sábado, 27 de septiembre de 2014

En Octubre de 1939 Adolf Hitler ordenó poner en marcha el programa T-4, es decir la eliminación radical de todas las personas discapacitadas, incurables o "inútiles" que consideraba un estorbo para la creación de una raza superior no contaminada. A este respecto Zygmunt Bauman, filósofo y sociólogo polaco y Premio Príncipe de Asturias, reflexionaba sobre este requisito nazi, haciéndolo extensivo al momento actual, como la necesidad de eliminar "al otro" en los tiempos modernos para facilitar la imprescindible dinamización de la sociedad productiva, con el siguiente comentario:
"La jardinería y la medicina son formas funcionalmente distintas de la misma actividad, la de separar y aislar los elementos útiles destinados a vivir y desarrollarse de los nocivos y dañinos a los que hay que exterminar".
Y si la operatividad y eficacia de la sociedad occidental actual exige la eliminación de las "malas hierbas" para generar la suficiente riqueza que el capitalismo demanda, qué decir de las purgas marxistas llevadas a cabo por los creadores del marxismo soviético como defensa de un estado-prisión y como salvaguarda del amoral individuo-mano de obra, el trabajador bajo control al que afirman defender, llevando a cabo radicales limpiezas étnicas y obligando -no ya favoreciendo- el aborto como un derecho del estado (China y países con dictaduras comunistas) y, en este momento un derecho de la mujer. Si el nazismo y el fascismo tuvo su origen en una reacción contra el socialismo y el comunismo, ninguno de los dos cultos parece haber resuelto el principio de la defensa de los derechos de la persona como individuo (ni ninguna otra cosa), a día de hoy, enarbolando como argumentaciones una sarta de majaderías que solo pueden ser digeridas por un pueblo tan ignorante como el español.
Miren, los mamíferos nos dividimos en tres grupos: monotremas (ornitorrincos), marsupiales (canguro) y placentarios (nosotros), y todos somos mamíferos igualmente. Pues bien, cuando una cangura pare, el objeto de la concepción tiene el aspecto de un pequeño gusanito de apenas unos días de vida. A pesar de ello, este ser, un embrión ya individuo autónomo, es capaz de trepar por el pelo del vientre de su madre, sin ayuda alguna, para meterse en la bolsa marsupial, aferrarse a uno de los pezones y aguantar allí el chaparrón hasta hacerse adulto. Por tanto a este embrión nadie le puede negar el derecho a ser considerado un ser vivo, un canguro, no un proyecto sino un canguro vivo y por tanto con todos los derechos como tal. De modo que no vengan ahora a tratar de convencernos de que un embrión de mamífero no es un ser vivo de su especie. Pueden apoyar el aborto como solución social, lo mismo que hay quien apoya la eutanasia o la pena de muerte (curiosamente esta última no aceptada por la progresía que asesina a inocentes), por parecidas razones, pero no me toquen los... tratando de pontificar sobre asuntos de la naturaleza porque no cuela. Y a propósito de pontificar, no es que la iglesia, tan poderosa y cuajada de intelectuales sobrados, no es que se haya mojado demasiado sobre este tema, manteniéndose lamentando este pecado tan maloso, pero dedicando más tiempo al cálculo de posibilidades que a un real envite social, algo que les sería sumamente fácil.
Y volviendo al fascismo criminal, resulta que los catalanes pretenden ahora que sus médicos marquen con una X las historias clínicas de aquellos pacientes que se recela de que no van a durar más de un año, aquellos que se consideran terminales y, en definitiva, los que resultan demasiado caros para el régimen que se está estableciendo y que tanto dinero se lleva de las arcas catalanas (imagino que salvo los asesinos vascos con cáncer, tan protegidos por los estamentos públicos dominantes). Y esta normativa la han diseñado entre el nacional-socialismo de CIU (grupo mafioso fundado por uno de los mayores ladrones de la historia de España, que ya es decir) y los comunistas de ERC, todos juntitos y en buena armonía. ¡Cuantas veces he de decir en este blog que el nazismo, lo mismo que el fascismo, nacieron de un socialismo marxista nacionalista y que ambos se dan la mano!. Lo que ocurre es que la representación social y política de los fanatismos ideológicos de la derecha radical es poco más que testimonial hoy día (a.D.g.), pero la delincuente izquierda, en todas sus caras, se ha infiltrado en las sociedades occidentales "democráticas", y controlan una buena parte (en Andalucía toda) de la vida de los ciudadanos. Ambos, nazis y marxistas (o rojos como se declara la presidenta andaluza) se aliarán para obtener sus objetivos (la destrucción del occidente capitalista) incluso con el más abyecto crimen musulmán (en Cataluña también se ha legislado esta alianza).
