martes, 16 de diciembre de 2014

No creo que exista una persona cabal en las culturas democráticas occidentales del orbe (y fíjense que digo cabal, lo cual elimina un enorme número de ciudadanos asiduos de los campos de fútbol de cualquier categoría, de los mítines políticos, manifestaciones, macrofiestas, antitaurinos, corruptos, catalanes, vascos, a todos los adolescentes y a aquellos jóvenes tarados mentales y carentes de elementales principios que nos han quedado paseando por ahí sus fracasos y desengaños por culpa de una deficiente educación, y al pequeño Nicolás, lo cual reduce la estadística en proporciones enormes) que no esté convencido de que el ISLAM corresponde a una doctrina, a una secta devenida en clanes de criminales, dementes y resentidos, que afirman practicar una religión cuyo dios les exige quitar la vida a inocentes e indefensas personas, y en la que el primero que llega se hace llamar imán, o elegido de Alá y se siente capacitado a declarar la guerra a todo el orbe, y lo que es peor, atrae como un gigantesco imán a asesinos, criminales, violadores y delincuentes/as, en general, del mundo occidental para lavar con sangre sus frustraciones, sus desequilibrios psicopáticos o para ejercitar la posibilidad de probar la sensación de asesinar en un entorno favorable y más propicio que aquel en el cual se criaron y donde semejantes aberraciones están prohibidas y perseguidas. Y los tenemos dentro de casa, como ya he denunciado en otras ocasiones. Pero los paños calientes que caracterizan a las naciones que adoran a la diosa democracia, principalmente a aquellos individuos que se confiesan de izquierdas, facilitan la acción de todos estos dementes y, por consecuencia, la caída de occidente como caen las manzanas en otoño.
Pero no piensen que todos los problemas mundiales derivan del entorno de los turbantes y las barbas, porque, por ejemplo, ahí tenemos al subnormal de Maduro, al canalla de Kim- Jong Un, a la inmoral Kirchner, a tantos genocidas africanos, a las bandas de delincuentes que justifican sus crímenes en virtud de una supuesta defensa del proletariado, de unos imaginarios derechos nacionalistas o del mantenimiento de un orden impuesto por el terror, en América y hasta en regiones de España y, como no, al estrafalario dictador ruso Putin, quien está llevando al país estepario camino de la ruina, a base de crímenes (dejando morir a los marineros del Kursk, o asesinando a aquellos que representan una oposición a su voluntad como Yushchenko o Litvinenko, por ejemplo), convencido de que la solución al fracaso de su dictadura está en las purgas y en pasear sus ejércitos, barcos de guerra y aviones para acojonar a occidente. Pero no se despisten porque nunca faltará algún inaguantable presunto intelectual que defenderá al zar, como por ejemplo el cursi Juan Manuel de Prada, un plumífero que está encantado de haberse conocido y que cuando se sube a su particular púlpito difunde lecciones de lo que sea, es erudito en todo, descalificando a todo el que no opine como él, y que ama a Putin de manera sospechosa. Qué le vamos a hacer, en este mundo tiene que haber de todo

domingo, 19 de octubre de 2014


Amigos lectores, este mes de Octubre de 2014, se cumplen 80 años de la muerte del que, posiblemente sea el mayor genio español de todos los tiempos: Santiago Ramón y Cajal. Yo entiendo que, para el 90% de los españoles y el 99,9% de los naturales de otros países occidentales (los del oriente y del tercer mundo tienen otros problemas en qué pensar) la figura del insigne médico les traiga al fresco, siempre y cuando, al menos, sepan de quién les estoy hablando, porque la ignorancia es una de las siete plagas del siglo XXI, pero para ello quiero poner mi granito de arena a quién, después de leer estas líneas, quiera profundizar un poquito en la el universo de tan destacado personaje. Y a tal fin recomiendo la lectura de un artículo del histólogo gaditano doctor D. Antonio Campos Muñoz, académico de la Real Academia de Medicina Española, del 18 de Octubre en el diario ABC (para los de izquierdas, les aseguro que tocar sus páginas no contagia el Ébola), y de esta reflexión voy a extraer un pasaje que me parece extraordinariamente relevante:
