertenece. Es más ya no puede robar del planeta aquello que desea poseer en nombre de su graciosa majestad (la verdad es que Isabel II maldita la gracia que ha tenido nunca). Y es curioso que se continúe dando vueltas al tema de la leyenda negra sobre el imperio español y las "masacres" que los descubridores españoles llevaron a cabo en América, y no haya nadie en el mundo que recuerde los crímenes de todo tipo que el "león imperial" ha cometido, a lo largo de la historia, y muy especialmente en la Edad Contemporánea, con todos aquellos a los que consideraba una raza inferior. Y digo más, la mala sangre inglesa supera con mucho a los desprecios hacia la humanidad perpetrados por Hitler y Stalin juntos. Insisto, todavía no se han enterado los británicos que ya no significan, para los países del mundo, nada más que cualquier otro estado, a pesar del condicional apoyo de la Commonwealth y de sus primos los yanquis. De modo que tanto amenazando a España, en un estilo muy de Maduro, con represalias armadas en las aguas de Gibraltar que, como han hecho toda su vida, nos han robado y siguen robando, o fanfarroneando con el resto de Europa cuando las oleadas de inmigrantes ilegales, que cuando le ha tocado soportarlo a España, Italia o Grecia, les ha importado un dídimo, les ha llegado a su isla. Ahora todo son desplantes, amenazas y alambradas de cuchillas, las mismas que criticaban de las fronteras de Ceuta o Melilla.
Y es que esta "chusma" que se les cuela por el tunal del canal son "gentuza" de la misma ralea que los nativos de la India, de Afganistán, los "miserables" árabes de Oriente Medio, los africanos o los "piojosos" chinos a los que sometieron con su "invencible" armada, a golpe de cañón en la guerra del opio.
Claramente Gran Bretaña no es, nunca ha sido y nunca será Europa.
Europa, Europa... ¿Verdaderamente existe una Europa como concepto? o solamente como definición continental geofísica. ¿Cuántas Europas hay? Si nos atenemos a su historia, Europa abarca un concepto socio-político de ida y vuelta; de alianzas temporales tejidas y destejidas, en una sola noche, como Penélope, según la conveniencia de la política, y los políticos, imperante en el momento. De hecho, si en la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, Alemania no hubiera amenazado con arrasar Inglaterra, las tropas de su real majestad no habrían cruzado el canal para apoyar la defensa de Europa, como dejó claro Chamberlain, de la misma manera que abandonaron a los polacos durante la guerra polaco-soviética.
Pero dejando a un lado a los casposos ingleses, la mayor parte de Europa, vive a su aire, ignorando al resto de las naciones vecinas y a sus problemas, salvo que a ellos mismos les pisen en el juanete. Esta postura es una constante en los países nórdicos, de los holandeses y centroeuropeos. Pero qué curioso que ahora la lideresa Merkel se preocupe de las riadas de inmigrantes, cuando sus fronteras se ven amenazadas por aquellos que huyen del oriente medio hacia Grecia y solicitan su entrada en el pasillo Schengen y, parece evidente, van a conseguirlo, emulando el sitio de Viena por los otomanos en 1529. Y de Alemania hacia Holanda, luego Dinamarca y ¿por qué no? a las Repúblicas Bálticas, Noruega... Queridos eslavos, arios, teutones y vikingos, vais a tragar inmigrantes hasta que os saciéis y hasta que se os vean las orejas de falsa progresía, cuando comencéis a repartir palos fascistas entre los más miserables, arrasando sin escrúpulos seis décadas de fama liberal y de sociedad avanzada y ejemplar.
En definitiva, Europa no existe, ni siquiera en la proximidad a los Pirineos donde los franceses destruyen las mercancías y apalean a los camioneros españoles con la aprobación de las policía gala, método, casi diríamos que impuesto bajo el gobierno del canalla de Giscard d´Estaing o, después, por nuestro enemigo Mitterrand (curiosamente siempre se producen estos ataques con presidentes de izquierdas).
La Europa común, la Comunidad Europea "asimétrica", que diría ZP o el igual de necio Pedro Sánchez, no ha sido más que una falacia impuesta por países que querían dominar la economía  del continente para lo cual era fundamental acabar con la competencia, el dominio de naciones agrarias y ganaderas -las del Mediterráneo-, y antiguas repúblicas soviéticas, obligándolas a destruir sus cultivos y matar sus reses y sometiéndolas a través de una moneda que ellos manejan y una industria que controlan y evitando que el cinturón fronterizo con Rusia, fuera absorbido por Putin, el enajenado nuevo Stalin.