Y, por cierto, el tal Arturo Mas que va por la vida de bravo cuando es un manso pregonado, o como diríamos los taurinos, un cabestro, es tan necio que no se da cuenta de que si quiere un refrendo popular a la independencia de Cataluña, la consulta no debe hacerla a los catalanes, sino a todos los españoles; entonces es cuando el sí está garantizado, pues una mayoría de españoles estamos hasta las narices de esta panda de chorizos (perdón, butifarras), cursis, insoportables y llorones. ¡Que se vayan a hacer puñetas de una vez! Eso sí, siempre y cuando el estado y los gobiernos españoles bloqueen las fronteras impidiendo todo intercambio de productos y negándose a facilitar cualquier ayuda a estos mamarrachos.

martes, 23 de septiembre de 2014

En mi última reflexión tuve la oportunidad de comentar la evidencia innegable de la tercera guerra mundial que, tiempo ha, estamos sufriendo, padeciendo sin defendernos lo más mínimo, debido a la pasividad de los gobernantes y una mayoría de los ciudadanos occidentales, invadidos y sometidos por un Islam asesino que ha encontrado la manera de reprimir y esclavizar a la sociedad occidental del siglo XXI, mediante una civilización de corte medieval, gracias a la inacción buenista y acomplejada de la política miope conservadora, que ya permitió participar en el juego "democrático" a unas izquierdas voraces, culpables, en menos de un siglo, de más de 100 millones de asesinatos en el mundo, y que ahora, bajo esa piel de cordero "liberal", de defensa de un presunto estado de derecho, participan con el crimen mahometano de la destrucción de la cultura occidental. Pues, en esta línea, aconsejo la lectura de una entrevista que en el diario asturiano "La Nueva España" de 16 de Septiembre del actual 2014, se le realizó al profesor y escritor José Luis Navazo, cuyo encabezamiento viene titulado como : "LA ESTUPIDEZ EUROPEA NO ACABA DE VER QUE LOS ISLAMISTAS NOS HAN DECLARADO LA GUERRA. La integración de la segunda y tercera generación de musulmanes ha fracasado en Europa, ese problema pronto estallará en España", y en cuyo desarrollo afirma:
<>, etc. Como digo aconsejo su lectura completa, ya por Internet, porque somos muchos más los intelectuales que opinamos de la misma forma: El último fin del islam y de las izquierdas socialistas-marxistas, se disfracen de demócratas o no, es la destrucción total del occidente capitalista, para lo cual han creado una "legión extranjera" musulmana (y unas divisiones llamadas "antisistema"), refugio de tantos criminales del planeta a los que no se les pregunta nada para adiestrarlos en el asesinato, que hacen la guerra, asesina, tortura, viola, etc. porque, al parecer, el Corán así lo exige, mientras que millones de adeptos juramentados, zombies, traidores a los principios más elementales, que son llamados votantes en los sistemas "democráticos" occidentales, que por un buen puñado de razones, claramente enraizadas con las patologías sociales, y presididas por la ignorancia, facilitan la invasión silenciosa de los agarenos en nuestra sociedad. Ya no se puede decir más claro. Pero ¡ojo!, que el hecho de que Rajoy y sus corifeos (vg.) no muestren la más mínima preocupación por este tema, aunque se les interrogue, y solo por referirnos a España (lo mismo podíamos decir de Obama, de Hollande, de Merkel y demás mandatarios occidentales) no quiere decir que haya que votar a los comunistas, socialistas, a los Podemos y demás bichos políticos que nos arrastraran a la rendición en esta Tercera Guerra Mundial, pero no por inacción, sino por colaboración con el crimen del turbante. Recuerden, si el marxismo fracasó a raíz de la perestroika, hay que levantar su espíritu invasor de cuerpos y almas aliándose con el diablo.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Pues sí señor, amén a todo lo expuesto por Hermann Tertsch en su artículo titulado "La Oveja Indolente", en el ABC de 16 de Septiembre del actual, reflexión que coincide con otras que yo he hecho en tiempos pasados en este mismo blog. Aconsejo su lectura aunque deseo ampliar aquellas afirmaciones, pues no solo, como afirma Hermann, es que los actuales españoles han mostrado su desprecio por todos aquellos valores tradicionales muy anteriores al franquismo, que en nuestros abuelos y bisabuelos mantenían una, más que adecuada, relación social interpersonal y paz de espíritu (parece un contrasentido que acabaran enfrentándose en una guerra civil, pero todo tiene explicación si se conoce la historia), buenas maneras, respeto de todo lo respetable, como el patriotismo, la decencia, el honor, la verdad, mucho más allá que la razón, urbanidad, veneración hacia los padres y abuelos, acatamiento de la autoridad en todas sus formas, respetabilidad, auxilio del necesitado, atracción por la sabiduría y admiración por el que más sabe, valoración por el conseguido mérito y el esfuerzo en la labor diaria etc., solo porque la izquierda nacional, en todas sus formas, se lo ha montado de forma que, aún simulando revanchismo hacia una derecha que se impuso durante 30 años, pueda tener a la nación, a través de la más asquerosa demagogia, cogida por las partes pudendas ocultos tras una piel de demócratas (¿socialistas o comunistas demócratas?) que exhiben cuando sienten la más mínima tentación de recuperación de quien no apoya su partitura, con muletillas de ataque sobre los complejos de la gente, como fachas, franquistas, gente de derecha extrema, beatones, machistas, y todo ese repertorio tan nauseabundo que se repite, y repiten la prensa, los políticos y las fuerzas sociales fácticas a diario.