"Para los hombres y mujeres de nuestro tiempo Cajal significa también civilidad, virtudes cívicas, ejercidas al más alto nivel. Existe en Cajal, en efecto, lo que él llama la religión del trabajo, de un trabajo serio y riguroso, al que sirve con una voluntad insobornable. A ello une Cajal la ejemplaridad social, una ejemplaridad que se manifiesta en la necesidad de aprovechar al máximo los recursos cuando estos son públicos y proceden de los contribuyentes... Para un español de hoy conocer esta importante dimensión cajaliana, en el contexto de mentira y corrupción que lamentablemente nos rodea, es ver a la España que queremos y soñamos y a la que tenemos derecho a aspirar" (el doctor Campos y yo, al menos) Y en otro apartado de su artículo añade: "...tres son, a mi juicio, los frutos que rebrotan al evocar su figura: la obra científica que realizó, las virtudes cívicas que practicó y el sincero patriotismo que sintió". Y aunque digo amén a todo ello, creo que se debe añadir un cuarto valor del que quiero dejar constancia: su riqueza literaria, cuyo análisis le sitúa junto a los más insignes representante de la generación del 98, y a tal fin recomiendo la lectura, aunque sugiera lo contrario, amena, de mi tesis, motivo de mi doctorado en Historia de la Medicina, que puede rescatarse en internet a través de su título: "INFLUENCIA DE LA CRISIS DEL 98 EN LA HUMANÍSTICA DE RAMÓN Y CAJAL".
En efecto, en la figura de nuestro Premio Nobel resulta gigantesca su aportación al conocimiento del sistema nervioso, fruto, sin duda, de un constante e intenso esfuerzo en su trabajo investigador, pero también apoyado en su cabezonería baturra y en una gran imaginación de artista para presentir lo que apenas veía, algo que superaba y le distinguía de Camilo Golgi, y su alejamiento de los prejuicios que obligaban a los demás neurofisiólogos y anatomistas a aceptar lo ya establecido: el sistema reticular de la estructura cerebral.  Naturalmente es obligado reconocer en el personaje las virtudes cívicas a las que hace referencia el Dr. Campos, a una moral estricta y honrada, inculcada, sin duda, en su corazón por su padre, y un hondo patriotismo, ¡no nacionalista!, crítico (desde su estancia en Cuba) y aplicado a su trabajo como apuntalamiento de los méritos patrios hispanos y que, finalmente y tras una crisis de angustia patriótica, condujo al científico a evaluar el decaimiento de su amada España en la misma línea que Unamuno, Baroja, Maeztu, Azorín, Valle Inclán o los Machado, tras la debacle  de 1898.
Los cerebros más luminosos e iluminados de las letras y las ciencias de esta generación exigieron una renovación de los valores españoles tradicionales (y digo valores, no ilusiones atávicas); sus seguidores de la generación del 27 creyeron haberlos encontrado en ideales políticos, finalmente fracasados, y a día de hoy nadie se preocupa ya de una posible España adornada de aquellos tesoros morales, éticos y humanos que debían caracterizar a la raza hispana, porque la tan arriesgada globalización ha transformado la esperanza de nuestros jóvenes en dependientes de todo lo extranjero, principalmente lo anglosajón. Cajal, en sus conferencias, discursos y trabajos, que no tienen desperdicio, nunca abandona dos ideas que le obsesionan: la incultura nacional y la recuperación de la juventud hacia el trabajo constante y siempre bien hecho para afirmar a nuestra patria como un puntal de alta cotización internacional.
Y en todo este manojo de virtudes quiero hoy incidir para todos aquellos que siguen la huella de los que abandonamos el sendero laboral, para seguir aquel que marcó el maestro Cajal.