Pero la historia es un poliedro de innumerables caras y el tiempo de sufrir, sufrir las avalanchas de pobres desgraciados, de sufrir atentados terroristas islámicos o serias competencias en alimentación ha llegado y ya empieza a entenderse donde está el talante europeísta, liberal y conciliador de cada uno. Y esto no ha hecho más que empezar.

lunes, 27 de julio de 2015

Decía mi madre que más vele una vez colorado que ciento amarillo. Si se hubiera dado, hace muchos años, un puñetazo en la mesa, si alguien hubiera tenido los testículos suficientes para impones, por la vía que fuera, la ley en este país...Pero me temo que no todo era falta de testosterona.
El odio es ciego... pero también necio, irreflexivo y muy, muy dañino. Y si encima es ejercido por bestias cuyos argumentos o motivos no son la respuesta a una agresión previa por parte del odiado, sino que ni saben el origen de ese destructivo estado de ánimo, solo sienten el instinto de aniquilar, demoler, hacer un daño infinito como respuesta a bajas emociones hijas del rencor, la envidia y frustraciones, prejuicios y fracasos personales, resulta aún más doloroso, porque se engarza a la cadena genética de los individuos pasando de generación en generación sin que, al final, nadie sepa como comenzó semejante aborto emocional. Los asesinos vascos, los vascos en su conjunto, nunca han sabido a ciencia cierta el por qué de la necesidad de matar, observar impávidos como matan aquellos a los que llaman sus representantes, sus libertadores, o justificar estos actos. En resumen hay que expresar (derecho de expresión) el odio y las frustraciones asesinando de cualquier forma.  Pero con esa amenaza han malvivido en una situación de purga estalinista, vigilándose unos a otros, convencidos (mira que son mulas) de que podían obligar a todo un país a arrodillarse a sus pies aterrorizados y vencidos.
Pero he aquí que a los próceres nacionales, desde hace mucho tiempo, les priva la idea de ser, cada uno de ellos, quien pase a la historia como el "pacificador" de la región vasca, aquel que consiguió que la ETA no matara más. Y el milagro ha tenido lugar a caballo entre los gobiernos de la alianza de civilizaciones de ZP y el del "buen rollito" de Rajoy. ¿Y cómo lo han conseguido? Es fácil de saber si nos damos cuenta de lo que -¡Oh casualidad!- está pasando hoy día. Solo me falta por saber quien les convenció a los vascos diciéndoles:
"No seáis jumentos ¿no veis que así no vais a conseguir nada? Son muchas décadas intentando una independencia haciendo el bestia sin ningún resultado. Uníos a nuestra "democracia" y conseguiréis vuestro propósito".
Habrá sido el Gedeón de Zapatero, el autista Rajoy... No lo sé pero sé que la chusma etarra se está adueñando de las instituciones locales a pasos agigantados, en colaboración directa con la línea marxista leninista de las últimas elecciones y la actual dirección nacional del PSOE. ¿Es esto lo que esperaban conseguir todos ellos y temíamos todos nosotros, o al menos los que razonamos?. Creo que sí. Y es más el triunfo de la revolución bolchevique, el golpe contra el estado español, contra todas sus instituciones, las normas y reglas que nos rigen, nuestras costumbres, tradiciones, historia, creencias y en definitiva, todo aquello por lo que hemos luchado y sufrido toda nuestra vida, parece imparable, inevitable. Pero los vascos ya no matan... de momento. Porque ¿Quién será el que recoja la pistola de las manos asesinas vascas? Los catalanes (a estos no les hace falta ya), las fuerzas de la izquierda marxista tras el presuntamente inminente golpe, como ocurrió en 1931 con el Frente popular. De momento la franja de tierra que limita, más o menos, con los Pirineos, el Ebro, el Cantábrico y el Mediterráneo, autorizada a desmadrarse contra la ley y contra el ciudadano libre, reflexivo y de buena entraña está inflamada y en expansión. Pero la ETA ya no mata... De momento

martes, 14 de julio de 2015

La perversión, encenagado moral y envilecimiento, el desorden político y social, la corrupción, la pérdida de principios y valores y la dominancia del materialismo más ramplón de la Roma imperial, corroyeron tan costosos y elaborados cimientos de aquella cultura, y condujeron a la invasión y ocupación del imperio por parte de los "bárbaros" que parecían dormitar pero que aguardaban su oportunidad al otro lado de la frontera imperial occidental. Así fue que Alarico I ocupó y saqueó una agonizante y militarizada Roma, que en virtud de su fragilidad social y política se vió obligada a formar sus legiones con mercenarios germanos que, como era de esperar, resultaron una maligna contaminación de aquella frívola y amoral sociedad, acabando por destituir al mismísimo emperador romano Rómulo Augústulo, apenas un niño, e instalando a Odoacro en su trono.