Años hace que afirmé que en España se sigue matando y muriendo en una interminable guerr civil. Interminable porque  interesa a esta chusma que media España se mantenga enfrentada a la otra media, gracias, no les quepa la menor duda, a la tradicional estupidez, ignorancia y mala baba del pueblo español, tres "virtudes" que durante siglos no han perdido la oportunidad de mostrar siempre que han tenido ocasión.
Los españoles estamos en guerra entre nosotros, hoguera a la que los próceres, continuamente echan leña, Europa mantiene una confrontación silenciosa entre sus miembros y contra terceros, silenciosa y cobarde y, lo que es más desgraciado, triste y peligroso, la tercera guerra mundial hace años que ha comenzado, aunque los mandatarios de las naciones occidentales, algunos tan merluzos como Zapatero u Obama, o tan insuficientes como Rajoy o, ahora mismo, Hollande, se niegan a reconocer. La guerra mundial entre el Islam y el resto de las sociedades libres (más o menos libres). Entre la confesión socio-religiosa asesina por excelencia (y todos aquellos que lo niegan están obligados a demostrarlo dando su vida por los inocentes masacrados) y las sociedades más estúpidas que la historia ha contemplado, que niegan esta evidencia, afirman que con estos del turbante hay que negociar (¿?), los introducen en sus países, en sus casas, a millares y encima se pasan meses meditando como vengar y detener el asesinato de sus hijos. Y, sí, he dicho vengar, aunque la venganza sea un concepto deplorado por la normativa cristiana y por la progresía más instalada (por cierto la que apoya el aborto y la eutanasia); a ver si va a ser que todos los curas son ya comunistas o viceversa. Jamás pude imaginar que las sociedades más evolucionadas tecnológicamente del planeta defendieran tan forzadamente los derechos de los criminales, por encima de los de la gente honrada y, generalmente, silenciosa.
Siempre me ha llamado la atención que la sociedad estadounidense, igualmente en perpetua guerra civil entre los intereses del norte y las pretensiones del sur, se mantenga unida en los momentos cumbres, alrededor de su presidente, sea el que sea, y de su bandera. Este pensamiento aplicado a España sería considerado casposo y franquista, la España llena a rebosar de moros incontrolados. Solo espero que el asesino Islam tarde mucho tiempo en darse cuenta de lo vulnerable que es la estúpida sociedad española, esta que todo lo perdona, lo negocia y lo conversa, la España más cobarde, ruin e ignorante de toda la historia.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Desconozco si en otros países occidentales ocurrirá lo mismo, pero en esta triste España ha tenido una repercusión, más que mediática, popular, de disgusto, contrariedad y escándalo el conocimiento de una grabación protagonizada por un infante de apenas 5 o 6 años, natural de algún país musulmán, que, con una pistola en la mano, expelía todo un aprendido repertorio de odio hacia los cristianos, y en general a los "no creyentes", de igual corte a las babas ensangrentadas y biliosas de los descerebrados del islamismo a los que consentimos todo lo que no toleramos a nuestros compatriotas. Y digo yo ¿De qué se escandaliza tanta gente en este país que continuamente parece que se están cayendo de un guindo para volverse a subir y volver a caer? porque ese adoctrinamiento criminal hacia la infancia y juventud de aquella medieval sociedad es exactamente el mismo que en España se ha venido haciendo, y se lleva a cabo actualmente, en Vascongadas y Cataluña, hacia, al menos, dos generaciones, que han crecido cocinados en el amargo jugo del odio hacia España, los españoles y lo español. Y resulta que a nadie se le oculta que estos primitivos estados islámicos pertenecen a una forma social referente al crimen supersticioso, fanático e intransigente, propio de una sociedad que se destruye a sí misma en su incultura, por supuesto muy alejada de la ilustración y tolerancia de aquellos árabes que ocuparon la Península Ibérica durante casi ochocientos años, mientras que en mi país todo el mundo está convencido de vivir en un sistema democrático, adornado por un estado de derecho (bueno, yo no).