lunes, 13 de octubre de 2014

Estoy convencido de que muchos lectores están esperando a que diga algo sobre la "crisis del Ébola", nombre de un rio africano a orillas del cual se desarrollaron los primeros episodios infecto-contagiosos de este mal. Para empezar, sobre este episodio sanitario, como ya antes pasó con las vacas locas, con la gripe aviar y antes con la colza, se han dicho muchas estupideces, no todas por políticos ni periodistas, que también, muchas por presuntos especialistas, se han callado verdades o se han dicho algunas a medias y se han vuelto a manifestar algunos de los pecados españoles más irritantes: la histeria, la ignorancia, la desaprensión y el oportunismo sectario, no todo por parte de los políticos profesionales, ni periodistas comprometidos o mentes profesionales lavadas, que también. Por cierto esta viriasis lleva décadas matando africanos sin que nadie se preocupe de aquellas personas; claro que mientras mueran solo negros...
En primer lugar, para que un virus "viva" es preciso que parasite una célula, pues fuera de ella tiene una "supervivencia" de minutos, quizá un par de horas, y trascurrido ese tiempo se desactiva su infectividad (todavía cabe la duda de si ese periodo se prolonga en caso de habitar un ambiente húmedo). Entonces ¿A qué viene semejante desinfección en las escaleras de la vivienda de la paciente, o en su domicilio donde, al parecer, han llegado a picar las paredes? Politización para evitarse problemas con la plebe conocida como opinión pública.
Por otro lado, este virus tiene el mismo mecanismo de contagio que el del Sida y yo he operado a algún paciente portador de VIH, adoptando todo tipo de precauciones quirúrgicas, y nunca he salido en ningún noticiario, y como yo muchos compañeros. La verdadera diferencia entre ambos virus es que uno puede tardar años en matarte, mientras el otro lo hace en pocos días. Politización.
Las fuerzas marxistas activistas al uso se preguntan por qué se tuvo que repatriar a unos curas, poniendo en peligro a toda la ciudadanía, algo habitual en su naturaleza. Pero se trataba de médicos españoles, además de ser religiosos (aunque a lo mejor de derechas) que se jugaban la vida por sus pacientes (en territorio español también lo hacemos a diario) algo que merece más respeto que todos los políticos, sindicalistas, banqueros, consejeros, y tanto hispano sin escrúpulos juntos. Además qué poco se preocupa la masa del repunte de enfermedades que en España estaban perfectamente controladas como la tuberculosis, histoplasmosis, micosis resistentes, malaria, dengue, esquistosoma, otras enfermedades tropicales, parasitosis y, por supuesto, el VIH, producto de la masiva importación de gentes del tercer mundo, sin ningún control sanitario.Y dicen algunos ¿Por qué en vez de repatriar a los "curas" no se envió allí a los médicos a curarlos?... es decir a morir con ellos. De acuerdo pero acompañados de todos los banqueros, sindicalistas, políticos, consejeros, demagogos y sus respectivas puñeteras madres, y de paso que se quedaran en África y no volvieran más. Politización.
¿Por qué se sacrificó al perro de la paciente ingresada en vez de someterlo a cuarentena y a un estudio exhaustivo virológico y epidemiológico, para conocer, entre otras cosas, que bioquímica orgánica de los canes les permite transferir esta enfermedad pero sin padecerlo ellos mismos? Politización.
Y para no cansar, en España solo ha habido dos muertes por Ébola, "que al fin y al cabo eran curas", y una infectada que parece que va saliendo, es decir que, a pesar de que según la definición de epidemia (en un país en que no existía ningún caso previo de una enfermedad un solo caso constituye epidemia), lo nuestro es una epidemita.
Y ahora vamos a los golpes de pecho: ¡Se han cometido muchos fallos por parte de los gobernantes y las autoridades sanitarias! ¡Anda, coño! ¿Y que venimos, yo el primero en esta cancela informática, denunciando los profesionales a los que no nos paga ningún partido político, ni estamos "zombienados" (vaya palabra me he inventado) por la secta, es decir los que somos libres, desde hace decenios? ¿Cuántas veces hemos dicho que estamos en manos de merluzos, incapaces, politiqueros de baja estofa? (lo que incluye a las gerencias, direcciones médicas, supervisiones, algunas cátedras y muchas jefaturas de servicio) ¿Cuántas veces tendremos que seguir diciéndolo? Hace años igual podía contarse un centenar de inútiles trepas en la sanidad nacional, pero desde que se transfirieron las competencias a las comunidades autónomas, el número se cuenta por miles.