De modo que el 23 de Agosto de 476, Odoacro, general de los mercenarios germanos de más allá del Rin, y en aquellos días, en virtud de acuerdos, negociaciones y componendas, que parecían evitar males mayores, al servicio de Roma, se hizo con el poder.
En resumen que el poderoso e indestructible Imperio Romano, valedor de la brillante cultura europea durante siglos, cayó estrepitosamente víctima de su desidia, excesiva seguridad en sí mismo, su conformismo, inmoralidad y corrupción, y como consecuencia, inmediata dimos paso a la sombría, a la cerrada, rancia, retrógrada y apagada Edad Media, periodo triste en el que se arruinaron todos los progresos en ciencia y humanidades que desarrollaron los egipcios, griegos y romanos para que Europa transitara por un periodo de  mil años con dominancia de la clase aristócrata y la iglesia, humillación de los trabajadores manuales y del campesinado, encadenados a una eterna y extrema pobreza, y tremendas guerras que trajeron como resultado las hambrunas, la peste y la ignorancia.
En fin que, abreviando, después llegaron los árabes (a España), que finalmente, con muchos esfuerzos y mucha sangre derramada, conseguimos echarlos y, de inmediato, se implantó, a partir de los Reyes Católicos, o antes, un periodo de dominio, basado en el terror, de la Iglesia (y otros poderes fácticos asociados que hemos denominado feudalismo) que se infiltró en las almas de los pobres e ignorantes (el 90% o más), aterrorizándolos con terribles castigos si no cumplían con sus "deberes" (con los "espirituales" y los materiales que demandaban los poderes fácticos), o bien pensaban por su cuenta, opinaban en público o se rebelaban contra el status quo establecido.
Pero, un montón de siglos después, cuando ya parecía que todo aquello se había superado resulta que Europa es invadida, nuevamente, por los árabes, moros y otros norteafricanos, aunque de manera más sutil y lenta, pero igual de dañina, que se infiltran en la cultura occidental para imponer una vuelta el medioevo a través del Corán,, y apoyándose, no ya en la iglesia (católica, ortodoxa, protestante o anglicana), sino en una nueva religión llamada marxismo que se vale para su adoctrinamiento a las masas de un ritual, una sagrada ceremonia que se conoce como democracia., que ritualiza su corrupta falsedad apoyándose en el terror a las ignorantes masas si no cumplen con sus deberes hacia el sistema y sus gurús.
Bueno pues ya tenemos todos los elementos para afirmar que estamos inmersos en una nueva Edad Media europea, en que se ignoran todos los avances conseguidos siglos pasados en materia de ciencia, tecnología, humanística y sociedad, como en el siglo V se hizo con la sabiduría de los clásicos. Volverá la ignorancia (de la mano de la informática y la tecnología de la comunicación (Whatsapp, etc.) y las tribus urbanas), las hambrunas (indigencia creciente de los ciudadanos en países desarrollados), la pérdida de valores y principios (alcoholismo, drogas y relativismo juvenil), la corrupción  y la peste (el SIDA por ejemplo). Cuidado súbditos europeos que os están empalando y no decís nada, mientras una nueva, oscura y triste edad Media nos ha alcanzado.

martes, 16 de junio de 2015

Bien, pues ya están aquí. Los necios votantes españoles han abierto las cárceles, las pocilgas y las letrinas y han colocado a sus representantes, a todos aquellos que, al parecer, van a resolverles los problemas que les preocupan. Ya, por fin, la demagogia greñosa, la zafiedad ofensiva, el marxismo de escaparate se han adueñado de nuestras ciudades para satisfacción de la canalla y euforia revanchista del populacho, bajo los auspicios de los dirigentes más vacíos, ineptos, botarates e ignorantes del PSOE de toda su historia (incluyo a ZP) obsesionados con destruir, a cualquier precio, a la derecha del PP, que tanto les incomoda, y de paso a la nación española en todos sus aspectos. Lo que está ocurriendo en España resulta excesivo incluso para la oscura masonería.