Y es que los pueblos, en general tan fácilmente manipulables, desprovistos de toda personalidad común y cuyo conocimiento alberga razones que la razón desconoce, viven en sociedades que parecen complejas, como las de las hormigas o las abejas, pero que son tan simples que no podrían marchar hacia donde conviene al sistema, si no fuera por la existencia de un líder. Necesitan un personaje y un sistema líder que les guíe porque el amado pueblo, vacío de ambición de auténticos valores, es incapaz de tomar decisiones que no sean tan primitivas como las que sus propios instintos les exigen. Y de esta forma se explica que medren, entre tanta desidia intelectual, personajes como Putin, mezcla, este muchacho, de fascista, capo mafioso y chulo de discoteca de putas de bajos fondos; o el "premio Nobel" (manda cojones) Obama que de tanto dar vueltas hacia la derecha, unas veces, y otras hacia la izquierda, ha acabado enredándose en el ovillo de su propia incompetencia intelectual y política, falta de creencias y ausente total de convicciones.
Aquí, en la vieja España también los tenemos, por no mencionar a los que hemos sufrido en un pasado más o menos reciente, de todos los colores y sabores, como los helados, aferrados a su cargo en alguno de los tres poderes del estado, sindicatos, patronales, o cualquier otro recurso necesario para robar en el más estricto y "dolce far niente", pero sin la más elemental necesidad de gastar sinapsis neuronales.

viernes, 15 de agosto de 2014

Pues señor, resulta que la visita del papa a Corea del Sur ha provocado en el gobierno marxista "democrático" de su vecina del norte una explosión de entusiasmo tal que han prohibido a sus deudos acudir a la recepción popular del presidente del Estado del Vaticano bajo pena de muerte, al menos, y en demostración de arrebato, han sustituido el lanzamiento de fuegos artificiales por el de misiles, muestra mucho más "elevada" de su delirio empático, evidencias todas solo comparables a la liberal y "democrática" generosidad mostrada por los marxistas españoles, que incluyen, junto a los comunistas "demócratas", a los socialistas de variado pelo y al diario "El País", entre otros, con el auxilio que el gobierno de España otorgó al padre Miguel Pajares afecto de una enfermedad terminal. Y es de extrañar que los "rojos" (Zapatero dixit) carpetovetónicos hubieran dejado morir a una persona que ha dedicado toda su vida a ayudar a los demás, tirado en un camastro, cuando abanderan la causa de todo pobrecito negro que procure entrar en nuestros pagos, traiga o no traiga contagiada la enfermedad del Ébola. Estos férreos criterios argumentarios que caracterizan a la mamarrachada patria "democrática marxista", son los mismos que utilizan cuando arremeten contra el estado de Israel, episódicamente reprobables, aunque comprensibles, en su actuación, y no se manifiestan pancarta en mano cuando se produce las masacres injustificadas contra civiles desarmados en el mundo árabe o en el neo-marxista del zar Putin, heredero del asesino Stalin que ya masacró por millones a la población ucraniana, o de los ladrones andaluces o los ladrones catalanes (póngaseles nombre).