Para los profesionales de la sanidad, en España de los mejores del mundo uno a uno, cualquier evento de este tipo es un reto a resolver, como diariamente se nos plantean tantos otros, quizás no tan mediáticos pero, para el paciente en cuestión, aquel que lo padece, de la máxima importancia. Este es nuestro trabajo cotidiano callado y responsable. Bueno el mío ya no porque desde el 8 de Mayo, en que cumplí 65 años, he pasado a engrosar la cifra de clases pasivas.

sábado, 27 de septiembre de 2014

En Octubre de 1939 Adolf Hitler ordenó poner en marcha el programa T-4, es decir la eliminación radical de todas las personas discapacitadas, incurables o "inútiles" que consideraba un estorbo para la creación de una raza superior no contaminada. A este respecto Zygmunt Bauman, filósofo y sociólogo polaco y Premio Príncipe de Asturias, reflexionaba sobre este requisito nazi, haciéndolo extensivo al momento actual, como la necesidad de eliminar "al otro" en los tiempos modernos para facilitar la imprescindible dinamización de la sociedad productiva, con el siguiente comentario:
"La jardinería y la medicina son formas funcionalmente distintas de la misma actividad, la de separar y aislar los elementos útiles destinados a vivir y desarrollarse de los nocivos y dañinos a los que hay que exterminar".
Y si la operatividad y eficacia de la sociedad occidental actual exige la eliminación de las "malas hierbas" para generar la suficiente riqueza que el capitalismo demanda, qué decir de las purgas marxistas llevadas a cabo por los creadores del marxismo soviético como defensa de un estado-prisión y como salvaguarda del amoral individuo-mano de obra, el trabajador bajo control al que afirman defender, llevando a cabo radicales limpiezas étnicas y obligando -no ya favoreciendo- el aborto como un derecho del estado (China y países con dictaduras comunistas) y, en este momento un derecho de la mujer. Si el nazismo y el fascismo tuvo su origen en una reacción contra el socialismo y el comunismo, ninguno de los dos cultos parece haber resuelto el principio de la defensa de los derechos de la persona como individuo (ni ninguna otra cosa), a día de hoy, enarbolando como argumentaciones una sarta de majaderías que solo pueden ser digeridas por un pueblo tan ignorante como el español.
Miren, los mamíferos nos dividimos en tres grupos: monotremas (ornitorrincos), marsupiales (canguro) y placentarios (nosotros), y todos somos mamíferos igualmente. Pues bien, cuando una cangura pare, el objeto de la concepción tiene el aspecto de un pequeño gusanito de apenas unos días de vida. A pesar de ello, este ser, un embrión ya individuo autónomo, es capaz de trepar por el pelo del vientre de su madre, sin ayuda alguna, para meterse en la bolsa marsupial, aferrarse a uno de los pezones y aguantar allí el chaparrón hasta hacerse adulto. Por tanto a este embrión nadie le puede negar el derecho a ser considerado un ser vivo, un canguro, no un proyecto sino un canguro vivo y por tanto con todos los derechos como tal. De modo que no vengan ahora a tratar de convencernos de que un embrión de mamífero no es un ser vivo de su especie. Pueden apoyar el aborto como solución social, lo mismo que hay quien apoya la eutanasia o la pena de muerte (curiosamente esta última no aceptada por la progresía que asesina a inocentes), por parecidas razones, pero no me toquen los... tratando de pontificar sobre asuntos de la naturaleza porque no cuela. Y a propósito de pontificar, no es que la iglesia, tan poderosa y cuajada de intelectuales sobrados, no es que se haya mojado demasiado sobre este tema, manteniéndose lamentando este pecado tan maloso, pero dedicando más tiempo al cálculo de posibilidades que a un real envite social, algo que les sería sumamente fácil.