No pasaron ni 24 horas y ya dieron la cara jurando, prometiendo, apalabrando o como sea que se manifiesten estos desarrapados, su cargo por la república y junto a la bandera republicana, por el partido o por sus santos... Ya han testimoniado su necesidad de invadir las iglesias (la capilla de la Universidad Complutense una edil), aunque es de agradecer que todavía no quemaran ninguna; ya han expresado su odio a los judíos para los que aconsejan los hornos crematorios, y hacia los minusválidos; ya sabemos que para los adversarios políticos, a los que declaran enemigos, recetan el empalamiento  y la tortura antes de masacrarlos y como solución final el Kalashnikov, argumento, por cierto muy del gusto estalinista.
Pues señor, en mi anterior intervención reflexioné sobre la similitud entre las perspectivas político-sociales de la actual España y el grave problema en la Alemania del siglo pasado y que tantas vidas costó en todo el mundo. Pero tenemos un referente mucho más próximo, en cuanto a distancia aunque coetáneo de aquella calamidad germana. Porque es que los españoles no hay manera de que aprendan ni con dolor. Me estoy refiriendo a las elecciones municipales que tuvieron lugar en España en 1931, y que paso a recordar para los que ignoren el proceso, los que no lo recuerden o los que hayan querido olvidarlo:
Es el caso que en pleno reinado de Alfonso XIII, y en vista de que el gobierno dictatorial del general Primo de Rivera no había sido capaz de solventar los problemas regionales que impedían el progreso de las comarcas, el rey encargó la formación de gobierno al almirante Aznar, quien convocó elecciones municipales el 12 de Abril de aquel 1931, para designar más de 80.000 concejales de todos los pueblos y ciudades de la nación. El resultado global fue de victoria de los partidos considerados monárquicos en los pueblos y de victoria de los partidos de izquierda republicana (Esquerra Republicana, Agrupación de partidos Socialistas republicanos, Liga Regionalista Catalana, Comunistas y PNV) en el cómputo de las grandes capitales. He de hacer notar que los nacionalistas vascos, legalitarios de Requetés y Carlistas, es decir de extrema derecha, resulta escalofriante introducirlos entre las izquierdas radicales, al igual que los independentistas catalanes apestosamente burgueses y, en buena parte, impregnados de masones. De todas formas y para las mentes simples, si queremos enfocarlo de manera total, el cómputo sería favorable a los partidos republicanos en 451 ediles sobre un total de casi 82.000. (40.324 para monárquicos y 40.775 para izquierda republicana). No obstante hemos de hacer una anotación y es que se produjo una gran abstención de votantes de derechas (toma nota Rajoy) como castigo hacia Alfonso XIII por haber destituido a Primo de Rivera.
El caso es que la muchedumbre se echó a la calle con banderas republicanas, las autoridades se asustaron, no supieron reaccionar y declararon la Segunda República española. El rey fue expulsado de España y, acto seguido, tomaron el poder las fuerzas radicales de izquierdas, se armaron los sindicatos y los anarquistas y comenzaron las invasiones de las tierras, la quema de iglesias y conventos, el asesinato de religiosos y religiosas, la profanación de cementerios, la persecución de personas sospechosas de ser "de derechas" o de creencias religiosas, el crimen el asesinato y el secuestro. La inacción de la Guardia Civil y las fuerzas del orden y el apoyo de los políticos del primer gabinete republicano a la anarquía (Manuel Azaña, cuando se pidió la presencia de la Guardia Civil para controlar los desórdenes, se negó afirmando que todos los conventos de Madrid no valían lo que la vida de un solo republicano), amparando lo que se llamó la justicia del pueblo, extendió el caos, el crimen y los abusos del populacho por todo el territorio nacional. Los tres poderes del estado solo servían al "nuevo orden" y... bueno las consecuencias son de sobra conocidas: 5 años de calamitosa república, una guerra civil, que aún colea y una dictadura de 40 años.
Recórranse toda la prensa española de las últimas 48 horas y, posiblemente, de los próximos días, semanas y meses y saquen sus propias conclusiones.