Pero dicho lo cual, reflexión nada original, pregunto dolido ¿por qué la iglesia y los fieles medios de comunicación, se han apropiado de la condición "profesional" de D. Miguel Pajares? porque es cierto que era sacerdote, pero también era médico, y nadie ha otorgado su respeto al doctor Pajares, muerto en acto de servicio; pero ni siquiera las autoridades sanitarias, médicas y colegiales españolas. Sí, ya sé que ser sacerdote es mucho más elevado que ser médico, mucho más importante, escogido, sublime, eximio, clemente y, por supuesto, divino, pero sería de agradecer que los religiosos no se pusieran del lado de los abogados para intentar despreciar a los galenos y no olviden que si el doctor Pajares ayudó a aquellos africanos durante tantos años, fue en virtud de sus conocimientos profesionales como médico, lo demás no pasa de ser buena voluntad, común a cualquier monja o fraile que se precie, y que no son todos. Vaya, pues, mi respetuosa admiración por el doctor Pajares.
 

domingo, 6 de julio de 2014

Ekaterimburgo, bella ciudad de los Urales rusos atravesada por el río Iset, que cuenta con más de 1,4 millones de habitantes, una importante industria, con 16 universidades y escuelas técnicas, aeropuerto internacional y, desde 1991, metro. La ciudad, está, recientemente, incorporándose al mundo del turismo con interesantes ofertas para los visitantes, pero no siempre todo fue, para su legado histórico, un paseo entre rosas, pues que, el 17 de Julio de 1918, entre sus muros, se produjo el asesinato de toda la familia del emperador Nicolás II por el populacho marxista leninista, hoy día de gran solvencia mediática en España. Pero los historiadores no nos vamos a escandalizar ahora, porque, no sé si alguien lo dijo antes, pero lo digo yo, no se conoce revolución sin crímenes, sobre todo aquellas subversiones que acaban en una república, ignoro por qué. Es histórico remotos tiempos el quítate tú que me pongo yo, suele costarle el pellejo al monarca de turno y, con frecuencia, a su familia.
Debo confesar que no me cabe la menor duda, porque ya nadie se corta un pelo, que los representantes de los comunistas españoles (el macarra de la coleta, el de los faldones de la camisa por fuera del pantalón de IU, la ETA, los ladrones andaluces sindicalistas del SAT, y otros desarrapados intelectuales de buen comer, mejor beber y excelente vivir) y, como no gran parte de los socialistas advenedizos, andan tras provocar la caída de la monarquía española, si es necesario, a través de un "imprescindible" golpe de estado, como, a través de un apaño electoral, lo fue en 1931.
¡Viva la república! ¡Muera el rey! ¿Y por qué no? La idea de un nuevo Ekaterimburgo sobre la familia real (o la familia del rey, que para el caso lo mismo da) debe ser tentadora, y luego... la dictadura republicana, ¿o creen que todos somos tontos? Todos no, todavía quedamos en España algunos ciudadanos que no nos chupamos el dedo y no nos dejamos arrastrar por cantos de sirena. Bien es verdad que, lo que en este país se llama derecha, y otras veces centro, ni es derecha ni centro ni nada parecido, porque la derecha en la Celtiberia ha quedado comoun rescoldo testimonial e inoperante, gracias a Dios, pero lo cierto, y en Europa que siempre ha ido por delante de España en lo bueno y lo malo, es que la izquierda lo ha hecho tan mal, la izquierda que se denomina a sí misma democrática, lo que es un contrasentido, ha machacado tanto al ciudadano que nuevos brotes de derecha auténtica, la peligrosa, están emergiendo por doquier desde hace bastantes años ya. Pero para todos estos cerebrillos salvapatrias de la izquierda descamisada, alborotadora y encoletada, puede que, a pesar de su instinto revanchista y antimonárquico hasta el extremo, las cañas se vuelvan lanzas, porque, en caso de que, tras prender una mecha para el crimen social, tengan que salir por pies, ya no les queda ni la acogedora Francia, reducto de tantos delincuentes emigrados o exiliados, en otros tiempos, y ahora escocidos bajo la amenaza lepenista, aunque siempre estará Cuba o Venezuela o... ¿por qué no? Corea del Norte, Somalia o... La república de Cataluña, con su ejército,sus espías y su inestimable tesoro nacional.