Y volviendo al fascismo criminal, resulta que los catalanes pretenden ahora que sus médicos marquen con una X las historias clínicas de aquellos pacientes que se recela de que no van a durar más de un año, aquellos que se consideran terminales y, en definitiva, los que resultan demasiado caros para el régimen que se está estableciendo y que tanto dinero se lleva de las arcas catalanas (imagino que salvo los asesinos vascos con cáncer, tan protegidos por los estamentos públicos dominantes). Y esta normativa la han diseñado entre el nacional-socialismo de CIU (grupo mafioso fundado por uno de los mayores ladrones de la historia de España, que ya es decir) y los comunistas de ERC, todos juntitos y en buena armonía. ¡Cuantas veces he de decir en este blog que el nazismo, lo mismo que el fascismo, nacieron de un socialismo marxista nacionalista y que ambos se dan la mano!. Lo que ocurre es que la representación social y política de los fanatismos ideológicos de la derecha radical es poco más que testimonial hoy día (a.D.g.), pero la delincuente izquierda, en todas sus caras, se ha infiltrado en las sociedades occidentales "democráticas", y controlan una buena parte (en Andalucía toda) de la vida de los ciudadanos. Ambos, nazis y marxistas (o rojos como se declara la presidenta andaluza) se aliarán para obtener sus objetivos (la destrucción del occidente capitalista) incluso con el más abyecto crimen musulmán (en Cataluña también se ha legislado esta alianza).
Y, por cierto, el tal Arturo Mas que va por la vida de bravo cuando es un manso pregonado, o como diríamos los taurinos, un cabestro, es tan necio que no se da cuenta de que si quiere un refrendo popular a la independencia de Cataluña, la consulta no debe hacerla a los catalanes, sino a todos los españoles; entonces es cuando el sí está garantizado, pues una mayoría de españoles estamos hasta las narices de esta panda de chorizos (perdón, butifarras), cursis, insoportables y llorones. ¡Que se vayan a hacer puñetas de una vez! Eso sí, siempre y cuando el estado y los gobiernos españoles bloqueen las fronteras impidiendo todo intercambio de productos y negándose a facilitar cualquier ayuda a estos mamarrachos.

martes, 23 de septiembre de 2014

En mi última reflexión tuve la oportunidad de comentar la evidencia innegable de la tercera guerra mundial que, tiempo ha, estamos sufriendo, padeciendo sin defendernos lo más mínimo, debido a la pasividad de los gobernantes y una mayoría de los ciudadanos occidentales, invadidos y sometidos por un Islam asesino que ha encontrado la manera de reprimir y esclavizar a la sociedad occidental del siglo XXI, mediante una civilización de corte medieval, gracias a la inacción buenista y acomplejada de la política miope conservadora, que ya permitió participar en el juego "democrático" a unas izquierdas voraces, culpables, en menos de un siglo, de más de 100 millones de asesinatos en el mundo, y que ahora, bajo esa piel de cordero "liberal", de defensa de un presunto estado de derecho, participan con el crimen mahometano de la destrucción de la cultura occidental. Pues, en esta línea, aconsejo la lectura de una entrevista que en el diario asturiano "La Nueva España" de 16 de Septiembre del actual 2014, se le realizó al profesor y escritor José Luis Navazo, cuyo encabezamiento viene titulado como : "LA ESTUPIDEZ EUROPEA NO ACABA DE VER QUE LOS ISLAMISTAS NOS HAN DECLARADO LA GUERRA. La integración de la segunda y tercera generación de musulmanes ha fracasado en Europa, ese problema pronto estallará en España", y en cuyo desarrollo afirma:
<>, etc. Como digo aconsejo su lectura completa, ya por Internet, porque somos muchos más los intelectuales que opinamos de la misma forma: El último fin del islam y de las izquierdas socialistas-marxistas, se disfracen de demócratas o no, es la destrucción total del occidente capitalista, para lo cual han creado una "legión extranjera" musulmana (y unas divisiones llamadas "antisistema"), refugio de tantos criminales del planeta a los que no se les pregunta nada para adiestrarlos en el asesinato, que hacen la guerra, asesina, tortura, viola, etc. porque, al parecer, el Corán así lo exige, mientras que millones de adeptos juramentados, zombies, traidores a los principios más elementales, que son llamados votantes en los sistemas "democráticos" occidentales, que por un buen puñado de razones, claramente enraizadas con las patologías sociales, y presididas por la ignorancia, facilitan la invasión