sábado, 13 de junio de 2015

Mis lectores alemanes lo saben perfectamente: Adolf Hitler alcanzó el poder tras varias elecciones de un don nadie, un presunto fracasado, aprovechándose primero de los efectos de la gran depresión, es decir de la desilusión, el desengaño y la miseria de un pueblo en la ruina y anhelante de un líder que les prometiera salir de aquella penuria y de la indignidad que les provocaba el tratado de Versalles y la enorme corrupción que asfixiaba la nación. En resumidas cuentas, el fracaso de la República de Weimar y la torpeza de Hindenburg que le despreció creyéndole un iluminado sin futuro, cuyas alucinaciones dejó reflejadas en su libelo titulado Mein Kampf condujeron a lo que la historia nos recuerda.
Hitler, desde 1924, fecha en que fue liberado de la prisión, puso en marcha la reestructuración del partido Nazi y comenzó a hacer política en serio a la sombra de la "democracia", es decir a presentarse a las sucesivas elecciones, las de 1924, 28 y 30, de derrota en derrota,  hasta sus prósperos resultados en las de 1932 (con un 38%), y 1933 con un sonoro 44% y 288 escaños en el Reichstag, estas últimas aliñadas de intrigas y extrañas alianzas. Tras los resultados prometedores de 1933, negoció con Papen para que convenciera al decadente y decrépito Hindenburg (aquí Rajoy) para que le encargara de la formación de un gabinete, presuntamente bajo el control de los poderes económicos de los grandes capitales de la industria.
Mientras tanto el poder político y social, basado en la violencia callejera, del partido Nazi, había ascendido como un cohete en toda la nación. El incendio del Reichstag y la muerte del anciano Hindenburg dieron el pistoletazo de salida para la toma del poder por parte del dictador austriaco. Lo demás todo es historia.
Iba a comenzar este comentario afirmando que "Spain is diferent", pero qué va. Lo que esta pasando en España en estas semanas ya ha ocurrido antes. Solo hay que cambiar los nombres de los personajes y los partidos y, sobre todo, no perder de vista la gran estupidez de 90% de los votantes que se las tragan dobladas. Hay quien afirma que, habiéndose percatado astutamente el PSOE (claro que a ellos no les asesora el nigromante Arriola), hará un par de años, del descalabro electoral que se avecinaba, crearon en su propia cocina a Podemos y situaron de chef, de cara al populacho, al necio de Pedro Sánchez. Porque el partido socialista no se ha aliado con Podemos, sino que han elevado al altar popular a una franquicia que les interesa trabajar ante los descontentos y, poco a poco ir ascendiendo sujetos a ese globo, hasta que ya nos les sea útil. Mientras tanto hay que enterrar al PP, vivo o muerto, para evitar su incómoda presencia, como Hitler hizo con los judíos, e ir haciendo alianzas hasta con el diablo si fuera necesario para hacerse con el poder, aunque en el camino se destruya la nación, el reino de España, lo que a todos ellos, con coleta o sin ella, se la trae floja. Y todo ello comenzó con Zapatero y sigue con otro merluzo igual.
No sé si esta teoría es correcta, pero lo cierto es que cuadra con los acontecimientos de la Alemania de los años treinta del pasado siglo.
Recuerdan: "Quien no recuerda la historia de su pueblo, está obligado a repetirla". Y, francamente, Rajoy de historia anda muy flojito... bueno flojito de todo.
En resumen, los sucesos post-electorales de estos últimos días en España vienen a fortalecer mi convicción para declararme no demócrata. Primero, niego que mi voto (mi criterio) valga lo mismo que el del 90% de los españoles. Segundo, en un sistema "democrático" los políticos solo piensan en los votos a conseguir cuatro años después, esa es su visión de futuro para la gobernación de la nación. Tercero, niego que la mayoría sea quien tiene la razón. Y para mayor abundancia, y sosteniendo que la democracia es el sistema político en el que gobierna la voluntad de la mayoría, al menos en España es mentira pues las mayorías están siendo aplastadas por las minorías unidas (oligarquía). Dicho de otra forma, se ha falseado, corrompido y violentado la voluntad popular; y la gente lo acepta sin echarse a la calle y volviendo a las urnas en la próxima oportunidad para seguir bajándose los pantalones. Mas que conmigo que no cuenten, como no cuentan desde hace, al menos, treinta años.