No era mi intención dar ideas, pero, o espabila el PP gobernante y comienza a darse cuenta de su interinidad, de su precariedad intelectual ante muchos de sus gobernados y baja el morro dromedaricus y se acerca a la gente, como lo está haciendo el rey Felipe, y los socialistas dejan de vender humo, pensando que la hoguera que están creando es un simulacro, cuando está tomando proporciones colosales, o dejan de ser representativos para la mayoría de estos necios votantes españoles y van a tener que usar, en vez de corbatas verdes, pañuelos rojos.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Bueno, bueno, bueno. La verdad es que no me apetece escribir en el blog hace tiempo, porque ya está la prensa comentándolo todo con basta buen acierto (ahora), en general, pero es que hay cosas que hacen hablar a los mudos. Pues ya pensábamos que al fin nos habíamos desenredado de la estulticia femenina de Zapatero, no solo de sus discursos de violín y harpa sobre su farisaico feminismo, sino de la piara de ministras descerebradas, lerdas, ignorantes plus, deficientes intelectuales, patéticas sectarias resentidas, babiecas y cretinoides, pero nada de idiotas, que anduvieron medrando, cuando no apropiándose de lo ajeno,  sobre todo del capital público, que no es de nadie, para que el resto de los españoles pudiéramos respirar hondo y marchar con la cabeza levantada ante el resto de Europa (los estadounidenses todavía no saben donde cae España). Por fin, pensábamos, nos habíamos desvestido del agraviante ropaje ibérico de Bibiana Aido, Leire Pajín, la Maleni Álvarez, la antiespañola Chacón, Trini Jiménez, González Sinde, Elena Espinosa, Teresa de la Vega,  Cristina Garmendia que acudía al ministerio con un cartel espectacular en Cultura, hasta que la pudimos ver, escuchar y sentir todos los españoles y ahí quedó calificada, Trujillo, la inefable Carmen Calvo Poyato y cómo no Rosa Aguilar siempre elegantemente vestida de mimético camaleón.
¡Pues no señor! Muchos ya nos lo estábamos mascando estudiada como estaba su derrota por la política, sin ancla y a toda vela de la interfecta galeaza. Resulta que nos ha salido un espécimen socialista, hembra, por supuesto, del género "sociatus estultus improcedentior", cuyas afirmaciones, incluso de sí misma, dicen el alcance que posee en formación de estudios primarios, cuando se califica intelectualmente a sí misma y su ramplón alcance ético y moral. Es fácil de reconocer: se encuentra en la política con la única finalidad de insultar, como los descerebrados adolescentes en los campos de fútbol al árbitro; suele vestirse ceñidita para exhibir el morcillamen y su dorado flequillo sobre un ojo y frunce los morritos cuando agravia, injuria, ofende, ultraja y provoca, con tal desparpajo que mucho me recuerda de aquella enfermera teniente de la serie MASH a la que llamaban "morritos Calientes".
Para etiquetarse a sí misma, y evitarnos el trabajo de hacerlo nosotros, nos informa que durante la única etapa de su vida en que, amarrada al mástil de su barco para aguantar los embates de las embravecidas aguas de una juventud-adolescente despistada (como todas), escuchó los cantos de sirenas que envolvían sus oídos con la mística contemplativa, y en lugar de afiliarse a la Sección Femenina donde hubiéranle informado con todo gusto de la persona de Jesús de Nazaret, ella, muy ella, se fue a ver "Jesucristo Superstar"... y eso es todo lo que sabe de Jesús. Mas le es sobrada noticia porque de aquel musical, bello por cierto, para su época, extrajo una información que yo, que lo he visto un par de decenas de veces, nunca pude fagocitar. Resulta que Elena Valenciano, que es como se llama la ínclita faltona sociata, está convencida que Jesucristo, el Che Guevara y Felipe González, pertenecen al mismo partido político, es decir, al PSOE. No tengo nada claro si la "señá" Elena quiere decir que el Che era un político social-demócrata (sobre todo demócrata) con morritos del gusto de las señoras que le votaban (no puede ser porque a Guevara no le votó nadie), o que Jesucristo era un asesino argentino, o que Felipe debería haber llevado una boina con una estrella roja en la frente, pistolón al cinto y resolver sus controversias políticas con un tiro en la nuca a sus oponentes.
Creo yo que para que su formación en humanidades esté resumida a este credo, mejor hubiera sido que hubiera visto la película de Monty Python: "La Vida de Brian", pues hubiera obtenido la misma formación, pero mucho más divertida.
Y a esta la quiere mandar de cabeza de lista a Europa, el vil Rubalcaba. Con la que está cayendo en los noticiarios de toda Europa sobre nuestros valores patrios.
Si ya decía Schopenhauer que España era un país admirable, una nación donde conviven treinta millones de españoles (entonces), todos robándose al mismo tiempo, y todavía no han acabado con ello.
¡Ay Señor! ¡Oh my God!