silenciosa de los agarenos en nuestra sociedad. Ya no se puede decir más claro. Pero ¡ojo!, que el hecho de que Rajoy y sus corifeos (vg.) no muestren la más mínima preocupación por este tema, aunque se les interrogue, y solo por referirnos a España (lo mismo podíamos decir de Obama, de Hollande, de Merkel y demás mandatarios occidentales) no quiere decir que haya que votar a los comunistas, socialistas, a los Podemos y demás bichos políticos que nos arrastraran a la rendición en esta Tercera Guerra Mundial, pero no por inacción, sino por colaboración con el crimen del turbante. Recuerden, si el marxismo fracasó a raíz de la perestroika, hay que levantar su espíritu invasor de cuerpos y almas aliándose con el diablo.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Pues sí señor, amén a todo lo expuesto por Hermann Tertsch en su artículo titulado "La Oveja Indolente", en el ABC de 16 de Septiembre del actual, reflexión que coincide con otras que yo he hecho en tiempos pasados en este mismo blog. Aconsejo su lectura aunque deseo ampliar aquellas afirmaciones, pues no solo, como afirma Hermann, es que los actuales españoles han mostrado su desprecio por todos aquellos valores tradicionales muy anteriores al franquismo, que en nuestros abuelos y bisabuelos mantenían una, más que adecuada, relación social interpersonal y paz de espíritu (parece un contrasentido que acabaran enfrentándose en una guerra civil, pero todo tiene explicación si se conoce la historia), buenas maneras, respeto de todo lo respetable, como el patriotismo, la decencia, el honor, la verdad, mucho más allá que la razón, urbanidad, veneración hacia los padres y abuelos, acatamiento de la autoridad en todas sus formas, respetabilidad, auxilio del necesitado, atracción por la sabiduría y admiración por el que más sabe, valoración por el conseguido mérito y el esfuerzo en la labor diaria etc., solo porque la izquierda nacional, en todas sus formas, se lo ha montado de forma que, aún simulando revanchismo hacia una derecha que se impuso durante 30 años, pueda tener a la nación, a través de la más asquerosa demagogia, cogida por las partes pudendas ocultos tras una piel de demócratas (¿socialistas o comunistas demócratas?) que exhiben cuando sienten la más mínima tentación de recuperación de quien no apoya su partitura, con muletillas de ataque sobre los complejos de la gente, como fachas, franquistas, gente de derecha extrema, beatones, machistas, y todo ese repertorio tan nauseabundo que se repite, y repiten la prensa, los políticos y las fuerzas sociales fácticas a diario.
Años hace que afirmé que en España se sigue matando y muriendo en una interminable guerr civil. Interminable porque  interesa a esta chusma que media España se mantenga enfrentada a la otra media, gracias, no les quepa la menor duda, a la tradicional estupidez, ignorancia y mala baba del pueblo español, tres "virtudes" que durante siglos no han perdido la oportunidad de mostrar siempre que han tenido ocasión.
Los españoles estamos en guerra entre nosotros, hoguera a la que los próceres, continuamente echan leña, Europa mantiene una confrontación silenciosa entre sus miembros y contra terceros, silenciosa y cobarde y, lo que es más desgraciado, triste y peligroso, la tercera guerra mundial hace años que ha comenzado, aunque los mandatarios de las naciones occidentales, algunos tan merluzos como Zapatero u Obama, o tan insuficientes como Rajoy o, ahora mismo, Hollande, se niegan a reconocer. La guerra mundial entre el Islam y el resto de las sociedades libres (más o menos libres). Entre la confesión socio-religiosa asesina por excelencia (y todos aquellos que lo niegan están obligados a demostrarlo dando su vida por los inocentes masacrados) y las sociedades más estúpidas que la historia ha contemplado, que niegan esta evidencia, afirman que con estos del turbante hay que negociar (¿?), los introducen en sus países, en sus casas, a millares y encima se pasan meses meditando como vengar y detener el asesinato de sus hijos. Y, sí, he dicho vengar, aunque la venganza sea un concepto deplorado por la normativa cristiana y por la progresía más instalada (por cierto la que apoya el aborto y la eutanasia); a ver si va a ser que todos los curas son ya comunistas o viceversa. Jamás pude imaginar que las sociedades más evolucionadas tecnológicamente del planeta defendieran tan forzadamente los derechos de los criminales, por encima de los de la gente honrada y, generalmente, silenciosa.
Siempre me ha llamado la atención que la sociedad estadounidense, igualmente en perpetua guerra civil entre los intereses del norte y las pretensiones del sur, se mantenga unida en los momentos cumbres, alrededor de su presidente, sea el que sea, y de su bandera. Este pensamiento aplicado a España sería considerado casposo y franquista, la España llena a rebosar de moros incontrolados. Solo espero que el asesino Islam tarde mucho tiempo en darse cuenta de lo vulnerable que es la estúpida sociedad española, esta que todo lo perdona, lo negocia y lo conversa, la España más cobarde, ruin e ignorante de toda la historia.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Desconozco si en otros países occidentales ocurrirá lo mismo, pero en esta triste España ha tenido una repercusión, más que mediática, popular, de disgusto, contrariedad y escándalo el conocimiento de una grabación protagonizada por un infante de apenas 5 o 6 años, natural de algún país musulmán, que, con una pistola en la mano, expelía todo un aprendido repertorio de odio hacia los cristianos, y en general a los "no creyentes", de igual corte a las babas ensangrentadas y biliosas de los descerebrados del islamismo a los que consentimos todo lo que no toleramos a nuestros compatriotas. Y digo yo ¿De qué se escandaliza tanta gente en este país que continuamente parece que se están cayendo de un guindo para volverse a subir y volver a caer? porque ese adoctrinamiento criminal hacia la infancia y juventud de aquella medieval sociedad es exactamente el mismo que en España se ha venido haciendo, y se lleva a cabo actualmente, en Vascongadas y Cataluña, hacia, al menos, dos generaciones, que han crecido cocinados en el amargo jugo del odio hacia España, los españoles y lo español. Y resulta que a nadie se le oculta que estos primitivos estados islámicos pertenecen a una forma social referente al crimen supersticioso, fanático e intransigente, propio de una sociedad que se destruye a sí misma en su incultura, por supuesto muy alejada de la ilustración y tolerancia de aquellos árabes que ocuparon la Península Ibérica durante casi ochocientos años, mientras que en mi país todo el mundo está convencido de vivir en un sistema democrático, adornado por un estado de derecho (bueno, yo no).
Y es que los pueblos, en general tan fácilmente manipulables, desprovistos de toda personalidad común y cuyo conocimiento alberga razones que la razón desconoce, viven en sociedades que parecen complejas, como las de las hormigas o las abejas, pero que son tan simples que no podrían marchar hacia donde conviene al sistema, si no fuera por la existencia de un líder. Necesitan un personaje y un sistema líder que les guíe porque el amado pueblo, vacío de ambición de auténticos valores, es incapaz de tomar decisiones que no sean tan primitivas como las que sus propios instintos les exigen. Y de esta forma se explica que medren, entre tanta desidia intelectual, personajes como Putin, mezcla, este muchacho, de fascista, capo mafioso y chulo de discoteca de putas de bajos fondos; o el "premio Nobel" (manda cojones) Obama que de tanto dar vueltas hacia la derecha, unas veces, y otras hacia la izquierda, ha acabado enredándose en el ovillo de su propia incompetencia intelectual y política, falta de creencias y ausente total de convicciones.
Aquí, en la vieja España también los tenemos, por no mencionar a los que hemos sufrido en un pasado más o menos reciente, de todos los colores y sabores, como los helados, aferrados a su cargo en alguno de los tres poderes del estado, sindicatos, patronales, o cualquier otro recurso necesario para robar en el más estricto y "dolce far niente", pero sin la más elemental necesidad de gastar sinapsis neuronales.